Novelas ligeras en español

viernes, 23 de diciembre de 2016

Dungeon Defense capitulo 13

— A ver, trata de decirme papá.

— ¿Está loco, Milord?

Organicé mi ejército a través del invierno.

El humor de los soldados era feroz y violento. Ellos no podían soportar la idea de ver a una chica de 16 años fingir ser una general. Cada vez que los miraba, los soldados rápidamente se movían para obedecerme, pero solo era por ese momento. En lugares donde no se observaba, el personal militar criticaba a Lady Farnesio. Gracias a las brujas que habían distribuido a sus familiares por allí cerca, fuimos capaces de escuchar vívidamente a los soldados hablar a nuestras espaldas.

— Escucha bien.

Habiendo grabado sus palabras en un artefacto Memory Play, le permití a Farnesio escuchar todo eso.
Los soldados se referían a Lady Farnesio como ‘ramera humana’.

- Somos demonios, ¿entonces por qué es que una ramera humana está arrastrándose aquí diciendo que va a comandarnos? ¿Qué tipo de mierda es esa?

- Es pura mierda. Eso es lo que es.

- Pero la apariencia de esa jovencita está bastante bien.

- ¿Quién va a la guerra a verle la cara a alguien? Luchamos para arrancar cuellos con esas caras pegadas en ellos. Incluso si esa ramera memoriza un par de líneas de un manual del arte de la guerra, dudo que los oficiales novatos sean intimidados por ella luego de escuchar que ella lee algunos libros.

- Quien sabe. Todas nuestras cabezas pueden caer tras ser empujadas por sus caderas y escucharla gemir.

Los soldados reían fuertemente. Incluso podíamos escuchar las increpadoras críticas de alguien a un lado que les decía que tratar de conseguir a una tipa, una con la que Su Alteza Lord Demonio ya ha hecho lo suyo, era una acción peligrosa.

Sin embargo, no se dijo en forma de dialogo dónde ellos estaba reprochándolos seriamente. Se dijo con un tono bromista rodeado de humor. Escuchando hasta ese punto, cerré el artefacto.

— ¿Qué piensas?

— Parece que los soldados andan diciendo todo lo que se les viene a la mente sin siquiera saber nada de esta damisela.

Farnesio murmuró con un rostro inexpresivo.

— Ésta damisela nunca ha compartido cama con usted, majestad. Que gente tan problemática.

— Oye.

Esa parte no era el caso.

Un poco más, ¿cómo lo dirías? ¿No hay un problema más importante que yace letárgicamente? Si fuese a señalarlo con más detalle, entonces hay un hecho de que tu comando militar no está recibiendo ni una pizca de respecto. A pesar de haber escuchado mi comentario, el rostro de Farnesio seguía carente de emociones. Ella ni siquiera volvió su mirada hacia mí, sino que, silenciosamente siguió leyendo su libro de historia. Mientras lo hacía, Farnesio murmuró:

— No es posible desmontar y solucionar un problema dentro de un ejército con tanta facilidad. Solo son incapaces de aceptar así como así a una extranjera, en otras palabras, significa que ellos están aferrados firmemente en el interior. Ya que están así, no se despedazarán fácilmente cuando estén ante el enemigo. Son gente de élite.

— ¿Entonces?

— Si esta damisela degollara a los centuriones y decano, entonces el poderoso ejército se desplomaría desde dentro y terminaría reducido a una simple multitud. Los capitanes que maldijeron a esta damisela serian cortados, y sus posiciones serian reemplazadas por tipos que son buenos halagando a esta damisela. En lugar de capitanes hábiles, capitanes que son buenos lamiendo las botas de esta damisela terminarán recibiendo un trato especial, y eso no sería correcto. Un ejército es un grupo de personas que están atados esencialmente por sus trabajos internos y externos. Esta damisela teme que la idiotez de remodelar la capa de remodelar la capa externa solo haga que la capa interna se deteriore.

Examiné cuidadosamente la complexión de Farnesio.

A pesar de haber oído palabras vulgares siendo dichas por los inferiores soldados, no había señales de que ella mostrara resistencia hacia ellas. La única cosa que había allí era la imagen de ella contemplando lo que iba a tener que hacer con el fin de encargarse apropiadamente de los soldados mientras no los trataba como gente, sino como herramientas.

Laura De Farnesio era una psicópata.

No obstante, ella era una psicópata bastante ingeniosa.

— ¿Seria permisible dejarte todas las órdenes militares a ti?

— ¿Acaso usted no sacó a esta damisela del mercado esclavista con el fin de dejarla reinar sobre sus tropas? Está bien que deje de preocuparse, majestad. Los asuntos militares son tarea de esta damisela. Ya que es un problema que confronta a esta dama, ella debe manejarlo por su cuenta.

Sabía que mi preocupación era innecesaria.

Con la intención de terminar esta conversación con una prueba, la reprendí.

— ¿Es que los asuntos militares serán manejados solo porque alguien como tú dice que puede encargarse de ello?

— Su palabras están siendo muy agresivas, majestad. En lugar de usar palabras para implantar miedo en esta dama, use una meta para aligerarle su camino.

— Te daré un mes. Dentro de 30 días, hazte con el control de la disciplina militar. Si eres incapaz de mantener esas palabrotas que acabas de decir, entonces te castigaré por el crimen de parlotear sin pensarlo.

— Entendido.

Farnesio no removía su mirada del libro. Ya que yo abrí rudamente el camino ante ella, estaba bien apoyar suavemente el camino que tenía detrás. Le pregunté indirectamente:

— ¿No hay nada con lo que pueda ayudar?

— Por favor, asígnele los familiares de las brujas a esta dama. Ésta dama los usará como ojos y oídos, y los utilizará para examinar las coas que ésta dama no puede ver o escuchar.

— Una petición fácil.

— Ah, además… –Farnesio habló–. ¿Por qué usted dice que se convertirá en el padre de esta damisela?

— Los soldados están ignorándote porque eres la hija de un humano. Supongo que las molestias hacia ti disminuirán si yo te adoptase como mi hija.

Farnesio terminó de mirar su libro. Finalmente me miró, pero por alguna razón, sus ojos estaban llenos de sospecha. Se sentía como si estuviese tratándome como comida desperdiciada.

— Eso es bastante indecente. Esas palabras no pueden estar erradas, pero la forma en la que usted lo piensa es lamentable. En todo el mundo, ¿qué lord trataría de resolver un asunto militar mediante la adopción? Aunque ésta damisela lo ha sentido antes, me parece que usted está un poco loco. Al menos no es normal.

¡¿Y eso que te importa?! ¡Tú eres la psicópata!

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Farnesio se sumergió en la capa interior de los asuntos militares. Farnesio colocó su ropa de cama al lado de la sede donde los soldados jugaban y descansaban. La general residente usaba el uniforme que llevaban los soldados, un set sencillo de cubierta y sabana, y un tazón de calidad inferior. Ella planeaba vivir junto a las tropas.

Los capitanes se reunieron ante mí y se quejaron.

- Es incomodo ya que la general entró abruptamente en nuestra área.

- Ya que la general está cerca, incluso cuando estamos recibiendo nuestro desayuno con nuestros tazones, antes de que podamos tener nuestra porción de sopa, terminamos viéndole la cara a la general. Mientras espiamos ala general, terminamos masticando la carne de nuestra sopa en menos tiempo. Ya que frecuentemente estamos pendiente de la general, frecuentemente olvidamos masticar, por eso, no tenemos energía para comer nuestros alimentos y fácilmente tenemos mala digestión, pero ¿cómo esperamos luchar apropiadamente cuando la general interfiere con las comidas de los subordinados? Entiéndalo por favor.

- Su Alteza, entiéndalo, por favor.

Me rasqué la frente.

Veo que estos bastardos están lanzando obstinadamente una queja por sus comidas. Están ensuciando mi nombre. Ya que estos tipos están agitándose como cabras, también me comportaré como alguien de mente estrecha. Veamos cómo les va con mi actuación enojada. Tomando un profundo respiro, descargué las palabras como una ronda de balas.

— ¿Están discutiendo cosas domiciliarias ante el rey? Bien, que así sea. Les informaré de todas sus cosas domésticas. Toda la comida que ustedes que se llevan a la boca cada mañana viene de mí. La cena que va dentro de ustedes y la mierda que sale de sus cuerpos, todo eso viene de mí. Cuando sus espadas se rompen, ¿quién sale con el fin de solicitar que sean reparadas? ¿Quién buscará al herrero? ¿Quién obtiene el caballo y el vagón para cargar las armas y enviárselas al herrero, y quien les provee alimentos y alojamiento a los cocheros que viajan de un lado a otro? Yo soy el encargado doméstico. Ustedes, desagradecidos. Les estoy diciendo que yo soy su monarca. Solo porque se sienten ligeramente incomodos por el hecho de que estar un poco más cautelosos y masticar un poco menos, ¿vienen aquí ante mi presencia para formar un alboroto?

Agarré la almohada de madera que yo estaba usando para mi siesta y se la lancé a los capitanes. Una vez que la almohada de madera golpeó el suelo y rebotó, las columnas de los capitanes temblaron.

Los capitanes bajaron mucho sus cabezas.

El significado del habla que usé cuando trataba con los Lores Demonio y el tono que usaba al dirigirme a los capitanes militares era claramente diferente.

No les permití correr muy lejos por comportarme innecesariamente como ‘todopoderoso’ ante los capitanes. En lugar de eso, me puse a su nivel y les hice bajar sus cabezas mientras eran incapaces de moverse. Esa era mi estratagema.

— Estos tontos ignorantes.

- ¡Sus palabras son infinitas, majestad!

- ¡Tenemos la culpa, majestad!

- Nuestros pensamientos fueron cortos.

— Bien. Al ver que son capaces de disculparse con tata facilidad, no les haré arrepentirse profundamente. Laura De Farnesio es la general que da las órdenes militares en mi lugar, ella es la general interina. En cualquier lugar que yo no esté, ella es su monarca. La razón por la que no estoy castigándolos en este momento no es porque haya aceptado sus disculpas, sino porque quiero que vayan ante la general interina y terminen de disculparse. Un error que ocurra dentro del ejército es algo que la general debe perdonar.

- Pero, majestad.

- Luchamos con la fuerza que la comida nos aporta. Si somos incapaces de comer apropiadamente, entonces.

- No queremos decir eso, pero…

¿Qué les pasa a estos cabrones?

Desenvainé una espada.

— ¿Debería ayudarlos personalmente a hacer que sus comidas pasen con más facilidad por sus gargantas?

Ese fue el momento en el que los capitanes finalmente corrieron. Ya que sus pasos se sentían más débiles que refrescantes, los perseguí. Los capitanes fueron sorprendidos y dejaron escapar un grito. Tomé la almohada de madera y se las volví a lanzar, y como yo tenía el don de un pitcher, la almohada de madera golpeó exactamente en el centro de la parte posterior de la cabeza de un capitán.

Los capitanes huyeron. Y así, cubrí a Farnesio.

Yo confiaba en Laura De Farnesio, quien estaba destinada a ser la comandante más grande del continente como en la historia original.

Con certeza, luego de 4 días, Farnesio descubrió el problema dentro del ejército. Mientras usaba el uniforme militar destinado a los soldados, Farnesio llegó a informarme.

— La irracionalidad dentro de las tropas es enorme, milord.

— ¿Qué tipo de irracionalidad?

— Si hay un comandante de regimiento, un centurión y un decano, entonces sería suficiente. A pesar de eso, los comandantes de regimiento entregan sus abores a los centuriones, y estos se los pasan a los decanos, y los decanos a los soldados. Al final, los soldados se encargan de todo dentro del ejército. Incluso los soldados, habiéndose cansado de ello, distinguen a los altos y bajos entre ellos mismos. Los soldados inferiores extienden las camas para los superiores y además de lavarles la ropa.

— Un asunto que es destacado en cualquier milicia.

— Los soldados deberían luchar como soldados y los centuriones como centuriones, y aun así, ¿por qué están ordenando todo a los demás solo por el bien de facilitar sus vidas? Esta damisela, quien es general, debería ser la que comanda a los soldados, pero ya que hay muchos superiores que hacen que los soldados hagan las cosas, es como si ellos tienen muchos generales al mismo tiempo. No hay oportunidad de que la orden militar sea capaz de reunirlos a todos como uno e impregnar profundamente a un ejército de este tipo.

Escupí el piso. Mi garganta se sentía sedienta con frecuencia debido al invierno.

— ¿Puedes resolverlo?

— Esta damisela sería capaz de aplastarlo con facilidad.

Prefería dejar la irracionalidad como estaba y manipularla apropiadamente, pero parecía que Laura De Farnesio era todo lo contrario. Soportar la irracionalidad o tratarla por su cuenta, consideré cual lado sería más conveniente.

— Muy bien. Haz como desees.

— Esta damisela lo hará para su objetivo, majestad.

Farnesio comenzó a manejar la disciplina militar con más severidad.

Partiendo de ello, fuese capitán, veterano, o recién llegado, independientemente del rango o la experiencia, Farnesio estableció una regla donde todos deberían encargarse de sus mantenimientos por si solos. Ella avanzó por su cuenta. Farnesio lavaba su uniforme ella sola, y así mismo limpiaba sus propias botas militares. Un día, cuando un soldado le llevó su comida, Farnesio le dijo con voz audible.

— Aleja eso. ¿Acaso yo no tengo mis propias manos y mi propia boca?

Farnesio no comió nada ese día. Una vez el comandante alejó el tazón, los soldados no supieron que hacer. Desde ese día, la imagen de los soldados sirviéndoles comida a los veteranos desapareció.

Sin embargo, en este punto, solo desvaneció el exterior.

Algo que se disipaba en el exterior, terminaba ocultándose profundamente en el interior.

Durante cierta noche, los soldados veteranos se reunieron en secreto con los soldados rasos y abusaron de ellos. Usando a los familiares, fuimos capaces de escuchar los sonidos de violencia fluir desde la esquina del campamento en tiempo real.

- Oigan, mantengan firmes sus cabezas, bastardos. ¿Creen que esa ramera va a vivir en nuestra sede para siempre? Ella es el tipo de puta que se irá dentro de medio mes. Una vez que lo haga, ustedes morirán por mis manos.

- Piensen cuidadosamente en quién es realmente importante, malditos. Esa ramera humana es alguien igual a su majestad, y no gente como nosotros. Les daré un consejo honesto, manténganse a raya.

- ¡Si, entendimos!

Fuese aquí o allí, el repertorio siempre era el mismo…

Mientras volvía mis oídos hacia el audio y recibía una sensación de deseo, Farnesio murmuró a mi lado.

—…ya veo, me están retando para ver quién ganará.

¿Oh?

Pudo haber sido solo mi imaginación, pero eso parecía como un rostro ligeramente enojado. Ya que era bastante raro que Farnesio mostrara emociones, eso era intrigante.

Desde ese día, Farnesio comenzó a realizar patrullajes nocturnos.

Ella no vagaba abiertamente, sino que fingía que era una coincidencia siempre que fuese posible. Por ejemplo, fingir ir al baño en medio de la noche y saltar al acto de violencia que estaba produciéndose en el almacén, o fingir despertarse debido a una presencia y examinar la parte trasera de las sedes. Era un truco obvio. Claro, no había táctica que funcionara de forma tan eficiente como un truco obvio.

Pensando en ello. Es el comandante apareciendo de la nada en medio de la oscuridad. Los soldados solo podían tener miedo.

— ¿Qué están haciendo ustedes?

Los oficiales mayores que estaban maltratando a los soldados no pudieron responder.

Con un rostro inexpresivo, Farnesio anunció.

— Ya veo. La gente que no duerme cuando se requiere dormir, debe luchar muy bien cuando se necesite luchar. Me alegra que todos formen un poderoso ejército como si fuesen uno. Los oficiales superiores de allí, síganme.

Farnesio hizo que los soldados superiores hicieran trabajo manual. Le dio un pico a cada uno, ella les ordenó cavar. Ya que la tierra se había endurecido debido al frio, los bordes de los picos eran incapaces de perforar el suelo. Mirando el sucio impenetrable, los soldados prendieron fuego con el fin de derretirlo. Tras encender el fuego, ellos cavaron hasta que un pequeño montículo fue apilado en
el cuartel. Farnesio miró a los soldados y dio otra orden.

— Muy bien. Ahora vuélvanlo a cubrir.

Los oficiales vertieron el sucio, el cual ellos habían cavado en vano, de vuelta al agujero. Tomó cuatro horas exactas cavar y rellenar el hoyo. El suelo había vuelto a ser plano. Ante los oficiales veteranos que pensaron que sus trabajos finalmente habían terminado y se estaban secando el sudor, Farnesio habló fríamente.

— Vuélvanlo a hacer.

Los rostros de los oficiales veteranos se tornaron azules. Durante medio día, los soldados cavaron y rellenaron agujeros sin parar. Era un trabajo sin razón ni meta. Ya que no había objetivo, el final no podía verse, y ya que el final no podía verse, ellos no podían soportar la situación actual. Ellos probablemente querían morir. Debía haberse sentido como que estaban cavando sus propias tumbas.

Mientras mantenía las manos detrás de mi espalda y me quedaba viendo en la distancia, vi a Farnesio atormentar alegremente a los soldados veteranos. Sinceramente hablando, era placentero.

- Mátenme, por favor.

- ¡Nosotros los humiles hemos cometido un error, general!

Los oficiales bajaron sus cabezas hasta el suelo y se agacharon. Esta debió haber sido la primera vez que los soldados se dirigían a Farnesio como general.

Ella, con una expresión tan transparente como el agua, bajó la vista a los soldados.

— ¿Y por qué debería acabar con sus vidas? Nadie los valora tanto como para yo hacer eso. Dejen de parlotear y sigan cavando.

Farnesio levantó las comisuras de su boca. Ya que ella aún no estaba acostumbrada a hacer expresiones faciales, la boca de Farnesio se torció muy extraña. Eso sí daba miedo.

— ¿O es que quizás quieren que les de mi ‘agujero’? ¿Ustedes creen que podrán satisfacerme con esas vergas flácidas que tienen?

Los soldados gimieron.

Luego de ese día.

La señorita pasó de ser una ramera normal a una ramera malvada.

En el pasado, el sonido de las voces diciendo “¡Esa ramera!” con un tono burlesco se elevaba en el aire, pero ahora, las voces decían “Esa ramera malvada…” con un tono irritante y bastante bajo. Los sonido que resonaban en lo alto se disiparon rápidamente, mientras que los sonidos que fluían por lo bajo se propagaron.

Era una ocasión jovial, muy jovial.

Los capitanes llegaron corriendo una vez más a mí. A diferencia de antes, su tono era increíblemente intenso. Se podía sentir una urgencia severa. Todos los capitanes se referían a Farnesio como Lady General. Podía hacer sido solo la palabra ‘Lady’ unida a ‘General’, pero había un completo significado allí. Por ejemplo, un significado al nivel de ‘esa puta loca’ se encontraba inclinado allí. ¿No era un progreso impresionante?

- Ya que Lady General interfiere con los soldados, no solo durante la tarde, sino que también durante la noche, los más jóvenes son incapaces de dormir apropiadamente. Incluso si carecemos de energía luego de nuestras comidas, podemos luchas con ese vacío. Sin embargo, ¿cómo se supone que la gente luche sin dormir?

- Esto no viene de un manual de arte de la guerra, sino de la vida misma. La gente leerá libros basados en la vida, pero si alguien va a vivir basándose en los libros, entonces ¿el mundo no quedaría de cabeza? Incluso si el conocimiento de Lady General es profundo y ella llegase a leer cada libro relacionado a las tácticas de la nación, la vida es un asunto ajeno. La gente inferior como nosotros
vive en la vida y no tiene más elección que seguir así. ¡Entiéndalo, por favor!

Sin moverme, escuché las palabras que venían de los capitanes. Luego de escucharlo todo, fui al almacén y traje un pico. Era el mismo pico que los oficiales superiores habían blandido hasta que colapsaron del cansancio. Y hablé.

— Veo que sus palabras son bastante profundas como para perforar un principio muy exquisito. Probemos cuan profundo pueden ser enterrados sus cuerpo en el suelo.

Los capitanes huyeron.

Al mes siguiente, la irracionalidad fue suprimida completamente dentro de las tropas. La tradición de los centuriones tomando los pagos de los decanos, y los decanos tomando los pagos de los soldados desapareció. La tendencia de prestar el dinero que han tomado de otros, y conspirando con los traficantes extranjeros y rufianes para vender objetos por un precio exorbitante, también se desvaneció.

Farnesio era una chica viciosa. Más que este hecho se propagó entre las tropas, en contraste, hizo que los sonidos de los soldados que la señalaban y la llamaban ramera malvada se redujeron. En cierto punto, en lugar de ramera malvada, las voces de la gente elogiándola como general que pensaba en los soldados antes que los demás, fluyó por todo el ejército. Esta probablemente fue la vez en la
que el onceavo hoyo fue creado en los cuarteles.

Los capitanes reaccionaron sensiblemente ante el humor de los soldados. Al igual que los humanos percibirían automáticamente el olor de las flatulencias, los capitanes comprendieron el temperamento de los soldados.

Los capitanes leyeron la atmosfera y obedecieron al comandante. Debieron haber estado asustados de las consecuencias de venir ante mí a quejarse irrazonablemente, pues los capitanes iban celebrando “¡Hurra por Lady General Farnesio!”. Los capitanes que se comportaban como si lamieran las plantas de los pies de Farnesio comenzaban a andar por todos lados. Entre ellos, un tipo trató de colocar saliva en los pies de Farnesio y fue pateado.

Tsk. Tsk

Que tipos tan adorables.

Finalmente, el grupo restante de individuos conocido como los decanos y oficiales superiores quedaron.

Esas personas eran incapaces de deshacerse del placer de arrebatarle el dinero a la gente que está por debajo de ellos. Eran mejores que los soldados rasos pero inferiores a los capitanes, por lo que había tipos iguales a esos matones de vecindario. Esas personas carecían de habilidad política para reaccionar apropiadamente al estado de los asuntos como lo habían hecho los capitanes. Los oficiales superiores trataban de proteger su autoridad y territorios.

Cuando los oficiales superiores maltrataban a los soldados raso, ellos se excedían. Arrastraban a los soldados a uno de los almacenes más remotos en el campamento. Un ratón, que era familiar de una bruja, escuchó voces filtrándose por las brechas de la pared.

- Oigan, desgraciados. ¿Quién fue el que los sacó a ustedes, holgazanes, de la aldea y los enlistó en el ejército? Soy el más viejo que vive al lado. Ustedes nacieron primero en la aldea y no en el ejército, ¿cierto? ¡Entonces, ustedes deberían de tratar a sus superiores de la misma aldea con algo de respeto!

- Podemos vivir en la unidad hasta ahora, pero cuando muramos, lo que haremos es volver a casa. Si siguen ignorando a sus superiores, entonces ¿creen que un doliente se mostrará en sus funerales? ¿Creen que esa ramera malvada saldrá de su curso para organizarles un funeral? Ella es la puta que les ordenará morir, no una puta que cuidará de ustedes cuando mueran.

- Oigan, no nos ignoren. Decimos esto en consideración a ustedes. Además, sin importar cuanto griten aquí, esa ramera no vendrá. Farnesio abrió la puerta de golpe.

— Si. Estoy aquí porque ustedes me llamaron.

Los soldados gritaron y cayeron al suelo. Pude escuchar el sonido de los materiales colapsando clamorosamente con un choque. Le pregunté luego a Farnesio, pero aparentemente, los soldaos estaban mirándola como si ella fuese un fantasma.

— Está bien que lo anhelen, caballeros. Vamos a cavar hoyos apropiadamente. Los oficiales superiores fueron forzados a extraer tierra durante dos días seguidos, sin dormir.

Al final, la disciplina militar se mantuvo en ascenso. Los soldados se encargaban ellos mismos de sus asuntos domésticos. Si no había una orden oficial desde arriba, incluso los soldados rasos no la obedecerían sin pensarlo.

Al final del día del prometido mes, Laura De Farnesio se quitó el uniforme destinado a los soldados y vistió el uniforme militar de comandantes. Tras lavarse, Farnesio llegó a visitarme con un cuerpo limpio. Su piel era tan blanca como la nieve que acababa de caer a la tierra, y su voz era tan clara como el cielo del que provenía la nieve. Yo no era ignorante de su intención de parecer como la
nieve y el cielo mientras estaba ante mí. Independientemente de si ella sabía que yo comprendía o no sus sentimientos, esa pequeña mocosa psicópata y problemática dijo brevemente:

— Esta damisela está aquí para reportar que ha logrado su meta, majestad.

Cuanto orgullo y arrogancia podía comprenderse por esas palabras tan breves.

Quería elogiar a esta niña. Quería reconocer ese trabajo duro por el que había pasado al quedarse toda la noche persiguiendo a los oficiales superiores, consolando a los nuevos reclutas, y haciendo los trabajos de lavandería con sus propias manos. Hice señas a Farnesio para que se acercara, y suavemente le acaricié el cabello que se había arreglado con una peineta de marfil.

Sonreí.

— Bien hecho. ¿Te gustaría beber algo?

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Farnesio no trató de ganar adoración por parte de sus tropas. Ella deseaba que cada soldado le temiera. En lugar de animarlos a correr hacia el enemigo, Farnesio consideraba fuertemente el pavor que los soldados sentirían al desobedecer al comandante supremo. Esto era, ciertamente, diferente en comparación a mí. Ignorante del método de obtener el miedo, Farnesio se me acercó y me preguntó:

— Milord, ¿qué debería hacer esta damisela para lograr que los soldados le teman?

— Bueno. Tienes una apariencia bastante linda, por lo que eso podría ser difícil.

— ¿Tendrían miedo si hubiese una cicatriz nuca antes vista en el rostro de esta dama?

— Maldición, que niña tan ignorante. ¿Cómo puedes pensar tan unidimensionalmente? Piensa con un poco más de razón.

— Solo usted y Lady Lazuli llaman ignorante a esta damisela…

Farnesio se enojó. Recientemente, Farnesio había estado recibiendo educación tanto de parte mía como de Lapis. Comparado conmigo, Lapis le enseñaba con más severidad. Era obvio que esta pequeña engreída, quien vivía su vida creyendo que era una genio, tuviese baja moral si fuese maltratada frecuentemente. Sintiendo algo de simpatía, hablé indirectamente.

— ¿Debería darte un buen truco?

Al día siguiente.

Farnesio compró 15 perros de caza. Las cinturas de estos canes eran tan delgadas que parecían esqueléticos, pero el color de sus pieles era bastante asombrosa. Ellos eran una raza comúnmente criada por las familias imperiales y reales, por lo que eran considerablemente caros. Los perros no dejaban el lado de su maestro ni por un segundo.

- Ya veo, a Lady Farnesio le encantan los perros.

- Criar perros de caza es un buen pasatiempo. Ellos pueden olfatear la esencia del enemigo y perseguirlos, por lo que también es conveniente para nosotros.

Los soldados se reunían en grupos pequeños y masticaban su carne seca.

Aunque ellos lanzaban algo de su carne seca por diversión, los perros de caza no desviaban su mirada.

Farnesio adquirió personalmente comida y los alimentó ella misma. La comida canina parecía más lujosa que la comida de las personas. Algunos soldados bromeaban que Lady General alimentaba a los callejeros mejor que ellos y se reían. Tras ver la imagen de Farnesio proveerles carne de lujo a las bestias, algunos clamaban que ellos estaban deleitándose, pues ella finalmente parecía una jovencita; mientras que otros se preocupaban de que el interés egoísta de la comandante perturbaría el orden militar. Con una mitad deleitada y la otra preocupada, los soldados miraban la comida de perros con envidia.

La hora de que el ejército fuese a la guerra había llegado. Las tropas, las cuales habían dormido cálidamente y comido hasta llenar sus estómagos, tenían ojos claros a pesar de la temporada de invierno. 3.500 enanos de infantería, 500 centauros de caballería, y 50 brujas contratadas de la ciudad estaban de pie en el campo de invierno, esperando el discurso de su general antes de nuestra partida.

Había personas reunidas cerca de las afueras del campo, pero solo eran traficantes y prostitutas. Era el tipo de personas que vivía con pies ocupados por seguir constantemente al ejército al lugar al que este fuera.

—………………

Mientras sujetaba un espadín, Farnesio subió a la plataforma. No había decoración, por lo que la espada era pequeña. Ya que la apariencia del arma era ligera, encajaba con la figura de la señorita.

Los perros de caza siguieron a su maestra hasta la plataforma. Los perros, entonces, se ubicaron silenciosamente a su alrededor.

Farnesio desenvainó su espada. Al escuchar el sonido del metal, los perros de caza miraron detrás de ellos. La empuñadura azul claro de la espada cortó el extenso cuello de un perro. La sangre brotó. Los demás perros no reaccionaron.

Farnesio asesinó a los 15 canes, y hasta el final, ni uno solo ladró. La sangre fluyó silenciosamente desde la plataforma.

-……………………

Los soldados contuvieron sus alientos. Ellos no se atrevieron a encontrarse con la mirada de la comandante.

La gente le temería a la general que había asesinado despiadadamente a los perros de caza, los cuales había criado espléndidamente, ellos temerían a la silenciosa general, cuyo rostro fue tan inexpresivo durante todo el asesinato, y ellos también tendrían miedo del hecho de que esa general era simplemente una jovencita de 16 años. Estaban especialmente asustados de las intenciones detrás de la general, quien había salido de su curso para asesinar a sus mascotas, a las cuales ella trató con cuidado, en el día en el que el ejército partiría. Mientras miraba las cabezas de los perros decapitados rodar por el piso, los capitanes se sobaron los cuellos.

Laura De Farnesio habló:

— Avancen.

Y las tropas obedecieron.

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Farnesio convirtió a los perros de caza muertos en carne seca. Desde allí hasta donde los demás Lores Demonio habían planeado reunirse con sus ejércitos, había un trayecto de una semana. Por una semana, Farnesio masticó la brusca carne hecha de los perros y ahuyentó a los soldados con su mirada.

En uno de esos días, un rio no se encontraba completamente congelado, por lo que pudimos establecer un campamento en un servicio de ferry para descansar. Había pequeñas aldeas ubicadas junto al servicio de ferry. Di una orden militar y les prohibimos saquearlas.

Cerca de la tarde, tres soldados fueron atrapados. Eran criminales que habían traspasado en secreto una propiedad privada para robar y violar a las mujeres y niños. Al momento en el que oí el reporte, yo me encontraba disfrutando mi té en una habitación al fondo junto a Farnesio y Lapis a mis lados.

El té calentó mis entrañas. Bajando mi taza de té, miré a Farnesio.

— Ya que eres la general, decide tú el castigo.

— Deseo ejecutarlos.

— Ejecución, ¿eh?

Tras mirar ligeramente a Lapis, me volví otra vez hacia Farnesio.

— ¿Acaso la ejecución no es algo excesiva?

— Son personas que han desobedecido la orden militar. Además, ellos son los primeros criminales. Este castigo decidirá la forma en la que se llevará a cabo la retribución dentro del ejército a partir de ahora. Ésta damisela desea encargarse de esto con severidad.

Lapis interrumpió la conversación y preguntó calmadamente.

— ¿Qué método de ejecución llevará a cabo?

— Con el fin de establecer una normativa recta dentro de la milicia, sus cabezas han de ser cortadas y exhibidas. Ésta damisela los decapitará.

Lapis volvió a preguntar.

— ¿Cómo?

—…………

— Quisiera saber cómo planea hacerlo, señorita.

— ¿A qué te refieres con el ‘cómo’? ¿No termina una vez que sus cabezas son exhibidas?

— Que patético.

Los hombros de Farnesio se torcieron debido a las palabras reprochadoras de Lapis. Luego del día en que Lapis había prometido que se convertiría en la madre, ella frecuentemente regañaba e insultaba a Farnesio desde entonces. Lapis se comportaba de forma cruel, intencionalmente, al igual como había hecho el padre biológico de Farnesio, quien había pisoteado su infancia. Farnesio tenía problemas con la Lapis que se comportaba así.

— Las personas son como la mala hierba. Ellos se mantendrán sin importar cuantas veces los pisoteen. Entre esas malas hierbas, los soldados contratados son los más tenaces. Los soldados no disminuirán por su cuenta solo porque las cabezas de tres violadores hayan sido cortadas. Sin embargo, eso pasa si no implantas de antemano y con certeza el miedo en ellos.

— Entonces, ¿qué es lo que esta damisela…?

— Piense en ello por su cuenta. ¿Es que acaso lo que está pegado a sus hombros no es una cabeza sino una pequeña cubeta? ¿Por qué es incapaz de pensar por su cuenta y viene a pedirme ayuda?

—……………

— Si realmente es la general, entonces no hay necesidad de confiar en mi o en Su Alteza. Anteriormente, usted confió en Su Alteza con el fin de comprar el miedo de los soldados, y ahora trata de adquirir el temor de los soldados al confiar en mí. Un día tendrás que devolvernos la deuda que nos has prestado a su Alteza y a mí, y el nombre de ese precio no será nada menos que tu incompetencia. Si uno contase el número de veces que prestaste ayuda a los demás por aquí y por allá, entonces la cantidad de competencia de la que careces seguramente sería enorme. Señorita, no deseo que el infortunio de la deuda que ha apilado debido a su falta de habilidad, sea pagada por la de Su Alteza.

Farnesio quedó en silencio.

No interferí entre esas dos. Si lo hiciere, entonces Lapis sería avergonzada y Farnesio humillada. Me mantuve en silencio, con el fin de permitir que mis dos vasallas argumentaran entre sí y, a su manera, establecer una distancia.

Tras contemplarlo por un largo periodo de tiempo, Farnesio murmuró.

— Esta damisela se encargará personalmente de tomar la espada y decapitar a los crimin…

Slap.

Farnesio bajó su cabeza.

La mejilla que fue golpeada se tornó roja.

Lapis habló.

— Responde, otra vez.

—…no lo sé. Lady Lazuli. Ésta damisela no tiene ni la más remota idea.

Lapis golpeó la mejilla de la otra parte con más fuerza que antes. Farnesio se acobardó. Se tornó más miserable como si fuese papel aluminio arrugado.

— No lo supo desde el principio. A pesar de eso, dio una respuesta y esperó que fuese justamente esa respuesta. Si hubiese confesado desde el comienzo que no lo sabía, entonces no habría sido golpeado, y si hubiese mantenido la actitud de tratar de descubrir la respuesta hasta el final, entonces la ocasión
de usted siendo golpeada no habría existido durante este momento. Su deshonestidad representa mezquino orgullo y su falta de esfuerzo representa su incompetencia. ¿Con qué cara una persona, la cual es mezquina e incompetente, se sienta aquí cómodamente? Váyase de inmediato.

Farnesio fue echada de la habitación.

En la habitación donde solo estábamos Lapis y yo, todo quedó en silencio.

—………

—………

Nos servimos té. Observamos la imagen del vapor blanco leche elevándose de nuestras tazas.

Incluso si más té se apilara solo por su cuenta, el té permanecería transparente y no se tornaría sombrío. El té con un ligero rastro de color era más transparente que el agua clara sin ningún tipo de color. La transparencia era obvia en algo que comenzaba sin color, pero que algo tenga color, y al mismo tiempo sea tan transparente como para ver el fondo, se podría decir que era limpio y divino.

Deseábamos educar a Farnesio como ese té. Lapis y yo no consideramos el hecho de convertir a Farnesio en agua clara o dejarla ser así, con educación. Nos importaba el proceso de cortar, moler, preparar las hojas de té, y luego finalmente verter el contenido en una taza, para ser educación. Si le
confería color a nuestra hija y Lapis la preparaba, entonces Farnesio naturalmente cargaría una fragancia y la emitiría por su cuenta. Era una artificialidad que procesaba naturaleza, y era una artificialidad que al mismo tiempo cubría la naturaleza. No tratamos a alguien que tiene su sed de autoridad castrada y desechada como un adulto, y no respetábamos a un niño que no sabía
cómo manejar su autoridad. Éramos personas frías.

Tras levantar la taza de té ante mí y colocarla en mis labios, el té ya estaba frío. Mientras tomábamos ese té frio, ambos nos dijimos en voz baja.

— ¿Cómo trataría usted con los violadores, Su Alteza?

— Hm. El punto principal de este asunto es proveer el miedo de castigo a los soldados. El más distinto de los castigos es lo que lo hará más fuerte, y el más oscuro de los temores es lo que lo hará más poderoso. Debe ser preciso por un lado mientras da una sensación de inseguridad por el otro. Esa es la mejor solución.

Lapis asintió:

— Una respuesta lógica.

— Si fuese yo, entonces habría castrado a los criminales y agujerearles el lugar donde una vez estuvieron sus bolas. Luego de eso, habría traído a un orco o goblin salvaje y hacer que los violaran por ese hueco. Con esto, quedaría claro que lo que los violadores recibirían sería una violación de vuelta, y los soldados sentirían miedo del aspecto de un hoyo siendo creado a la fuerza y de que se
practique violación por ese mismo lugar. Por eso, las tropas sentirían temor del castigo hasta lo más profundo de sus cráneos.

Lapis asintió una vez más.

— Es reconocible. Excepto, que sería más extraordinario que les sacara los ojos y sus testículos fueran insertados en esas cuencas vacías. De esa forma, estaría incluyendo la metáfora que les advierte que no cometan un crimen mientras son cegados por la lujuria.

Era una comprensión tácita. Ambos no teníamos razones para no amarnos.

Comprendí que el término ‘una pareja hecha en el cielo’ no era una exageración después de haber conocido a Lapis.

— ¿Cuántos puntos asume de que la señorita resolverá esta tarea, Su Alteza?

— Eso me pregunto. Siento que llegará a unos 30 puntos.

— Usted es muy generoso. Ésta estaba prediciendo unos 20 puntos. Ésta no comprende aun por qué usted tiene una opinión tan favorable sobre la señorita. Sea cierto que tiene talento o no, ésta es incapaz de juzgarlo de esa forma.

— Ciertamente ella tiene un lado ignorante a su…

Sonreí amargamente.

Sin embargo, nuestros cálculos estaban completamente limitados al dominio de la política. El reino de las tácticas era completamente diferente. Nuestra aptitud por el arte de la guerra no era completamente inexistente o increíblemente mínima. Incluso Lapis debió haber comprendido ligeramente, por ahora, que Farnesio era una genio en lo que a tácticas se refiere.

— Un monstruo terrible vive en las montañas y en la tierra de los humanos. Farnesio es la espada para derrotar a ese monstruo.

—…los acertijos no son la especialidad de esta. ¿Un monstruo? ¿Qué tipo de persona es él para que usted se refiera a él como un monstruo, Su Alteza?

— No –me tomé el resto del té–. Te equivocas. Es ‘ella’.

 La cabecilla del exterminio de los Lores Demonio dentro de 30 años.

En este mundo yace una chica que contrataría a un humilde granjero portador de espada de una aldea ‘tala y quema’, y luego procederá a enviarlo como la vanguardia de la guerra con el título de ‘héroe’.

En este mundo yace una chica que aplastará a los enemigos que persisten, acabará con los enemigos que aúllan, y haría retroceder a los enemigos que huyen y los echaría a un lado. Si existe una persona cruel que no cambia el comportamiento de uno tras asesinar a los nobles o sentir simpatía luego de masacrar a sus propios súbditos, entonces también existe una emperatriz que aniquilaría a todos los Lores Demonio y establecería un imperio unido.

Por eso…

- ¿Sabes cómo termina este mundo?

Como resultado de todos los Lores Demonio desapareciendo, toda la energía mágica en el mundo perderá su corriente, y causará un desbordamiento, hasta que finalmente, termine con el colapso del mundo. La mente maestra en ser la primera persona en abrir las puertas a un continente unificado al tiempo que también es la primera persona en destruir el mundo, actualmente está viviendo
en este mundo como una joven princesa imperial.

Elizabeth.

Elizabeth A. E. von Habsburgo.

Con el fin de enfrentarla, Farnesio era esencial. Si la princesa imperial poseía la espada conocida como el héroe, entonces yo poseía la espada conocida como Farnesio. Cuidadosamente saboreé el sabor del té en mi boca.

Crece rápido, Farnesio.

Apresúrate y madura, oh, Farnesio.

Estamos viviendo con el fin de no morir.

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Una hora después, la ejecución fue llevada a cabo.

Farnesio había hecho un agujero en el hielo sobre el río. Los tres culpables fueron lanzados a ese hoyo. Sin embargo, no fueron sumergidos por completo sino hasta el punto en el que el agua les llegara a sus barbillas. La señorita ordenó a las brujas re-helar el río. Los cuerpos de los criminales quedaron completamente atrapados por el agua helada con solo sus cabezas afuera.

Farnesio dobló su espalda y se encontró con sus miradas.

— Dicen que un monstruo antiguo vive en este río. Traten de soportarlo.

Los rostros de los culpables se tornaron mortalmente pálidos.

Los monstruos que viven en el agua nadaron hacia los hombres. Las sombras de las bestias moviéndose debajo de la plataforma de hielo podían verse.

Los criminales gritaron y se sacudieron, y al mismo tiempo de sus movimientos rigurosos, los monstruos corrieron hacia las partes inferiores de sus cuerpos y comenzaron a rasgarlos.

- ¡Sálvenos, por favor!

- ¡Nos disculpamos, oh, gran general! ¡Se lo pido!

Poco a poco.

Debajo del agua helada, las bestias se comían la carne de los hombres en pequeñas cantidades a la vez. Los monstruos rasgaron los pies de los criminales con sus dientes, destrozaron la carne de sus cinturas, y rompieron sus pulmones.

Conforme pasaba el tiempo, los gritos se debilitaron. Una inamovilidad cayó sobre los alrededores.

Los miles de soldados que observaban la ejecución quedaron en silencio. Solo las cabezas de los criminales permanecieron sobre el hielo, mientras que debajo de él, un color carmesí se extendió y tiñó el agua.

Farnesio bajó la vista ante la imagen de la sangre que corría bajo sus pies.

Ella luego levantó las cabezas de los culpables. Ya que sus cuerpos fueron arrancados completamente de sus cabezas, estas salieron del hielo con demasiada facilidad. Farnesio examinó los rostros que están congelados con una expresión dolorosa y murmuró como una jueza que categorizara el trabajo de un pintor de tercer rango.

— Esto no es atractivo. La forma de sus cabezas es insatisfactoria.

Farnesio lanzó las cabezas a los capitanes.

— Cuélguenlas.

Las cabezas de los criminales fueron clavadas en estacas y mostradas en el centro de la aldea. La palabra ‘violadores’ fue grabada en sus rostros con un cuchillo. La sangre corría por la marca del cuchillo. En mitad de la noche, el frio se tornó tan severo que las gotas de sangre se congelaron.

Al día siguiente, los soldados colocaron las cabezas cortadas detrás de ellos y cruzaron la plancha de hielo. Mientras pasaban por el hielo, los soldados frecuentemente miraron bajos sus pies. Parecía que la idea de los decapitados seguía aferrada en sus mentes. Luego de ese día, no hubo más soldados que
fueran en contra de la orden militar.

Sin que las tropas lo supieran, Lapis y yo hicimos una evaluación.

— ¿Lo ves? 30 puntos.

— Pues a esta le parecen 20 puntos.

Farnesio solo eligió una opción en su miedo de castigo. No hubo delicadeza en el castigo y solo el temor oscuro fue llenado hasta el borde. Ya que solo fue llenado con ambigüedad, el castigo no tuvo forma, y sin forma, este era incapaz de existir por sí solo.

El castigo de Farnesio no podía ir tan lejos como medida penal. Ahora, los oficiales solo le temerían a Farnesio quien había promulgado castigo. Al igual que un niño le temía a sus padres. Sea una persona de autoridad tratando de manejar las políticas mediante el miedo, o un familiar intentando subyugar a su hijo con miedo, esos eran errores comunes que la gente cometía. No era una sorpresa que un pariente horrible también fuese una terrible persona de autoridad. Yo me burlaba de los individuos que trataban de gobernar un país apropiadamente cuando eran incapaces de manejar sus asuntos domésticos a pesar de usar el método de Confucio y Mencio.

Lapis suspiró.

— Su Alteza, esta está frustrada. A este paso, ella será incapaz de captar una sola cosa incluso si pasaren 5 años.

— ¿Qué sugieres?

— Esta remodelará a la señorita desde las raíces. Si ella es incapaz de comprender la lógica por su cuenta, entonces ¿no deberíamos inyectarle la razón nosotros mismos?

- La rutina de aprendizaje nació en este momento.

Lapis educó a Farnesio con más fuerza.

En un área fuera de la vista de los soldados, Lapis golpeó y entrenó a Farnesio.

Lapis no tenía la tendencia de elogiar a la otra parte. Sin elogios, ella enseño a Farnesio el cómo no bajar su cabeza, cómo no titubear, cómo no distorsionar su expresión facial, cómo no doblar su espalda, y cono no arruinar su postura. Lapis habló calmadamente.

— Mira recto. Habla recto. Camina recto.

Farnesio aprendió mientras era golpeada. Tras ser golpeada durante 4 días, fue cuando Farnesio fue ‘apenas’ capaz de preparar un dialogo. Lapis también la había enseñado a cómo darle un ángulo apropiado a su mirada, donde dirigir su avance, y donde tensar sus palabras. Finalmente, mientras estaba ante las miradas de los soldados, Farnesio dio su discurso.

- Conserven su coraje. No traten de cargar valientemente cada vez que sea posible. Conserven su piedad. No traten de conferir piedad a los demás cada vez que deseen. Conserven su lujuria. No traten de agarrar y violar a una chica o un muchacho cada vez que lo necesiten. El coraje que tienen cuando luchan junto a sus colegas no es valentía. La piedad que le entregan a nuestros enemigos no es benevolencia. La lujuria que liberan a sus compañeros no es deseo. Esta general superior desprecia a los soldados que actúan valientemente cuando no deben, muestran piedad cuando no deben, y violan cuando no deben.

- Esta general desea que su coraje, caballeros, sea usado solamente para degollar al enemigo, que su piedad sea usada solo para perdonar a sus colegas, y que su lujuria sea solamente usada para tomar a las familias del enemigo.

Contengan su coraje, ahorren su piedad, conserven su lujuria, y dedíquenle su terror y temor a esta general. A cambio, todos recibirán el terror y temor de cada oponente en este mundo como tributo.

Los soldados aplaudieron.

Solo los soldados lo hicieron.

Luego que el discurso terminó, Lapis hizo una evaluación.

— 30 puntos. Esfuérzate más en ser capaz de improvisar ese nivel de discurso desde ahora.

—………

Farnesio se volvió a verme. Su rostro seguía sin emociones, y aun así, por alguna razón, un deseo de redención se podía sentir de sus ojos.

— Milord…

Sonreí brillantemente.

— 10 puntos. Fue un discurso patético. Puedes mejorar.

— Incluso usted…

Farnesio cayó sobre sus rodillas sobre la nieve.

Farnesio era probablemente ignorante del hecho de que en las zonas donde ella no estaba, Lapis y yo discutíamos los métodos educativos de la señorita durante toda la noche.

Éramos una porción de una pareja excesiva, hija mía.

Sea por una buena o una mala razón, Farnesio estaba experimentando un crecimiento acorde al general de un Lord Demonio.

Los soldados que seguían a Farnesio se estaban convirtiendo completamente en el ejército del Lord Demonio.

Lady Farnesio reinó sobre los militares como la general, yo cuidaba del ejército como el monarca, y Lapis apoyaba a los campamentos militares como consejera. Lady Farnesio lideraba a a los soldados con el terror por delante, yo mantenía unidos a los soldados con la benevolencia en el centro, y Lapis colocaba cómodos a los soldados con diligencia al final, ese era nuestro estado de asuntos.

No había brecha entre nosotros tres. Ganábamos méritos del otro respectivamente y nos uníamos firmemente como los caracteres [凹 凸]. La Orden Estrategia-Personal Administración-Logística respiraba junta como un solo cuerpo.

Entre esos, si fuésemos a hablar de Lapis, quien se encargaba de la orden logística, ella probablemente estaba siguiendo en la parte más al fondo de nuestra marcha mientras lideraba los suministros. El final de nuestro ejército, no había solo vagones, sino traficantes, rufianes y prostitutas arrastrándose.

Era el trabajo de Lapis supervisar y gestionar los derechos de esas personas.

Ella no tenía corazón.

La amante que era sangre fría para mí, y cruel para Farnesio era el tipo de persona que era Lapis Lazuli. No había oportunidad de que ese tipo de Lapis se encargara generosamente de los traficantes.

Para cuando Farnesio había ejecutado 2 soldados, Lapis ya había decapitado 20 traficantes. Lapis no perdonaba a la gente que perturbaba el área de comercio. Ella espantosamente castigaba a cualquiera que cometiese el acto de estafar a los soldados. Lapis determinaba la severidad del castigo por el crimen cometido, y llevaba a cabo la acción penal el mismo día que se decidía el veredicto.

Los fallos de Lapis siempre eran cortos.

— Degollarte.

— Desmembrarte.

— Abrirte el estómago y mostrar tus órganos internos.

— Enterrarlo.

Los veredictos eran fáciles de comprender y no daban espacio para malinterpretarlos.

La terrible verdad era que el método de castigo era simplemente la ejecución.

La ejecución por decapitación estaba, de alguna forma, en el lado más despiadado. La rueda era la segunda mejor opción luego de la decapitación. Esa ligera pizca de dignidad propia era, al menos, mantenida hasta este punto.

Al menos podrías ver al cadáver y decir: ‘ah, este era un goblin’, o ‘ya veo, este era un orco’, tras identificar la forma de su cuerpo.

Sin embargo, sea desollar vivos a los clientes que trataban a sus prostitutas como esclavas y robaban su pago, o arrancarles los órganos internos a los traficantes como un montón de fideos para obtener injustamente un beneficio de los soldados que carecen de mentalidad, no tenía ningún tipo de dignidad.

Solo había vísceras color rojo sangre.

Lapis era despiadada.

Si había un solo error en el directorio, entonces alguien, sin duda alguna, moriría ese día. Incluso si lo números igualaban la lista, como una persona cuyo trabajo anterior fue el de comerciante, ella notó el engaño y ciertamente lograba matar a un responsable. Era imposible tomarle el pelo a Lapis, quien solía ser una campesina que había llegado a ser una ejecutiva en la Firma Keuncuska.

Ya que los soldados en el frente le tenían miedo a la General Farnesio, y los encargados de los suministros en la retaguardia estaban atemorizados por los castigos de Lapis, ambas fuerzas –frontal y trasera- estaban tranquilas.

Las voces de la gente que ignoraba a Lady Farnesio al declarar que ella solo era una ramera humana, desaparecieron. Y las palabras de desprecio que ofendían a Lapis al llamarla una vulgar campesina mestiza también se desvanecieron.

Todo lo que yo tenía que hacer era quedarme ahí, sin hacer nada.

Incluso si yo me volvía un desastre, la marcha de mi ejército progresaba sin problemas.

Mientras nuestro viaje continuó por una semana, los capitanes exclamaron sorprendidos que era la primera vez en sus vidas que experimentaban una marcha tan sencilla. Normalmente, un ejército perdería energía mientras más lejos avanzara y su objetivo se debilitaría, pero el ejército de Su Alteza reunía fuerza a medida que avanzábamos y nuestra meta se hacía más clara, por lo que ellos
fueron capaces de comprender lo que el termino Gracia Real realmentesignificaba debido a esto… eso es lo que los capitanes declaraban.

Yo, quien realmente estaba muy cómodo sin hacer nada, asentí en respuesta.

Todo lo que tuve que hacer fue darles sus pagas a tiempo, ocasionalmente castigar a los que malversaban el dinero, y los soldados gritarían: “¡Hurra por su majestad el Lord Demonio!”. Farnesio y Lapis eran las que hacían el trabajo duro, pero yo monopolizaba todos los elogios.

Referencialmente, este método era el método de ganar en la vida.

Bonjour…

Y así, una semana pasó.

Un campo abierto se esparció ante nosotros.

Con un ‘clang-clang’, el sonido de un rio congelado siendo roto resonó. Los soldados estaban sujetando herramientas y clavándolas en el hielo. Pasados los hombres, una cantidad interminable de tiendas fueron alineadas. 

La corriente fluyó a cierta distancia antes de que nuestra visión fuese bloqueada por las tiendas. 

Continuó fluyendo un rato en su estado oculto y salió en un lugar inusual en algún otro lugar para continuar fluyendo. En cada punto que el rio salía, 10 goblins fueron atados y aplastados en el hielo. 

El escenario se extendió todo el camino hasta el horizonte.

Farnesio examinó el horizonte con sus ojos.

— Aproximadamente un ejército masivo de 60.000…

La piel azul oscuro de los orcos, la piel verde y arrugada de los goblins, y la rustica piel grisácea de los troles colmaron el campamento militar. Estaba abarrotada con color. Todo tipo de cosas misceláneas estaban mezcladas y retorciéndose como un nido de hormigas. Esos tipos habían establecido su propio mundo ahí.

Era un mundo en el que yo realmente no quería entrar. Deseé declinar decentemente. Yo era demasiado joven para aceptar algo que estaba siendo atestado, cargado, y retorciéndose hermosamente.

— ¿Realmente son 60.000? Esos goblins de allí no llevan atuendos, por lo que probablemente son sirvientes y no una tropa. Eso es preocupante…

— ¿Qué le preocupa, milord?

— Ya que ellos han mezclado libremente a los soldados que luchan con los sirvientes que sirven, no hay posibilidad de que su disciplina militar sea severa. Temo que el número de soldados pueda parecer mucho, pero, en realidad, su valor no se igualaría a su cantidad.

Mientras miraba la alineación de las Fuerzas Aliadas de Lord Demonio, la cual se había reunido aquí para suprimir a los humanos, Farnesio habló. Parecía que estaba siendo abrumada por el número de tiendas que cubría el campo.

— ¿Pero no le parece un gran espectáculo?

— Bastante.

Asentí.

— Esta vista magnificente es ciertamente inmensa.

12º día del segundo mes.

Llegamos al campo prometido.

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El Guardián del Norte, Margrave de Rosenberg, Georg von Rosenberg.
Calendario Imperial: Año 15015, Mes 2, Día 12.
Polles.

- Un rumor de que el fin se acerca ha estado esparciéndose.

- Dicen que los Lores Demonio van a llegar mientras dirigen la Muerte Negra hacia nosotros.

- Ese es un rumor falso, completamente falso…

La Santa del Imperio tosió sangre y cayó inconscientes.

La Santa clamaba que había presenciado el fin del mundo en su sueños. Los soldados se reunieron en dos y susurraron entre ellos que la Santa había sido poseída por algún espíritu maligno. El miedo en los rostros de los soldados era aparente.

- Humo negro se tragará las montañas. Se tragará a todo el imperio y, al final, consumirá a todo el continente. Las nubes grises no tendrán límites o fronteras, y por eso, el invierno continuará sin límites ni fronteras. Congelado en este invierno continuo. Todo se congelará. El humo negro no se aclarara. Lo negro será…

Hablando hasta ese punto, la Santa vomitó sangre. La sangre era pegajosa debido al contenido que estaba mezclado con su sangre. La razón por la que fui capaz de detallar este incidente con tanta confianza fue porque yo estuve allí personalmente para escuchar la profecía la noche anterior.

Como yo era el comandante a cargo de la región norteña, participé en la conferencia de los miembros de mayor liderazgo del gobierno. Recibimos información de que las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio pronto nos invadirían. Teníamos que prepararnos contra la invasión. No fui el único que
tomaría parte en la reunión estratégica, sino también figuras de autoridad como Su Alteza el Príncipe de la Corona y Su Alteza la Princesa Imperial, añadido a eso, la Santa también estaba presente. En esa ubicación, la Santa fue poseída por un espíritu.

- Lo negro irá, lo negro irá, lo negro irá…

La Santa tosió sangre. Vomitó constantemente. Sus ojos dieron vueltas hasta la parte posterior de su cabeza, revelando sus tonos blancos. Había montones de sus intestinos mezclados en su sangre. La Santa convulsionó. Debido a eso, llamamos urgentemente a los clérigos y la sanaron.

La Princesa Imperial hizo una petición.

- Este incidente es confidencial. Solo nosotros debemos saber de esto. No divulguen esta información allí afuera. Si los soldados escuchasen de la profecía de la Santa, entonces comenzarán a temblar, lo que significa que no podemos permitir nuestra moral caiga en esta situación donde los Lores Demonio piensan invadirnos. Sin importar el costo, midan sus palabras.

Yo estaba de acuerdo.

El Príncipe de la Corona, mientras era consumido por el miedo, asintió también.

Con eso, se suponía que el caso estaría cerrado pero, por alguna razón, no había pasado ni un solo día y ya la profecía se había filtrado. A todo el frente, a todo.

Desde los oficiales veteranos hasta los nuevos reclutas, todos sabían la noticia de que la Santa había vomitado sangre negra la noche anterior. Incluso los traficantes al final del campamento militar se sabía todo el contenido de la profecía. La gente susurraba que era una premonición ominosa.

Durante toda la noche, deambulé a través de la multitud y regañé a los capitanes. No había nada más terrible que un rumor salvaje. Nada más horrible que el sonido de las palabras. Ya que los soldados perdían y dañaban sus vidas sin esfuerzo, ellos sentían miedo y pavor con mucha facilidad. Ese es el núcleo de un soldado. Ya que yo había vivido por más de 60 años, había visto muchas ocasiones en las que un ejército se desplomaba debido a un rumor sin base. No había nada que asegurara que eso no sucediera también esta vez.

Deseaba rechazar ser derrotado antes de involucrarme con las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio. Las medidas probablemente deberían ser discutidas de inmediato. Sobre todo eso, yo no podía fallas hasta que yo lograse vengarme por la humillación que sufrí el otoño pasado…

— Su Alteza, Princesa Imperial, estoy aquí esta mañana para pagar mis respetos.

— Entra.

La Princesa Imperial pasaba su tiempo encerrada por una tienda blanca. A ella le disgustaba estar bajo un techo para dormir. La Princesa Imperial declaró que si las tropas estaban quedando estancadas por la lluvia y la nieve, y si uno era incapaz de prevenir la caída de esa lluvia y esa nieve, entonces no se podría evitar.

Los soldados mantenían a esa Princesa Imperial en alta estima, y se preocupaba por su salud mucho más cuando llovía y nevaba… claro, la acción de la Princesa Imperial probablemente era un esquema político, pero la mayoría de los nobles eran incapaces de llevar a cabo apropiadamente siquiera este simple esquema. Separando la habilidad de la Princesa Imperial, yo respetaba su habilidad

Empujando la tela blanca a un lado, quedé sorprendido por la vista de la Princesa Imperial.

Y la escena era completamente inesperada.

Dentro de la tienda, una gran mesa estaba ubicada. Esto estaba bien. Era una escena normal.

Pero si había el cadáver de un reptil acostado sobre la mesa, y además de eso, si la Princesa Imperial estaba personalmente sujetando un cuchillo y cortando al reptil, entonces el escenario estaba a miles de kilómetros de ser normal.

— Que el margrave venga a par sus respetos, se me hace una rara ocasión –la Princesa Imperial silenciosamente removía la piel del reptil. Ella no me miró ni una vez–. ¿No te disgusto?

— En lo absoluto, majestad. Este general siempre la ha respetado.

— No es una mentira. No una mentira. Sin embargo, tampoco me admiras. ¿Cierto?

—………

— Me respetas. Sin embargo, en ocasiones, la palabra ‘respeto’ no es más que una forma ligeramente más prudente y afable de pronunciar la palabra ‘desprecio’. Las palabras son triviales.

Thack.

La Princesa Imperial ‘desnudó’ un trozo de madera aromática y la distribuyó en un quemador de incienso de latón. El latón, calentado por fuego de carbón, lentamente encendió los trozos de madera. La olorosa madera ardió. Mientras el humo se formaba, la fragancia se propagó. El aroma cubrió el olor de la sangre del reptil. Mientras ocultaba el olor de la sangre, el humo perfumado se elevaba densamente. La fragancia se filtró todo el camino hasta mis vísceras.

Thuck.

La Princesa Imperial desollaba al reptil dentro del humo.

La Princesa Imperial peló la piel al cortar la capa exterior del musculo y clavarla en la capa interior del mismo. El límite de las capas interior y exterior era claramente visibles para la Princesa. Sin darme cuenta quedé asombrado ante el movimiento hábil de la mano que era capaz de establecer un borde en la carne y marcar ese límite de forma tan natural como si fuese una carnicera profesional.

No podía imaginar cuando y donde esta dama, quien había nacido en linaje más alto del mundo, había aprendido como desollar a un reptil. La Princesa Imperial, quien parecía al lugar separado en el cual ella había nacido y se había criado, era difícil de manejar.

— ¿No crees que la mayoría de las conversaciones que hemos compartidos pueden ser condesadas en términos más simples? Me agradas. Te odio. La mente de una persona puede ser lista desde allí, pero son incapaces de llegar a esta ubicación al final. Aunque la gente puede referirse a esto como el camino o curso de la vida, honestamente lo llamo una pérdida de tiempo. Sir Rosenberg. No nos hagamos perder el tiempo. ¿Por qué vino a verme a pesar de la animosidad que tiene hacia mí? Dígame la razón por la que tengo que escuchar las palabras de un hombre que no me admira, mientras aun es mediodía.

¿Era una amenaza? ¿O hablaba en serio?

Fui incapaz de descubrir las emociones de la otra parte. No había expresiones en su rostro. Parecía como si ella estuviese totalmente concentrada en la tarea de desollar al reptil. Aunque la Princesa Imperial estaba afuera, se sentía como si ella aun residiese dentro del palacio. Incluso se sentía como si ella fuese el palacio. Si la cantidad de nobles que ella había eliminado no alcanzaban la docena, entonces yo, en este punto, pude haber sido traicionado por su apariencia exterior.

— Majestad. Usted no puede ganar automáticamente la admiración de la nobleza.

— Oh, querido. No deseo tu admiración –la Princesa Imperial derramó sus sentimientos y rió. Era el sonido de una risa sin temperatura–. Simplemente estaba preguntando qué significado tienen tus respetos. La palabra respeto tiene cinco significados distintos y 10 variaciones de tono. Por eso es que no confiado en las palabras. Lo que demando de ti no son tus palabras, sino las acciones. Acciones Distintas-Evidentes-Articuladas. Claro, no la escucharías incluso si te lo ordeno. Eres un hombre terco, después de todo.

—………

— Habla.

—……información de que Lord Demonio Paimon, Lord Demonio Marbas, y Lord Demonio Barbatos, como individuos clave, están clamado que un ejército ha llegado. Aunque toda la fuerza militar es incierta, queda claro que tienen más de 50.000 pero menos de 70.000.

— Parece que no es tan temible como lo había imaginado. No tienen a Baal y mucho menos a Agares. Barbatos es ignorante, Marbas indeciso, y Paimon es… bueno, Paimon.

— Majestad, realmente está subestimando a las fuerzas enemigas.

— No es eso.

En ese momento, la Princesa Imperial me miró por primera vez.

Mi mente se sintió innecesariamente inquieta debido a sus ojos purpura, los cuales parecían poder atravesar la psique de una persona.

— No. Querido, por los Dioses. ¡Eso no es así! ¡¿Por qué yo subestimaría a las fuerzas enemigas?! Nunca en mi vida he devaluado a alguien.

— ¿Ah, sí?

— Claro. Esa es la razón por la que estas vivo. ¿Qué otra prueba quieres?

—……………

— Eres un hombre talentoso que es esencial para nuestro imperio. La Casa de Ronsenberg ha sido leal a la familia imperial durante los últimos 500 años. Y nos han protegido de las invasiones de los Lores Demonio que vienen de las Montañas Negras por 1.000 años. Eres un individuo competente, Georg. Te respeto. Si quizá, no te respetase, entonces, algo como un comandante a cargo de las tropas no podría no existir, ¿o me equivoco?

—…………

— Esto es lo que significa mostrar el propósito propio mediante las acciones. Es distinto, evidente y articulado. Georg, a veces me pregunto cuán sorprendente seria si las personas vivieran sin usar siquiera las palabras.

Rasgar.

El musculo fue rasgado.

La Princesa Imperial clavó el cuchillo en la región del cuello del reptil. El cuello era más sensible que cualquier otra área del cuerpo del reptil. Una vez que la Princesa Imperial movió el cuchillo, el cuero en el cuello fue arrancado con facilidad.

— Es una fortuna que esa situación no se la actual. Tranquilízate y continúa. Mis oídos están preparados para escuchar con cortesía.

— Si los Lores Demonio van a invadir, entonces deberían elegir uno de los tres caminos. El primero es el pasaje en las montañas…

— Un pasaje que conduce al Reino de Teutón. Ese no tiene relación con nosotros…

—…el segundo camino es a través de las llanuras.

— El camino hacia el Reino de Polonia-Lituania. Ciertamente, ese tampoco tiene nada que ver con nuestro imperio. Por el bien de las diosas, tenemos que orarles a los Dioses que influencien a los ejércitos de los Lores Demonio a ir hacia las montañas o llanuras. Seremos capaces de contener nuestros alientos mientras ellos van a la guerra, después de todo.

— Majestad.

Fruncí el ceño.

No podía soportar ese tipo de respuesta.

— Mil disculpas, pero si éste general tiene razón, ellos son los mismo humanos que nosotros.

— Y no hay otros animales que puedan matar a los humanos de forma tan eficiente como los mismos humanos. ¡Sir Rosenberg, deje de intentar actuar tan refinado! –la Princesa Imperial sonrió tímidamente–. ¿Exactamente cuántos aldeanos han sido quemados hasta la muerte en las montañas este invierno? ¿100? ¿200?

Cerré mi boca.

— ¿O fueron 300? He escuchado que el numero ha sobrepasado los 1.000 sin esfuerzo alguno, y si mi memoria no me falla, esos aldeanos también fueron tan humanos como nosotros. ¿Qué fue lo que hizo nuestro gran Sir Rosenberg mientras miles de aldeanos era masacrados como humanos? Solo observó. Eso y nada más.

—………

— ¿No considera la palabra ‘observó’ como un sinónimo del término ‘vigilar incendios’, sino que lo expresa de una forma más elegante? Oh, Guardián del Norte, Uno de los Cuatro Margraves, el Supervisor de las Fortalezas Blanco y Negro – Sir von Rosenberg.

Miré el ojo del reptil. Ya que mi cabeza estaba baja, no pude encontrarme con la mirada de la
Princesa Imperial. En lugar de eso, traté de mirar a la bestia, al menos.

La Princesa Imperial dejó que las palabras fluyeran.

— Parece que me he burlado fuertemente de ti. Me disculpo. Me disculpo por el simple hecho de no sentirme particularmente apenada. Sigue manteniendo eso en mente.

—…lo haré.

— Bien.

Dessssgarar

La Princesa Imperial agarró la piel de la espalda del reptil y la rasgó. El cuero salió al instante. La piel suavemente pelada siguió la línea que ella había lacerado antes. Una vez que el cuero se había ido, una carne interna de color rosa claro fue revelada. El color de la carne del lagarto era modesta y ligera.

— No te preocupes tanto con el pasaje en las montañas o el camino de las llanuras. Todo lo que tenemos que hacer es defender el camino que lleva al imperio. ¿Requieres la ayuda de la familia imperial?

— El Norte no requiere ayuda de nadie –respondí con la mayor claridad posible–. Pero expresaré mi gratitud a la oferta de ayuda, majestad.

— Oh, querido, parece que él se ha molestado por mi acoso… solo es tu culpa si un hombre perfectamente maduro como tu fuese a perder la compostura ante esta lamentable chica. Acepta obedientemente mis refuerzos.

— Mil disculpas, pero majestad, realmente no requiero refuerzos. Éste defenderá las montañas, por lo que usted debería solidificar el frente junto a Su Majestad el Príncipe de la Corona. De esa forma, si nos tocase hacerlo, seriamos capaces de establecer contacto con Teutón o Polonia-Lituania y expandir una estrategia.

— ¿Con mi hermano? Ciertamente sabes cómo hacerme reír.

—………………

— ¿Acaso ves a ese tipo como alguien que sabe de asuntos militares? Solo es un hombre incapaz de conducir apropidamente su propio culo y boca. ¿Acaso no lo ves? Les advierto a todos que se mantengan en silencio acerca de la profecía de la Santa hasta cierto grado, y aun asi, el maldito rumor se propagó en solo una noche.

— Su gracia no tiene límites, majestad.

La Princesa Imperial cerró su boca. Fui incapaz de comprender por qué ella había hecho eso. Poco después, la Princesa Imperial volvió a hablar.

— La boca de mi hermano es más floja que la vagina de una puta. Incluso los soldados rasos no lo respetan. ¿Y aun así me dices que reúna un ejército con ese tipo de hombre?

—…para este general, el Príncipe de la Corona es un comandante igual. Su Majestad el Emperador ordenó a este general que se encargara del norte, y no trató al Príncipe de la Corona con ninguna diferencia.

— En verdad, parece que eres leal a mi padre, el rey. Lo entiendo. Respeto tu lealtad… pero, por cierto, Margrave, ¿no crees que el término ‘piedad familiar’ brilla más cuando se es fiel hacia un pariente sin ningún valor, y que la palabra ‘lealtad’ brilla más cuando se le es fiel a un lord sin valor? Tu lealtad hacia el emperador es bastante asombrosa. Impresionante.

La Princesa Imperial clavó el cuchillo en la mesa.

Con una toallita, la Princesa Imperial se limpió las manos llenas de sangre. Al hacerlo, palmeó ligeramente mi hombro. El rostro de la Princesa Imperial estaba lejos, pero su voz casi se sentía como si me susurrara directamente al oído.

— Eres devoto, Sir Rosenberg.

—………………

— Pero tu no puedes comprar mi respeto con tu fidelidad. Si deseas que te respete, entonces, debes obtener la victoria por encima de todo lo demás. Aunque puedo estar aceptando las órdenes militares ya que eres el comandante supremo de esta guerra que se avecina, si por casualidad, la más mínima casualidad, cometieses un error… bueno, yo estaría muy decepcionada, ¿no es así?

— Este general no la decepcionará.

— Confiaré en ti.

Y la Princesa Imperial dijo las palabras…

— Habsburgo garantiza su fe una sola vez.

— El Norte recuerda.

Ambos intercambiamos los lemas que han sido pronunciados en nuestras familias de la Casa de Habsburgo y la Casa de Rosenberg respectivamente. El simple acto de intercambiar los lemas que han sido traspasados por casi 1.000 años era sagrado. La promesa de la Princesa Imperial, quien parecía una persona que no pondría su confianza en los demás, se sentía demasiado sustancial. El momento en el que yo rompiese esa fe, ella me eliminaría sin duda alguna…

La Princesa Imperial clavó a piel del reptil en una estaca y la levantó en el centro del campamento militar.

Los reptiles eran conocidos como los descendientes de los dragones. Los dragones son el símbolo de los Lores Demonio. Mientras miraban la piel del reptil, los soldados susurraron entre ellos que ese monstruo fue atrapado personalmente por Su Alteza la Princesa Imperial.

Tras examinar que las señales de los soldados que aun temían habían desaparecido, pensé en los ejércitos de los Lores Demonio que se acercaban desde las montañas. Sea que se tratasen de un ejército poderoso o una chusma, y que el destino de ellos iba a traer con ellos, era difícil hacer suposiciones. Al igual que el rostro de la Princesa Imperial cuyo rostro estaba oculto por el humo, los ejércitos de los Lores Demonio estaban igualmente escondidos entre las montañas, y aun así, yo era incapaz de juzgar si debería tener miedo de lo que no podía verse a pesar de estar a mi lado, o si debería temerle a la cosa que no podía verse debido a la distancia. Rodeado por el miedo por detrás y el temor por delante, mi cuerpo se debilitó.

Decapité a los dos militares responsables de difundir el rumor salvaje entre las tropas y colgué sus cabezas.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 2, Día 12.
Llanos de Yotvingia, Cuartel de las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio.

- ¿De dónde viene arrastrándose esa gente vulgar?

- Ah, ¿no lo sabe? ¿Ese no es Su Majestad Dantalian? Esa puta de cabello rosa es una campesina, y la puta rubia que está a su lado es una humana.

- Shh. ¿Acaso ese tipo tiene la idiosincrasia de acostarse solamente con campesinas?

- Dicen que la gente de baja cuna es resistente allá abajo, ¿sabes?

- ¿Humana? ¿Estás diciendo que esa es una humana? ¿Esa?

Las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio eran una chusma. Ya que el termino ‘chusma’ era algo pasado de moda, era necesario ser un poco más honesto.

Creía que había vida en las palabras. Por ejemplo, palabras similares a ‘universo’ eran demasiado anticuadas como para yo usarlas. Prefería el mundo sobre el universo. Si fueses un individuo refinado con sentido común, entonces, para distinguir un lenguaje muerto de uno contemporáneo, a veces debes revitalizar un lenguaje medio muerto, y en otras, destrozar un lenguaje medio muerto para que termine de morirse.

Sin espacio para un debate, yo era un individuo espléndidamente refinado. Por eso, elegantemente expresé la palabra ‘chusma’ con un lenguaje más fresco.

Las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio eran un montón de malditos trozos de mierda.

Tan pronto como pasamos por el portón del campamento con nuestros estandartes en frente de nosotros, por alguna razón, los soldados que eran tan lamentables como mierdas se nos acercaron y hablaron estupideces.

- ¡Su Majestad Dantalian! ¡Traer una puta humana en frente de nosotros los humildes que nos hemos reunido aquí para suprimir a los humanos, somos capaces de comprender ese motivo tan inmenso! ¡Si ya usted se ha divertido bastante con esa ramera, entonces permítanos a nosotros, los humildes, probarla también!

- La presencia de esa ramera humana es digna, por eso, que ella sea la imperator es evidente. Si ella es tan resistente durante el día, entonces solo imaginar cuan varonil seria durante la noche me deja sin habla.

Mirando a los soldados bloquear nuestro camino, suspiré.

Viendo que se me acercaban sin miedo, estaba claro que eran subordinados de un Lord Demonio de un rango superior al mío. Para los demonios, si los humanos eran el enemigo de nuestra raza, y su estatus social era considerado como campesino. Para ellos, el que un Lord Demonio como yo convirtiese a alguien como Farnesio en mi general interina era un completo error. Refuté moderadamente.

— Parece que ustedes, tontos, han perdido la cabeza. Quítense antes de que les quiten las bolas y se las metan en sus bocas. O al contrario ¿quieren que les corten las gargantas y que sus vergas sean introducidas en allí?

Los soldados rieron fuertemente.

- Que usted, majestad, diga que personalmente nos va a hacer una paja. Somos tan amables que no sabemos dónde acomodar nuestros cuerpos.

La multitud se dividió, y así, nuestro camino finalmente se abrió.

Ordenándole a Farnesio y a Lapis a moverse a mi lado, los tres avanzamos con las cabezas de nuestros caballos alineadas una al lado de la otra. Lapis calmadamente habló con un tono que pudiese oír.

— Hizo bien soportándolo, Su Alteza.

— ¿Qué tengo que soportar? Ustedes fueron las que quedaron en ridículo, fueron ustedes quienes lo hicieron bien al contenerse.

— ¿De qué podría estar hablando, Su Alteza? Ésta más tarde va a tomar la vida de esos soldados, en secreto; por lo que usted lo hizo bien soportando este momento. El insulto que esta recibió será, claro está, repagado por esta.

—………

Esos soldados eran patéticos. Aun podía recordar vívidamente el método donde cierta criada fue envenenada por haber insultado a Lapis. Esos tipos estarían felices si sus cuerpos quedaran, al menos, intactos.

Farnesio murmuró.

— Esta damisela no puede entenderlo. ¿Por qué cada oficial que mira a esta damisela piensa que ella ha dormido con su majestad? Pensando de forma lógica, no hay oportunidad de que un hombre como su majestad logre tener el permiso de estar en la cama de ésta damisela.

— Tomate la situación con más seriedad, idiota.

No estoy seguro si es porque esta chica siempre se encierra en la biblioteca para leer libros de historia todo el día, pero ella no tenía la sensibilidad de aceptar la realidad.

Guiando a mis vasallos, a quienes no podía decirles que tuviesen una fuerte característica distinta ya que ellos en realidad no tenían más que características distintas, fuimos a la parte más profunda del campamento. Los soldados demoniacos nos abuchearon gritando: ‘Buuu… buuuuu’. Ellos me llamaban “El Rey de los Campesinos”, a Lapis “La Puta del Rey”, y a Farnesio “La Esclava del Rey”. Se sentía como si todos repentinamente nos hubiésemos convertido en un grupo de ídolos bastante populares.

Que conmovedor.

Para ellos también, cada día era una mierda, por eso sus vidas debieron haberlas pasado soportado este tipo de días, y sin embargo, ellos despreciaban a los esclavos y campesinos. Ellos probablemente sufrieron por culpa de los nobles y fueron presionados a mirar abajo, y la única cosa debajo de ellos eran campesinos y esclavos. Se convertía en una situación donde las cosas que recibían de los nobles eran pasadas justo debajo de la gente debajo de ellos. ¿Qué era lo que podría consolarlos? ¿Había algo más que decir ante la razonabilidad de esas personas inferiores, quienes no podía reunirse, pero luchaban entre ellos? Los que los presionaban a no levantar la mirada eran los nobles y gente de la realeza como yo, por lo que el derecho de castigarlos por menosprecias las cosas que había debajo de ellos era algo que yo no poseía.

— Parece que hay mucha gente que matar

…excepto por Lapis.

Ya que Lapis era una chica nacida en el fondo absoluto, solo ella tenía más que derechos suficientes para hacer volar las cabezas de esos que están por encima de ella. Ella era una chica a quien ni siquiera yo podía detener. Nadie podía.

Rezaba por el descanso de esas conmovedoras almas por adelantado. Por favor, que tengan un camino sencillo hacia la eternidad.

Fue en el momento en el que estábamos transitando dócilmente por uno de los campamentos militares. Los soldados comenzaron a lanzar copos de nieve a nuestros rangos. Mis hombres se sintieron confundidos y dejaron de avanzar.

Los 11 miembros de las Hermanas Barbere, quienes podían considerar como mis guardaespaldas reales, rápidamente cubrieron el área a mí alrededor.

La nieve chocó contra las brujas. Siendo golpeadas por la nieve en sus frentes, mejillas y torsos, las brujas quedaron sucias. Las brujas silenciosamente soportaron el bombardeo hasta que quedaron vueltas un desastre. No dijeron una sola palabra mientras eran golpeadas. Tal como la vez en la que fueron humilladas por el Lord Demonio Andromalius en el pasado.

Desde el otro lado, las tropas demoniacas hicieron observaciones repugnantes.

- Que su concubina sea una paria, su genera una humana, y sus guardaespaldas reales las brujas, hace que su buena fe perfore el cielo, majestad. Ciertamente, encaja con el Rey de los Campesinos.

- ¡Debe ser muy afortunado de ser tan popular con las mujeres, majestad! Por favor, enséñele a la gente como acostarse con las rameras de baja cuna y distribuya la información por todo el mundo.

La nieve seguía volando hacia nosotros. No me apuntaban a mí, estaban lanzando la nieve con el fin de golpear a las brujas. A pesar de eso, las brujas, preocupadas por la peor situación, no se alejaron de mi lado ni en el más mínimo instante. Las brujas simplemente me protegían con una expresión estoica en sus rostros.

—…Lapis.

— ¿Si, Su Alteza?

— ¿De dónde son estos huesos de bueyes?

— Lo que está dibujado en sus banderas se parece a una cabra de tres patas. Pertenece a la 12º Lord Demonio, Sitri. Los soldados liderados por Sitri son famosos por su ruda volubilidad, y bruscos hábitos al hablar.

— Ciertamente.

Suspiré.

— Entonces si fuésemos a degollar a esos soldados, sería lo mismo que convertir a la Facción Montañosa en nuestra enemiga.

Sitri era súbdito leal de Paimon. Incluso si ellos nos provocaban primero, un gran incidente podría producirse si los asesináramos sin pensarlo.

No, ellos podrían comenzar un alboroto con el fin de producir un gran incidente a propósito. Si la situación actual empeorase, entonces, ciertamente habría una facción que usaría mi decisión de colocar a una humana como mi general como el problema, y lo haría una opinión pública. Que los soldados rasos estarían probablemente insatisfechos solo por el hecho de haber convertido en mi general a una individua sin prestigio.

Si eso llegase a pasar, entonces yo estaría en desventaja. Ellos estarían tentándome y arrastrándome a una situación que era favorable para ellos. ¿Qué debería hacer? ¿Cómo debería tratar este asunto…?

Me preguntaba si eso había detectado que había quedado sumido en un profundo pensamiento. Con un sonido alegre, una ventana de selección apareció ante mí.

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[1. Castigar los insultos.]

[2. Soportar los insultos.]

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Miré cuidadosamente las palabras flotando en medio del aire.

Incluso si los soldados estaban lanzándole completamente bolas de nieve a un Lord Demonio como yo, no lograba sentir ningún tipo de ira por ello. Los insultos eran desagradables cuando eran hechos por alguien de posición similar. Entonces ¿qué tenía que algunos soldados me lanzaran nieve?

El problema era el rostro. El asunto siempre era el honor de uno. Las brujas estaban siendo golpeadas por la mugre en mi lugar, pero si yo no hiciese nada y dejara pasar esta situación, entonces mi honor como monarca seria dañado. Farnesio, quien también debía estar preocupada por eso, me susurró un consejo.

— Milord. ¿No deberíamos matar a estos hombres de inmediato? Incluso si no los matamos, si los atamos y enterramos sus cabezas en el suelo, entonces se callarán por su cuenta.

— Esta lo desaprueba.

Lapis me susurró al otro lado, su voz fue baja.

— Ver que esos simples soldados están lo están insultando abiertamente, no hay duda de que Lord Demonio Sitri los apoya desde atrás. No hay beneficio que usted pueda obtener por colisionar con Sitri. Refrenase de hacer algo por impulso.

— ¿Cómo es que ‘soportar’ pueda ser el único método de un rey? Lady Lapis. Nunca cierra los ojos ante el ridículo que recibe, y aun así, ¿cómo podría pedir que su majestad se haga el ciego ante la humillación que está recibiendo?

— Ya que esta es una humilde vasalla, está bien que esta se comporte inmoralmente. La generosidad de un individuo humilde es el acto de olvidarse de uno mismo y comportarse con imprudencia. La vergüenza es una trivialidad que encaja con el lugar de ésta. Sin embargo, Su Alteza es distinto. Por favor, se tolerante.

En eso hable:

— Deténganse.

— Eso no es algo que pueda ser resuelto por detenerse, milord. Ésta damisela es la hija ilegítima de una sirvienta inferior, por lo que es apropiado que ella reciba insultos. Sin embargo, ¿Cómo es que se supone que esta damisela soporte la situación donde su señor está siendo ridiculizado injustamente? Por favor, ordénele a esta damisela el tomar sus cuellos.

— Su Alteza. Lady Farnesio aún es joven. No la escuche. Incluso si la gente lo elogia, su majestad no se elevará, incluso si la gente lo abuchea, su dignidad no sería dañada. Entiéndalo por favor.

— Shh. Les dije que se quedaran quietas, y aún siguen discutiendo.

Levanté mi mano derecha.

El momento en el que lo hice, las brujas levantaron sus bastones. Mis tropas también rompieron filas y levantaron sus lanzas. No tomó más de un segundo para que mis tropas, las cuales sumaban 4.000 soldados, mostraran su vigor.

El campamento se calmó. Un silencio agresivo, el cual se sentía como si una lucha pudiese brotar en cualquier segundo, fluyó. Incluso los soldados que nos estaban lanzando nieve retiraron sus espadas con sus mugrientas manos. Ellos seguían balbuceando cerradamente.

- ¿Acaso planea cortar a estos inferiores súbditos, majestad? Eso está bien. Ya que usted ha degollado a Su Alteza Andromalius con el fin de salvar la vida de una puta súcubo, entonces, matar a miles o cientos de nosotros los inferiores por esas brujas debería ser posible, ¿no?

- Por favor, pisotee nuestros cadáveres con su gracia.

Desmonté mi caballo. Sequé con mi ropa la mugre que ensució el rostro de las brujas. La mugre aferradas en ellas de forma tan excesiva que no pude limpiarla con facilidad. Humedeciendo la parte inferior de mis ropas con la nieve, limpié la piel de las brujas.

-…………

La imagen de un miembro de la sección más noble del mundo demoniaco limpiando el rostro de una campesina, fue algo que cientos de miles de soldados observaron mientras contenían los alientos. Dentro de una pesada atmosfera, solo las brujas conversaron y sonrieron calmadamente.

— Jaja, realmente nuestro maestro…

— Su forma de pensar es bastante anormal, ¿no?

— ¿Si…?

Deliberadamente les susurré con seriedad.

— Permanezcan quietas. No arruinen el ambiente.

— Entendido.

Las brujas respondieron débilmente. Aunque mi expresión facial seguía tan estoica como antes, no era la misma expresión inexpresiva de antes.

Sinceramente limpié a las 11 brujas.

La suciedad que estaba escurriéndose de las brujas fue transferida a mi ropa, por lo que ahora era yo el que estaba sucio. Me quité el manto y con él cubrí a la líder del grupo: La Bruja Humbaba. Luego de acariciar sus hombros dos veces, volví a montar mi caballo.

— Continuemos.

— ¡Avancen!

Gritó Farnesio.

Los soldados que estuvieron ridiculizándonos entusiasmadamente no pudieron detener nuestra marcha. Como si ellos estuviesen avergonzados, bajaron sus cabezas. La línea final en la ventana de selección brilló notablemente y se dispersó en el aire.

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[¡Una decisión amable y piadosa!]

[El afecto de la Bruja Humbaba ha aumentado por 3.]

[El afecto de la Bruja Stheno ha aumentado por 9.]

[El afecto de la Bruja Euryale ha aumentado por 8.]

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Mirando esas palabras que se desintegraron como un estallido de nieve, sonreí.

Ya lo estaba haciendo bien, por lo que realmente existía la necesidad de elogiarme, ¿no? 100 puntos ya es 100%, por lo que no hay nada más que añadir después de todo.

Lapis habló.

— 95 puntos, Su Alteza.

— ¿Ah? Ese puntaje es sutilmente sospechoso. ¿Cuáles son las bases para la deducción de puntos?

— Un hombre que es demasiado perfecto es molesto, irritante, ¿o no? ésta estaba preocupada de que usted se tornase aburrido, por lo que esta estaba siendo ligeramente considerada. Ya que remover 5 puntos es, en realidad, lo mismo que añadir 5 puntos, este es el método que esta tiene para demostrarle lealtad, Su Alteza.

Seguro. ¡Bien por ti!

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Lord Demonio de la Benevolencia, 9º Rango, Paimon.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 2, Día 12.
Llanos de Yotvingia, Cuartel de las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio.

— ¿Qué deberíamos hacer, herma…?

Sitri preguntó con voz llorosa.

Tranquilamente observamos al Lord Demonio pasar con sus tropas en remolque.

No había nada que pudiésemos hacer. El plan de esta dama de provocar a Dantalian, con el fin de retrasar, de una u otra manera, el comienzo de la guerra, fue un completo fracaso.

— Lo siento, Hermana Paimon. Elegí a los soldados más vulgares entre las tropas y las dispersé, pero parece que no fue suficiente.

— No. Esto no es tu culpa, Sitri. La otra parte apenas ha logrado manejar la situación con alma. Traté de provocarlo desde que escuché el rumor de que él apreciaba a sus subordinados, pero que su expresión no se cambiara ni una vez…

Mi mente se sentía pesada.

Desde el comienzo del año, la sensación de que esta dama, no, no solo esta dama sino todos los demás Lores Demonio, estaban siendo barridos por el ritmo de Dantalian no desaparecía. ¿Acaso esa solo esta dama la que había errado?

Estaba bien considerar que la reputación de Dantalian sea la peor. Él había declarado a una paria como su prometida (eso es ilegal), hacer a una humana su general interina (algo que también era ilegal), y más que eso, su Castillo de Lord Demonio, el cual era su fortaleza, había caído. Ante el público, la evaluación de Dantalian era horrenda. Un tonto cegado por el amor, un libertino asqueroso…

Sin embargo, ésta dama pensaba distinto.

No había otra opción que pensar de forma distinta.

Dentro de medio año, Dantalian fue capaz de elevarse hasta una de las posiciones más elevadas entre los individuos más ricos en el mundo demoniaco.

Si ese hombre fuese un tonto, entonces eso le habría sido imposible de lograr.

Si miraban más allá, el impulso de iniciar esta próxima guerra se inició con la invasión del Castillo del Lord Demonio Dantalian. ¿Era coincidencia?

En todo caso, ¿uno no debería mirar atrás de esto? Que ese hombre hubiese inducido personalmente su imagen pública para parecer un tonto y advenedizo.

—………

Mi rostro se tensó

Si la intuición de esta dama era correcta, entonces eso significaría que Dantalian estaba jugando con todo el mundo demoniaco a su voluntad. Lograr siempre lo que desea, al tiempo que hace que ese logro haya sido pura casualidad.

Disfrazaba todo para que pareciese como si había fluido debido a la suerte.

Había infinidad de personas que fallaban pero fingían tener éxito. Sin embargo, las personas que tenían éxito pero actuaban como si fallaban eran pocas. Más que eso, la ocasión donde ese acto se llevaría a cabo y continuaría era muy poco común.

Si no tratamos con él de alguna forma, entonces…

— Hermana, ¿estás bien?

Sitri me miró con una preocupación clara en su rostro.

Oh, querida, parece que el rostro de esta dama se había convertido excesivamente serio sin darse cuenta. Siguiendo mi hábito cultivado con los años, moví las comisuras de mi boca y formé una sonrisa natural.

— Sí, estoy bien. Eres muy amable, Sitri.

— Jeje.

Una vez que le acaricie la cabeza, Sitri frotó su mejilla contra mi mano. Que linda.

Esa noche, envié a cada soldad que estaba en las cercanías de mi sede y solicité a la espía. La espía era una niña. Con una capa netamente negra cubriendo su cuerpo, la espía se apoyó sobre una de sus rodillas.

— ¿Me llamó, majestad?

— Si. ¿Tuviste algún inconveniente de camino acá?

— Jaja, todo está bien. El campamento de Lord Dantalian se encuentra en este momento teniendo un brindis, por lo que la seguridad es negligente. No hubomiradas engorrosas mientras me escondía de camino acá, así que está bien.

— ¿Un brindis, eh…?

— Desplegó un banquete diciendo que todos hicieron un buen trabajo marchando por la nieve y la lluvia durante una semana. Ya que el alcohol y la carne de jabalí se están sirviendo indefinidamente, los soldados rasos están vueltos locos. Normalmente, la guardia nocturna estaría dirigida por una chica de apellido Lazuli, pero fue tomada por Sir Dantalian y actualmente le está sirviendo sus
bebidas. Es por eso que ésta fue capaz de infiltrarse con facilidad…

—………

Probablemente esa no era la única razón para la realización del banquete.

Aunque Dantalian pudo haber pasado sagazmente la situación de esta tarde, la probabilidad de que los soldados de Dantalian aun estén cargando en sus mentes que la humillación que su monarca había sido enorme. El banquete estaba realizándose para desenredar esas mentes frustradas.

Ciertamente.

Dantalian no era un tonto. Los instintos de esta dama le advertían eso.

En el mundo, algo con una probabilidad de una en un millón siempre ocurría. El camino que Dantalian había caminado hasta ahora podía no ser más que una coincidencia. Un método para identificar si eso era inevitabilidad o coincidencia no existía para esta dama. Si la habilidad de discernir si algo era inevitable o coincidencia no estaba disponible, esta dama tenía la costumbre de inclinarse hacia lo que era la inevitabilidad.

Es por eso que había sobornado a la espía frente a mí.

— Muéstrame la evidencia que dices que puede difamar a Dantalian.

La espía sacó un reloj de bolsillo de dentro de su capa y lo tiró al piso. Tan pronto como esta dama sacudió su muñeca, el reloj de bolsillo flotó a su mano.

Ya que la posición de esta espía era tan baja que podía compararse a una paria, de acuerdo a las leyes del mundo demoniaco, el contacto directo con ella estaba prohibido.

— ¿Es este artefacto un Memory Play?

— Sip. Estableciéndolo a 12, 7, 5, 4, 2, 3, y 11 lo hará.

— Esta dama está anhelando ver qué tipo de contenido yace dentro de esto.

Volví la manecilla de la hora del reloj de bolsillo de acuerdo a la secuencia que la espía había dado.

Humo blanco salió del reloj y un video se proyectó en el vapor. La figura de Dantalian apareció dentro del escenario mostrado en el humo. Dantalian estaba sujetando a la chica humana, a la cual había convertido en su general interino, en sus brazos. Las brujas también podían verse.

- Conviertan este lugar en un infierno.

- ¿Ah? Por ‘infierno’ ¿a qué se refiere, maestro?

- Puedo oler un aroma en alguna parte. Es el olor de la grasa emanando de las repugnantes masas de carne. Es el olor de la codicia y la hipocresía.

¿Es… un mercado?

Viendo que había jaulas de hierro a su alrededor, parecía ser un mercado de esclavos. Lo que aparecían ser cadáveres de guardias tendidos en el suelo.

Dantalian les sonrió a las brujas.

- Si son cerdos, entonces sería apropiado que se comportaran como tal y hocen en un cochinero, sin embargo, ¿por qué caminan tan confiadamente por las calles? ¿Qué se hace cuando esos cerdos tratan arrogantemente de imitar a la gente y mostrar sus narices por todos lados?

— ¡Naturalmente, tiene que enseñarles que son cerdos!

— Solo la gente puede poseer esclavos. Parece que estos endebles están yendo arrogantemente contra la moral de las bestias y tratan de tener esclavos.

— Denos una orden, por favor. ¡Esta noche, convertiremos este lugar en un matadero!

— Si. La orden que les daré es asesinar. Masacren a esos bastardos sin dejarles oportunidad de gritar. Este no es un asesinato. No dejen que su conciencia predomine en su corazón y la duda tome sus manos. Como ustedes son lores de toda la creación, con la autoridad que les es garantizada por las Diosas, masacren cada ganado por nuestra extensa causa.

— ¡Como lo ordene, lord nuestro!

Y la masacre comenzó.

Disparando a través del cielo nocturno, las brujas asesinaron a cada humano.

No solo humanos. Sino también los demonios tomados como esclavos fueron asesinados. El mercado se degeneró instantáneamente en un infierno, y la gente ardía entre las llamas. Observé sus figuras gritando mientras quedaba atónita.

— ¿Qué es esto…?

— La escena de la masacre que Sir Dantalian ordenó.

Respondió la espía.

— Aunque los rumores dicen que Sir Dantalian ha tomado a Lady Farnesio, quien estaba deambulando sin rumbo fijo, por casualidad. Huh. Realmente eso es una mentira. Sir Dantalian fue personalmente fue a rescatar a Lady Farnesio, quien estaba confinada en el mercado de los esclavos en Pavía.

— Pero ¿por qué la orden de masacrar…?

— Porque no podía dejar evidencia.

Ésta dama quedó estupefacta.

Solo por esa razón.

La masacre aun tomaba lugar en el video. Independientemente de su raza o edad, las brujas se deshacían de cada figura que llegaba a su vista. Incluso hubo sirenas increíblemente débiles y niños entre los masacrados.

Los gritos de un niño y la risa de las brujas estaban mezclados. Se unia como el humo.

Interminablemente, interminablemente… mi cabeza quedó tan mareada que terminé cerrando mis ojos. Hasta que el video terminó. Esta dama no pudo soportar la tragedia ante sus ojos.

— ¿…no es inventado?

— ¿Inventar un video de esta magnitud? Seguro usted bromea. Incluso si alguien usare magia de disfraz para imitar a los individuos centrales, Sir Dantalian y Lady Farnesio, entonces ¿qué me dice del resto de la gente? ¿Acaso cree que cientos de magos usarían magia de disfraz solo para hacer este tipo de video?

La espía rió.

— Jajaja, si eso fuese cierto, entonces un rumor se habría propagado hace mucho. Usted debería saberlo muy bien, ya que usted, Alteza Paimon, es una maga mucho más excepcional que esta, pero utilizar cientos de magos en secreto es algo imposible. Además, los gritos de los niños son muy realistas, por lo que considerar eso como un acto es…

Slap.

La espía cayó al suelo. La espía, quien fue abofeteada por mi mano, quedó tendida en el piso. Como esta dama ya no podía soportarlo más, olvidándose de las leyes del mundo demoniaco, pateé a la espía.

— Ja, ja, jajaja… jajajajajajajaja…

Incluso mientras estaba siendo pateada, la espía seguía riéndose. ¿Qué era lo que podría parecerle tan gracioso? ¿Acaso la imagen de los niños inocentes siendo asesinados no era más que una broma para esta espía? El sonido de la risa esta espía era detestable. El sonido de esa risita desagradable se adhería a mi piel. Esta dama pisoteó a la espía con más fuerza con el fin de despojarla de esa repugnancia. Me sentí disgustada conmigo misma por haber contratado a esto como mi espía. Fui la tonta por haber creído que eran puros completamente.

Las mierdas que habían vendido sus almas.

Lo más inferior de todo.

Las putas de almas.

Con su rostro pegado al suelo, la espía sonrió.

— ¿Majestad…? Está bien que desate su ira, pero ¿acaso usted no nos contrató porque necesitaba esa evidencia? 

Bruja.

La cabeza de las Hermanas Barbere, poseedora de la Insignia Trifila, la Bruja Humbaba.

Incluso después que su cabello rubio-plateado fuese ensuciado, ella no perdía su diversión. No había locura en su risa. Ya fuese que las brujas rieran normalmente, rieran porque algo era divertido, o rieran porque se sintieran angustiadas, su risa esa siempre la misma. Por eso, siempre era molesta.

—…ustedes son una mierda que no debió haber nacido en este mundo.

— Escuchamos eso muy a menudo.

— ¿En sus mentes no existe ni un poco de pena por las vidas de los demás?

— Esta se disculpa, pero ya hemos vendido nuestras almas, ¿o no? Parecía que las palabras no la atravesaban.

Aunque la gente consideraba lamentable que no pudiésemos conversar con las bestias, estas no se preocupaban por ser incapaces de conversar con la gente.

De igual forma, las brujas ni siquiera contemplaban la idea de compartir una conversación con nosotros.

Esta dama sacó una bolsa de oro y se la lanzó. El momento en el que la bolsa tocó el suelo y emitió un sonido metálico, Humbaba rápidamente volvió su cabeza hacia el sonido. Ella abrazó el saquito como si se tratase del niño más amado del mundo.

— Su amabilidad no tiene límites, majestad. Muchísimas gracias. Jeje.

— Coloqué la mitad de la cantidad de oro prometida.

— ¿La mitad…?

Humbaba se congeló.

Miré fríamente a la bruja.

— Te daré la otra mitad una vez que la tarea haya sido completada.

— Esto es un poco distinto en comparación a la promesa que ésta escuchó antes…

— Dantalian ha limpiado personalmente el sucio de todas ustedes hoy, y aun así, lo has traicionado. ¿Tengo la más mínima razón para depositar mi confianza en ti?

— Hm, bueno, hm, ¿jajaja? Es cierto. Claro. Usted tiene razón, majestad.

Humbaba enderezó su sombrero de cono. El rostro de la bruja ya no era visible debido al ala ancha de su sombrero.

— Pero al menos la otra promesa…

— Si. En la Noche de Walpurgis, pediré que cada bruja que haya participado en esta guerra reciba una Medalla de Hoja. Así serás una veterana en posesión de una Cuadrífila. Felicidades.

— Jajaja, ese es un gran favor.

La bruja sonrió brillantemente. La medalla con una hoja era prueba de que un individuo se había entregado a su pariente en un campo de batalla. Sin importar cuantas veces uno participare en una guerra civil entre Lores Demonio, no recibías una hoja. Ya que nuestra situación iba a convertirse en una enorme guerra contra los humanos, significaba que todo cumpliría con las condiciones para que la bruja ante mi recibiera una hoja.

Sin embargo, la gente de clase baja originalmente era incapaz de recibir medallas, excluyendo a los casos extremadamente raros. A pesar de eso, tal como lo han hecho hasta ahora, estas brujas fueron capaces de ganar, de alguna forma, medallas mediante la repetición constante de traición y engaño. El honor propio debería ser establecido por uno mismo y no por confiar en otro, sin embargo… este era un grupo despreciable.

Esta dama sacudió su mano.

— Ya no deseo verte más. Lárgate.

— Mil disculpas por arruinar sus ojos, majestad.

Humbaba se cubrió con la capa y se fue. Tal como lo había hecho al llegar, sus pasos no tuvieron sonido mientras se marchaba. Se sentía como si ella aun estuviese en algún lugar de la sede ya que sus pasos eran silenciosos.

—………

Esta dama miró silenciosamente el reloj de bolsillo. El problema ahora era donde lo utilizaría, dónde emplearía esta poderosa evidencia.

Desafortunadamente, queda claro que este video no tendrá uso particular para detener la guerra.

Actualmente, la persona a cargo del liderazgo de promoción de la guerra era Barbatos. Incluso si Dantalian fuese acusado, Barbatos haría que no le importaba y daría inicio a la guerra de todas formas. Sin embargo, incluso si esto era inútil para detener la guerra entonces…

Mis preocupaciones se profundizaron más conforme pasaba la noche. Pensando en el destino de los nacidos como monarcas, la cabeza de esta dama entró en shock. Compartía la responsabilidad de la proclamación de la guerra, pero aun así, solo las vidas de los soldados serian tomadas en ellas. Mi corazón latía por la idea de que yo seguiría viva sin importar lo que ocurriese.

Una guerra masiva.

Al final, una guerra devastadora debe ser prevenida.

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Rey de los Campesinos, 71º Rango, Dantalian.
Calendario Imperial: Año: 1506, Mes 2, Día 13.
Llanos de Yotvingia, Cuartel de las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio.

— Escuché que tú, personalmente, limpiaste a algunas brujas. ¡Maldito loco! – dijo Barbatos.

Las palabras que gritó tras llegar corriendo abruptamente a mitad de la noche fueron esas.

Bajé mi pluma estilográfica y suspiré.

— Gracias, Lapis. Puedes retirarte.

—………

Lapis, quien llevaba ayudándome toda la noche con los documentos, se fue sin decir absolutamente nada. Mientras Lapis era mi mujer, yo era el hombre de Barbatos, por eso Lapis se comportaba como si fuese invisible mientras se encontraba frente a Barbatos, y esta última trataba a Lapis como si ella no estuviese allí. La distancia entre Barbatos y Lapis era tan amplia como para conectarse por la razón de estar compartiendo al mismo hombre. Una vez que Lapis dejó la tienda, hablé.

— Los rumores avanzan rápido.

— Estoy aquí para elogiarte. Lo hiciste bien conteniéndote. De diez a uno, estoy segura que el incidente fue uno de los esquemas de la Puta de Paimon.

— Es probable. Por eso fue que lo soporté.

— Es impresionante que digas que lo soportarás y en realidad seas capaz de hacerlo. Si hubiese sido yo, entonces habría golpeado a Sitri en la cara. Dantalian, eres una celebridad.

Como si algo fuese divertido, Barbatos rió. Ella era el tipo de persona que no le diría a la gente el motivo de su risa, y yo era el bastardo al que no le importaría y se aseguraría de preguntar qué era lo que le parecía gracioso.

— ¿Qué te da tanta risa? Riámonos juntos.

— Es hilarante ya que el chico honrado que cree en las brujas parece un retrasado. Oye, ¿quieres saber algo divertido? Sabes que constantemente coloco agentes alrededor de la Puta de Paimon, ¿no? Después de todo, ella es el tipo de perra que finge ser pura y modesta mientras hace lo que le da la gana. Si no disperso observadores a su alrededor, entonces shhh, no podría sentirme segura.

Barbatos rió.

— Bueno, esa puta probablemente tiene agente a mí alrededor también, pero eso no es lo importante ahora. ¿Sabes quién acaba de ir a la tienda de la Puta de Paimon?

—…………

Miré a Barbatos. Excluyendo las velas blancas ubicadas sobre la mesa, no había otra fuente de luz en la tienda. Cuando la luz de la vela tembló, la sombra cubriendo el rostro de Barbatos también tembló. Independientemente de ese temblor, Barbatos sonrió gravemente. Yo sacudí mi cabeza.

— Imposible.

— Ay, que inocente. Tan lindo.

— ¿…Humbaba? ¿Euryale?

— Quien sabe. No las conozco muy bien como para saberme sus nombres. Solo se que después de dejar la tienda de la Puta de Paimon, esta desapareció en tu campamento.

— Muéstrame la evidencia.

Barbatos levantó su dedo medio.

— Come mierda, Dantalian. No le daré evidencia a alguien como tú. Es tu problema si decides creer lo que te digo o no. Mis labores terminaron en el momento en el que no me hice la ciega en este asunto.

Tras decir esas palabras, Barbatos se retiró. No hubo despedida. Así era ella, ciertamente no daba un saludo refinado, y simplemente dejaba a un lado lo que ella había comenzado por impulso. Me sentí tan extraño como un chico de prescolar quien de repente se encuentra ante una hoja de papel de dibujo que le fue dada a la fuerza por decisión del profesor. ¿Cómo iba a tratar con esto? La tracción era una respuesta social que sucedía cuando un contrato no era completado adecuadamente. Sin embargo, yo nunca cometí infracción en el contrato que compartía con las brujas. Aunque no dudaba de que el hecho de traición fuese una ocurrencia obvia en el mundo, sentía sospechas porque creía que una traición sin razón no existía. Un repentino pensamiento llegó a mí. ¿Eso no podría ser un tipo de señal?

Salí calmadamente de mi tienda y me dirigí al campamento de las brujas. Estas habían construido una gran tienda para ellas mismas y estaban todas juntas. Me preguntaba si estaban controlando la temperatura con magia ya que el interior de su tienda estaba húmedo a pesar de que afuera había una ventisca. Las brujas estaban jugando entre sí enredando sus cuerpos una con la otra. Incluso luego
de verme entrar a su tienda, ella no se colocaron sus ropas superiores.

— Oh, ¿maestro? ¿Qué lo trae aquí esta noche?

— ¿Acaso finalmente ha comenzado a desear nuestros cuerpos florecidos y ha venido a visitarnos con el fin de concedernos su Gracia Real? Las brujas rieron. Entre ellas, habían tres o cuatro brujas que estaban presionándose una contra la otra y lamiéndose la piel. Una fuerte fragancia floral emanaba del aire. Era el olor de la decadencia. Como esa fragancia era tan densa, no pude distinguir si respiraba por mi nariz o estaba ahogándome por los extractos. La tierra y el cielo en sus cuatro lados estaban cubiertos por el invierno, emblanqueciendo al mundo, pero las brujas habían convertido este lugar en un pequeño Barrio Rojo.

Chaqueé mi lengua.

— Parece que este lugar no es un campamento militar sino un distrito autorizado. ¿Tengo que pagar la cuota de entrada?

— Por supuesto que no. Nuestro maestro siempre es bienvenido.

— Tsk, que chicas tan obscenas…

Me senté en donde creí conveniente. La bruja que se sentó a mi lado de repente dejó escapar un aullido enérgico. 

— Un yin y un yang deberían combinarse con el fin de hacer una unión, y sin embargo, ustedes parecen estarla pasando bien con chicas obscenas jugando con otras chicas indecentes.

— Ehh, ¿por qué nuestro maestro está preocupado cuando no es ni la primera ni la segunda vez que nos ve así?

— ¿Hay algo que nuestro Maestro haya hecho con el fin de complementarnos por ser obscenas, desordenadas y descuidadas?

— Calma. Ustedes ya son demasiado audaces ya que ni siquiera se preocupan por morir por una espada en el campo de batalla, sino que, están preparadas para morir primero por el coito. Rápido, pónganse algo de ropa interior. Tengo algo serio que discutir con ustedes, por eso es que me he tomado la molestia de venir hasta acá.

Las brujas se quejaron y se colocaron ropa sobre los hombros. En verdad, era un traje que era mejor para ser llamado atuendo que cualquier otra vestimenta.

Sus nucas estaban ampliamente expuestas y sus pechos completamente revelados. Al verlas exponerse ante mi presencia, quedaba claro que trataban de provocarme. No sentía que debía reprimirlas más, por lo que lo dejé pasar.

Las brujas ajustaron lentamente sus ropas. Parecía que pensaban que si hacían eso, entonces yo me convertiría en un animal de pasión y saltaría sobre ellas. Al ver su ridículo comportamiento, dejé escapar un resoplido, y al hacerlo, las brujas gruñeron con un rostro que mostraba su descontento. De cualquier forma, estas tipas no conocían sus límites.

Miré a Humbaba, quien posaba como la líder de las brujas.

— ¿Hay algún inconveniente con residir en el campamento?

— Se nos ha otorgado de comer y un lugar para dormir, por lo que algo como un inconveniente no tiene lugar aquí.

— Me preocupa ya que ustedes están acostumbradas a ser abusadas comúnmente. ¿No hay tipos vulgares que las hayan maltratado o golpeado?

— Si. Las personas que abusan de nosotras normalmente son nobles, pero como ya usted lo sabe, no hay nobles en su campamento, e incluso si los hubiese, solo los nobles menores que hieden a orina en el árbol familiar están presentes…

Las complexiones de las brujas gradualmente se tornaron sombrías.

No había oportunidad de que su lord les pagare una visita pasada la media noche solo para preguntarles por su bienestar. Había una secuencia de conversaciones, por lo que una base debía establecerse primero. Sin embargo, ya que el suelo seguía estableciéndose, las brujas sentían preocupación sobre qué tipo de temas vendrían a continuación. Una vez que cerré mi boca, la tienda
quedó en silencio. El cuartel aún estaba húmedo, sin embargo, no había una calidez placentera sino un calor plano. En eso hablé.

— Escuché que me traicionaron. ¿Por qué lo hicieron?

—…………
 
— No deseo discutir por su mal comportamiento y por la información aportada. Díganme la razón detrás de su traición.

Sobre la tienda, el sonido de un búho ululando se pudo escuchar. La tienda de las brujas era tan delgada que el sonido del ave se sentía cercano. Estaba prohibido que las brujas vistieran o usaran piel de animal. Esa era la ley en el mundo demoniaco. La tienda estaba hecha únicamente de algodón. Una vez que el ulular del búho cesó, Humbaba habló:

— Esta compensará el crimen con su muerte.

— Pregunté la razón de la traición. ¿No necesitaría saber algo antes de ser capaz de determinar si aceptaré sus disculpas o no? No habría motivo si mueres así como así.

— Deseamos dinero…

— ¿Dinero? Si deseaban dinero, podrían habérmelo dicho, ¿o no? Todas deben saber muy bien que poseo tanto dinero que hasta se hace casi incontrolable.

— Como no hay nada más terrible que el dinero gratis, para nosotras también es desagradable. Más que eso, hacer trabajos de espionaje es más limpio y eficiente.

— Oh, montón de imbéciles.

Me llevé la mano a la frente. Mi cerebro ya me dolía.

Comprendí que ya que las brujas vivian sus vidas siendo despreciadas por las demás razas, el único lugar en el que ellas depositarían su confianza era el dinero.

La gente no considera lamentable el acto de romper una promesa con gente de clase baja. Siempre y cuando no sea una relación de negocios, la traición era un destino que le esperaba al campesino. Era doloroso ver a estas chicas usar su destino como excusa.

— ¿Y? ¿Ganaron algo de dinero?

— Nope. Solo obtuvimos la mitad de lo prometido.

— ¿Qué…? ¿Luego de haberme traicionado, solo recibieron la mitad del dinero?

Quedé desconcertado.

— Santo cielo. Yo sabía que eran imbéciles pero no consideré que fueran a convencerlas tan fácilmente. Si van a apuñalar a alguien por la espalda, háganlo apropiadamente. ¿Qué estaban haciendo?

— Escuchamos que Lady Paimon era amable hasta con los campesinos, por lo que teníamos esperanzas. Pero resultó ser todo lo contrario, era menos amable de lo que los rumores decían. Jajajaja.

— ¿Y te ríes? ¿Realmente es risa lo que acaba de salir?

Los hombros de las brujas temblaron.

Las presioné por respuestas con el fin de descubrir la información que vendieron. ‘No, no es nada importante. Realmente no lo es’, y el crimen que Humbaba confesó terminó perteneciendo a la categoría de ser algo importante.

Luego de escuchar la verdad acerca de que ellas le entregaron a Paimon todo el proceso de rescate de Farnesio y la orden de la masacre, me agarré el cuello. 

Cuando les pregunté por la cantidad de dinero que se suponía que iban a recibir, ellas respondieron que 3.000 de oro. Ya que habían perdido la mitad de eso, entonces apenas habían sido capaces de obtener 1.500 de oro tras haberme vendido.

Que molesto.

La imagen de un manto colgando de un perchero dentro de la tienda llegó a mi visión. Era el manto negro que yo le había dado a Humbaba ayer. Todas las manchas de suciedad se habían ido y el manto estaba completamente seco, lo que me hizo preguntarme si lo habían lavado con la nieve de fuera. 

Parecía que para las brujas, la sinceridad de lavar el trozo de vestimenta que yo les di y alegre acto de traicionarme por dinero, podían coexistir.

La diversión en los rostros de las brujas se había ido. Fui capaz de ver a las brujas con un rostro inexpresivo por primera vez. No parecía nada extraño para ellas. La gente que siempre estaba sonriendo se suponía que eran personas que poseían una razón para sonreír todo el tiempo, pero el simple acto de tener que reír siempre no era divertido para ellas. Esa era la razón. 

Hablé como si soltase un suspiro.

— Chicas, la política no les conviene. Los Lores Demonio y yo actualmente nos movemos detrás de la escena, y si un montón de chicas tan puras como ustedes trata de interferir, entonces solo resultarán gravemente heridas. Ya que todas han ido contra la orden militar, deben pagar con el castigo.

—………

— Traigan una tabla de cortar. Le cortaré un dedo a cada una.

Una por una, fui cortando un dedo de las brujas con mi daga. 

Era la misma daga que usé para cometer mi primer asesinato tras haber llegado a este mundo. La hoja que asesinó a Andromalius.

Cuando el dedo anular de su mano izquierda fue cortado, las brujas no parecían como si sintiesen dolor alguno. Una sensación de dolor y una mente que debió haber caído junto con su dedo anular no existía en las brujas. Mientras les cortaba los dedos, hablé.

— Ya que su tiempo de vida es largo, algún día se encontrarán con su pareja permanente. Incluso si esa pareja les confiesa su amor y les propone matrimonio, debido a esto, no tendrán el dedo donde deba ir el anillo. Han quedado mutiladas por siempre. Arrepiéntanse en el polvo y las cenizas por la estupidez de no haber valorado una promesa y haberla traicionado precipitadamente. Comprenderán esta sensación cuando conozcan a su amado.

—…maestro.

— Vengan a verme cuando el día sea brillante. Les daré el resto del oro que fueron incapaces de recibir.

Limpié la daga con el borde de mi abrigo y dejé la tienda. Una vez que regresé a mi tienda, Lapis estaba preparando la cama. Mediante algún método, Lapis había escuchado la conversación que tuve con las brujas, por lo que lo sabía todo.

— 5 puntos, Su Alteza. El castigo fue excesivamente débil. Habría sido mejor matarlas.

— Se dejaron atrapar a propósito.

— ¿Perdón?

Levanté una botella de alcohol y bebí directamente de ella.

— ¿Acaso las brujas, las cuales han vivido por más de 200 años, son tan ingenuas? Ellas claramente saben que Barbatos es intima conmigo, por lo que si fuesen a hacer el trabajo de espía, entonces se habrían comportado con más cautela. A pesar de eso, ¿no estuvieron yendo y viniendo de mi campamento al de Paimon sin ningún tipo de disfraz?

Lapis utilizó su mano para sujetarse la barbilla.

— ¿Acaso está diciendo que las brujas lo traicionaron a propósito con el fin de ser descubiertas? Ésta no lo comprende. ¿Qué beneficio pueden obtener por hacer eso?

— Es una prueba. Ellas estaban probando para ver si yo realmente soy una buena persona en la que depender o no.

— Una prueba…

— Ellas debieron haberse sentido ansiosas ya que constantemente yo las trataba con amabilidad. Ellas querían creer y entregarme toda su lealtad, pero fueron incapaces de eso porque no estaban seguras de si yo las valoraba o no. Por eso es que me estaban probando. Si fuese necesario, ellas podrían haber albergado la idea de cambiar de bando y unirse al lado de Paimon…

Parecía que Lapis medio dudaba luego de haberme escuchado.

Una vez que llegó la mañana, las brujas llegaron. Ya que no tenían el corazón para entrar a mi tienda, las brujas se arrodillaron en la nieve, afuera. Una vez que salí de la tienda, las 11 brujas bajaron sus cuerpos desnudos a la nieve. 

No estaban llevando ropa.

En las espaldas blanco puro de las brujas, había cicatrices permanentes.

Marcas de látigos, marcas de escaldado por sus torturas pasadas, y heridas que fueron sanadas, heridas nuevamente hasta que las cicatrices quedaron intactas, esas heridas estaban en sus cuerpos. Cada bruja, la cual no vestía nada, tenía un collar alrededor de su cuello, y colgando de ese collar estaba el dedo anular que yo les había cortado.

Humbaba bajó su frente al piso.

— Nosotras, las Hermanas Barbere, nacidas sin hogar, criadas en los callejones de los pueblos y aldeas, e individuas que han pasado sus vidas como mercenarias durante décadas y siglos, hoy deseamos olvidar nuestro pasado y encontrarle valor a nuestras vidas únicamente como seguidoras del Lord Demonio Dantalian. Nuestros corazones, nuestras cabezas, nuestras almas siempre formaran parte de las posesiones suyas. Por eso, majestad, por favor, encárguese de nuestros corazones, almas, y cabezas perdidas. 

Un juramento de lealtad.

Cuando los nobles comprometían su lealtad, ellos entregaban sus corazones, un plebeyo entregaba su cabeza y su corazón, y el campesino entregaba todo, incluso su alma.

Saqué todos los mantos que poseía y se los coloqué a todas y cada una de ellas. 

Las brujas sinceramente ajustaron sus mantos negros. Coloqué mi frente contra la frente de Humbaba.

— Juro, que yo, Dantalian, nunca devolveré vuestro consejo con el silencio, y nunca devolveré vuestra sugerencia con desprecio. Si vuestro arte suda y sangra por mi nombre, entonces os pagaré el 
mismo peso de cada gota de sangre y sudor.

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[Las Hermanas Barbere han sido reclutadas como subordinadas.]

[El nivel de lealtad aparecerá en los estatus de las brujas.]

[Una lealtad firme y completa. La otra parte te trata como su único señor. Ellas no te traicionarán siempre y cuando tu no las traiciones primero.]

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Al aceptar a estas chicas, era lo mismo que reconocer que incluso las brujas tenían almas.

Las brujas sollozaron en la nieve. No estaban derramando lágrimas por mí, sino por ellas mismas. 

Ellas sentaron arrodilladas dentro de la ondeante nieve por un extenso periodo de tiempo. Yo, en cambio, usé mi mano para remover la nieve que caía en sus cabezas.

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 En este día, la estrategia de las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio finalmente fue decidida.

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Primer Ejército

8º Rango, Barbatos: Avanzar con la Facción de las Llanuras y los 21.000 soldados bajo su comando.

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Segundo Ejército

5º Rango, Marbas: Avanzar con la Facción Neutral y los 15.000 soldados bajo su comando.

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Tercer Ejército

9º Rango, Paimon: Avanzar con la Facción Montañosa y los 13.000 soldados bajo su comando.

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Aunque la alineación de los ejércitos llegaba hasta el Sexto Ejército, los que estaban escritos en el papel eran solo estos. El 1º Lord Demonio, Lord Baal lideraba al Sexto Ejercito, pero él no tenía ninguno que se encontrase con nosotros aquí. Lo mismo iba para otros 30 Lores Demonio.

En otras palabras, este era todo nuestro ejército.

La dignidad de la Fuerza Aliada de los Lores Demonio, la cual una vez lideró a más de 100.000 soldados por todas las llanuras, había descendido hasta acá. Aunque nadie lo admitiría, todos lo sabían. La era de los Lores Demonio había terminado.

Los humanos había ido teniendo éxito lentamente en un régimen autoritario centralizado, y en esta era donde los reinos e imperios estaban siendo construidos, los demonios seguían siendo dirigidos por aldeas y clanes. 

Los demonios apuntaban a los humanos y los menospreciaban, refiriéndose a ellos como ganado, sin embargo, la realidad era algo completamente opuesto. Los Demonio eran bestias miserables que no eran capaces de ser domadas. 

Esta era ya se había tornado oscura. La mayoría del continente estaba ocupado por los humanos. Los demonios podían marchitarse mientras eran rodeados por los humanos, o confiar en sus cuerpos en una desesperanzada guerra final.

Cualquier forma era un suicidio.

Paimon, quien sugirió que deberíamos juntarnos ya que no había esperanza en ganar la guerra, o Barbatos quien declaró que no habría oportunidad de sobrevivir si nos manteníamos dóciles por lo que una guerra debía ser iniciada.

Ellas no eran más que pioneras que habían sentido el aroma de la aniquilación y se habían desesperado.

Barbatos, quien gritó el despliegue, clamó que esta era la oportunidad dorada que los cielos nos habían dado ya que los humanos estaban siendo exterminados por la Muerte Negra esparcida por el continente. O Paimon, quien les advirtió a todos que no habría fin en una guerra iniciada mientras se creía no en la fuerza de nuestro ejército, sino en la debilidad de los enemigos, por lo que una vez que la guerra comenzara, no habría vuelta atrás. Parece que no había explicación en abrir las puertas a una nueva era.

En una era sin claridad, Barbatos discutió la labor de un monarca que había liderado a sus súbditos, y Paimon confería el destino de un monarca que había caído junto a sus súbditos. Incluso si ellas seguían sus labores o aceptaban su destino, lo que se perdería serían las vidas de las personas. Fuese bueno ofrecer la vida propia a la tarea personal, o desperdiciar la vida propia por seguir el destino de uno, ni Barbatos ni Paimon podían responder esa pregunta. Era una pregunta sin respuesta. Con el fin de encontrar el camino que contuviese esa respuesta, los Lores Demonio lideraban las vidas hacia sus respectivos caminos. 

Barbatos fue al sur. El suelo era plano y amplio en la región sureña. Era fácil liderar un ejército y trasladar provisiones. También era simple para que las batallas ocurriesen. Parecía que Barbatos estaba buscando su camino en ese horizonte que se extendía sin fin. Sin embargo, era probable que Barbatos no supiese lo que le esperaba al otro lado del horizonte. Ella no era una monarca que cuestionaba el fin, sino simplemente una monarca que avanzaba por el camino. 

Paimon fue al oeste. El terreno montañoso era peligroso en el oeste. Era difícil liderar a un ejército y transportar las provisiones. Parecía que Paimon estaba en busca de su camino tras haber salido de la cordillera rocosa. Sin embargo, estaba claro que luego que Paimon escapara de las montañas, ella no estaría segura de qué decisión tomar. Ella era una monarca que buscaba el final del camino, pero se perdía en el trayecto.

Y yo, oblicuamente viajé entre el sur y el oeste.

El sureste era una ruta fácil y difícil de transitar. Era una ubicación donde una cordillera montañosa se agrupaba y otra se separaba. Un camino estaba ubicado entre donde las montañas terminaban y las montañas comenzaban. Una vez que pasabas el pasillo estrecho, inmediatamente estarías en el corazón del imperio humano. Era la ruta corta.

Incluso los humanos conocían muy bien lo corta que era esta ruta. Los humanos construyeron fortalezas dentro de las brechas de las montañas. Las fortalezas bloqueaban el camino ascendente por dos capas. Si uno planeaba cruzar por encima del paso de las montañas, el cual ni era plano ni montañoso, uno tenía que pasar a través de las dos fortalezas. Era un camino corto pero difícil. Sin embargo, lo que esperaba adelante luego de pasar las montañas era seguro, y el sitio a donde ir luego de abrirse paso a través de ello también era claro.

La reunión terminó. Ya era casi medianoche cuando dejé la tienda.

La luz de la luna era clara e impregnaba los campos nevados. El cielo nocturno y los campos nevados abrazaban los rayos lunares e iluminaban las montañas distantes como el crepúsculo. Las montañas estaban al final del campo. 

Traté de comprender por qué Aníbal había mirado a los Alpes y tratado de buscar un camino en un área desprovista de uno. El pasaje terminaría al final de las montañas, y otro camino se expandiría ante uno luego. Aníbal probablemente vio eso como el final de una era y el comienzo de otra.

— Su Alteza.

— Milord.

— Maestro.

Lapis, Farnesio y las brujas se me acercaron. Al ver que no respondía a su llamado, ellas siguieron mi mirada y observaron el cielo nocturno. Los ojos de las chicas que nacieron y se criaron en un lugar oscuro se estaban bien adaptados a la noche y podían ver a lo lejos. Para nosotros, la noche era más confortable y relajante que la mañana.

Finalmente, las brujas se arrodillaron primero, Farnesio hizo una reverencia, y Lapis bajó su cabeza.

Lapis preguntó.

— ¿Hacia dónde vamos, Su Alteza?

Mientras miraba a las montañas, hablé.

— Al Imperio.

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