Novelas ligeras en español

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domingo, 2 de abril de 2017

Dungeon Defense capitulo 14

Mi castidad estaba en peligro.

Gravemente, así era.

No era una broma.

Podía sentir a las brujas babear al mirarme.

A pesar del hecho de que nada en particular sucediese, las brujas me invitaban a su autoestablecido barrio rojo mientras clamaban: “Maestro, algo inmenso ha pasado. Maestro, algo enorme ha pasado…”. Si yo entraba allí, entonces esas chicas fumaban opio y me miraban viciosamente. Todas estaban desnudas. En serio, eran como bestias. Por eso esto era la razón por la que las brujas vivían mientras eran maltratadas. Mi visión se tornó borrosa debido a esa cruda tentación.

— ¿Se han vuelto locas?

— Ahh, ¿acaso está diciendo que quiere hacerlo con todas nosotras?

— ¿Por qué es que cuando coloco mis palabras en sus oídos, ustedes escuchan por el culo?

— ¿Ah? ¿Sería mejor que su cuerpo lo haga por nuestro culitos, milord?

— ¿Acaso estamos hablando el mismo idioma?

— Solo cierre los ojos una vez y… ouch.

Golpeé la parte superior de la cabeza de Humbaba con mis nudillos.

— Escuchen bien, ustedes tienen poco pecho. No considero individuos como ustedes como potenciales parejas sexuales. Si son planas, entonces deberían comportarse como tal y vivir modestamente, y aun así, ustedes tratan de lograr más. No están en posición de ser comprendidas por el mundo, sino que, se encuentran en circunstancias donde deberían comprender el mundo por su
cuenta.

— ¿Jajajaja? Es un poco problemático para nosotras, cuando nuestro maestro, quien obedientemente es devorado por Lady Barbatos, saca el tema de los pechos planos como una refutación, ¿no cree?

—………

Estas tipas indirectas. Ellas realmente solo penetran en la debilidad de otros sin pensarlo.

Cada vez que las brujas salían, ellas siempre usaban una densa capa de ropas.

Incluso durante el fin del verano, donde el fétido olor del agua emanaba de los alrededores, y el inicio de la primavera, donde el repugnante olor del agua se filtraba en los intestinos, las brujas eran ignorantes de las temporadas debido a sus atuendos pesados. Humbaba me había dicho que debido al hecho de que un cuerpo sin alma era algo que estaba maldito, ellas no debían mostrárselo a los demás.

Cada vez que las brujas se fijaban fuertemente sus sombreros de cono en sus cabezas, recordaba los guantes blancos que Lapis siempre usaba. La base de los sombreros de cono de las brujas y los guantes de Lapis era la misma.

Individuos de la misma clase.

Al ver como caminaban a mi lado a todas partes, era claro que ellas no se habían reunido aquí a propósito. Este lugar probablemente era el lugar donde ellas finalmente habían llegado tras ser perseguidas y perseguidas por las demás personas. Aunque había una inevitabilidad en la vida, y el camino de una persona que iba hacia un destino era hermoso, el camino de una persona siendo enviada a un lugar de exilio, debido a que su vida era dependiente a cierta inevitabilidad, no era maravilloso. En ese lugar de exilio, yo creía que de desharía del estatus social de las clases más bajas y permitiría que todos fueren plebeyos.

En una sola noche, tracé un patrón. El símbolo eran tres círculos blancos en un fondo negro. Mientras les mostraba eso a las brujas, hablé.

— A partir de este día, este será el símbolo del Lord Demonio Dantalian. Ya que ustedes son mis guardias reales, es natural que vayan por ahí mientras llevan esa marca en sus capas.

Para las brujas, las ropas era una prisión que estaba constantemente alrededor de sus cuerpos. Como gente que fue exiliada por no tener una afiliación o un hogar, para las brujas, esas ropas era su lugar de exilio. Al colocar mi emblema en sus capas, yo las estaba liberando de esa prohibición. Las brujas comprendieron mi intención. Al principio, fueron incapaces de abrir sus bocas.

Hasta que eventualmente sus ojos se llenaron de lágrimas.

— M-Maeestrooooo…

— Cállense. Si no quieren usarla, entonces no lo hagan.

— ¡Sin importar qué, solo nos desnudaremos en frente suyo, maestro!

Mientras lloraban, las brujas se abalanzaron sobre mí. Shhh. Solo los suspiros podían salir. Si era posible, quería pedirles que no se desnudaran en mi presencia, pero, ¿qué podía hacer en esa situación? Palmeé las espaldas de las brujas… tenía que vivir con estas chicas, ya veo. Al final, es mi destino vivir con ella. Maldito destino.

— Snif. Entonces, ¿Cuándo nos quitará la ropa interior, maestro?

—………

Dejen de soñar, pedazos de basura.

Excluyendo a las brujas, las demás que tenían permitido usar mi emblema eran solamente Lapis y Farnesio. Mientras teníamos capas negras sobre nuestros hombros, frecuentemente cruzábamos el campamento militar de las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio. Habiéndonos visto, los soldados susurraban entre sí.

- El Rey de los Campesinos.

- Las putas y esclavas del rey.

- ¿Por qué unas siervas tan vulgares…?

Consideramos los susurros de los soldados como algo más trivial que los cantos de un gallo en la mañana. Mientras chillaban “kya… kya…”, las brujas se colgaban sobre mis hombros. Parecía que mis hombros eran un patio de juegos para ellas.

Incluso mientras caminábamos, Farnesio leía un libro con una mano mientras furtivamente sostenía el borde de mis ropas con la otra. Ah, grité pidiendo que esas chicas problemáticas se alejaran de mí. Lapis silenciosamente nos seguía, aunque estuviésemos así.

De repente, sentí como si hubiese venido a este mundo y formado una familia.

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La tierra que se había congelado se había tornado incompleta.

Los desechos congelados se habían derretido en parches. La luz del sol abrazó esa tierra derretida con más cercanía. Como si tratase de aceptar los rayos con más amplitud, los campos cubiertos de nieve abrían sus brechas un poco cada cierto momento. Rastros del piso sucio podían verse a través de las brechas. El piso nevado frívolamente abierto parecía como las branquias de un pez blanco.

La tierra respiraba pesadamente con las branquias y recibía más de la luz del sol, hasta que eventualmente, los campos cubiertos de nieve se habían derretido y fluían en una corriente. Aunque los peces de agua dulce, insectos y otras criaturas vivientes eran incapaces de vivir allí debido a que la corriente de agua aún estaba fría, el sonido apresurado del agua fluyendo llamaba a los seres vivos.

Un día, un reno con cornamenta vino al río y colocó sus patas en el agua. Tras verme, el animal saltó rápidamente de la corriente y se alejó corriendo. La primavera estaba en el lugar por la corriente donde el reno se había desvanecido.

Mientras soportaba el invierno, la Fuerza Aliada de los Lores Demonios incrementó su personal.

El rumor de que habíamos quemado las Montañas Negras y tomado la cabeza del Margrave de Rosenberg se propagó por todo el continente demoniaco.

La gente de la raza demoniaca susurraba entre sí, que quizá, esta vez, podíamos… esta vez, la tierra donde el invierno era corto, podíamos acabar con los humanos y recuperar nuestros hogares… los demonios levantaron sus lanzas. Los soldados contratados se reunían. Soldados voluntarios se formaban. Muchos Lores Demonio, quienes una vez fueron escépticos en relación a la guerra, levantaban sus pesados traseros. Durante la primavera donde iniciaba la vida, los demonios se preparaban para la guerra con el fin de tomar las vidas del enemigo. La primavera de este año será una temporada brutal.

A través del invierno, los humanos se movían pesadamente. Una vez que se tornaba cierto que la batalla a corto plazo se convertiría en una guerra prolongada, cada reino dirigido por los humanos redactaba una orden de reclutamiento. Los más jóvenes, los que se preparaban la primera labrada del año en sus aldeas, eran reunidos en el campo de batalla. Ocasionalmente, cada vez que los rumores sobre el ejército humano llegaban a nosotros, era sobre Lores Demonio, quienes vivían en los territorios más cercanos al territorio humano, sufriendo una tragedia desastrosa.

- Su Alteza, el 49º Lord Demonio, Crocell, ha perdido su Castillo de Lord Demonio y está buscando asilo en Niflheim.

- Dicen que el 70º Lord Demonio Seere murió en batalla.

- Malditos humanos de mierda.

El sonido de las voces se acumulaba. Mientras las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio contagiaban sus alientos, y la Alianza Humana desarrollaba el suyo, las Fuerzas Aliadas y la Alianza rápidamente transmitían sus voces entre sí mediante enviados.

Cierto rey humano había enviado un reporte que declaraba que ya que los demonios fueron los primeros en cruzar las Montañas Negras e invadir la raza de otros, esto se consideraba invasión.

Ya que el que había saqueado y destruido el Castillo del Lord Demonio de Dantalian fue el Margrave de Rosenberg, y ya que Rosenberg era un humano, ustedes los humanos son los que invadieron primero. No somos invasores, somos las victimas… ese fue el reporte enviado de vuelta por los Lores Demonio.

En primer lugar, ustedes los demonios son los que han esparcido la Muerte Negra por todo el mundo, y ya que Rosenberg saqueó ese castillo con la única intención de curar a su gente de esa enfermedad, ah, sí distinguiésemos el orden de los asuntos, entonces ¿no son ustedes los demonios los que merecen morir?

El rey humano envió un reporte mucho más rudo.

Para la gente que no tiene pruebas de que fuimos los primeros en esparcir la plaga, y aun así, insisten fervientemente en ello, me hacía entender que ustedes los humanos solo tienen unas malditas cabezas huecas sobre sus hombros… esa fue la respuesta que Barbatos había escrito. Sin embargo, los demás Lores Demonio previnieron tercamente que ella enviara ese mensaje, y en lugar de ello, interpretaron sus palabras de una manera digna Miguel de Cervantes.

Una vez ellos habían comenzado a objetar sobre quien había errado primero, un incontable número de críticas no verificadas comenzaron a surgir sin parar.

Las cartas no tenían ninguna evidencia, sino que, proveían apoyo a las retoricas elaboradas. A través del invierno, aunque la Fuerza Aliada de los Lores Demonio y la Alianza Humana discutía sobre quién fue el que inicio todo, en realidad, todos estaban muy conscientes de que el hecho de que saber quién había sido el primero, a estas alturas, ya no importaba.

A pesar de que todos ya lo habían percibido, nadie mostraba señales de saberlo. De acuerdo a las palabras transmitidas por los enviados, los humanos se volvían las víctimas y los demonios eran víctimas también, llenando al universo de parte heridas. Por eso, probablemente todos comprendían que en un mundo donde la tierra y el cielo se habían vuelto víctimas, ese mundo no sería realmente un mundo que perteneciese a la gente que estaba equivocada.

Era una verdad muy evidente. Si uno se saliera de su curso y hablara de esta verdad tan evidente, entonces la gente tocaría, soltaría y frotaría esa obviedad, cubriéndola con la piel muerta de sus manos, hasta que eventualmente, la realidad evidente se convierta en una cruda verdad cubierta de sucio, por eso, los lores no decían tales palabras.

El primero que hablara sería el primero en perder.

Y nadie deseaba perder.

Nadie.

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Contraté más mercenarios e incrementé la cantidad de mi ejército a 7.000 hombres.

Habiendo escuchado el rumor de que Su Alteza Dantalian da buenas recompensas, los mercenarios venían a buscarme voluntariamente. Los capitanes observaban mi expresión ante mí.

— El rumor de que una guerra en masa va a ocurrir pronto se está incrementando…

— Los rumores son ciertos. ¿Me seguirás a las líneas delanteras también?

— En dado caso, si humildes como nosotros van a la línea delantera, ¿entonces usted no parecería un sórdido…?

— Esta no es una guerra que siga una gran causa, es una batalla donde golpeamos mientras hacemos uso de la destitución del enemigo. ¿Cómo podría ser más sórdido que esto?

— ¿Entonces derrotar a los humanos no sería una gran causa?

— Incluso si eso fuese una gran causa, entonces ¿esa sería su causa? Incluso si nos llegásemos a deshacer del imperio humano y establecer un milenio, ¿ese lugar seria su reino?

— Sus palabras son infinitas, milord. Por favor, sea perspicaz.

— El pago es provisto cada 10 días dentro de mi ejército. Los de infantería recibirán 1 de oro, y los de caballería 3 de oro. En cuanto a la comida, estaría bien dejar la mitad de su salario conmigo y resolverlo con eso, o puede comprarles comida a los traficantes que siguen a nuestras unidades. Como no proveemos armas por separado, encárguense de eso ustedes. Ya que funciona así, entiendan eso también. No se preocupen sobre una gran causa, y solo consideren la ganancia personal que puedan recibir. Seré la persona que esté preocupada con la gran causa.

Los capitanes asintieron. Ellos tenían ojos que mostraban que comprendían mis palabras.

— Por favor, díganos las reglas militares que debemos seguir.

— No discriminar la raza de uno o el lugar de nacimiento y solo sigan el rango.

Los capitanes se levantaron y bajaron sus cabezas al suelo.

— Hemos recibido sus órdenes, milord.

Durante el final del invierno, Farnesio entrenó a los nuevos soldados una vez más. Ya que había una numerosa cantidad de soldados que eran leales a Farnesio, no era tan difícil como antes con el fin de entrenar a dos nuevos reclutas. 2 soldados que hubieron golpeado a una prostituta hasta la muerte, un soldado que había amenazado a un mercader, y 4 soldados que habían practicado la usura, esos soldados fueron atrapados y forzados a desentrañarse a sí mismos.

Farnesio personalmente les había sacado personalmente las tripas y cocido en una sopa de sangre. Farnesio habló luego de escupir una porción de un intestino.

— Incluso las vísceras de estos tipos están podridas por lo que el sabor de la carne se arruinó. Sinceramente, ellos eran gente con las que uno no debería asociarse. Decapítenlos y alimenten a los perros.

Incluso con el paso del invierno y la llegada de la primavera, para los soldados, Farnesio siempre seguiría en sus mentes como el invierno, por lo que cada vez que ellos veían el rostro de la general, sus hombros temblaban. Aunque el piso que estuvo congelado todo el invierno se había derretido, la disciplina dentro de la milicia seguía tan fría como una espada.

Los soldados no se emocionaron por el sol primaveral, y en lugar de ello, entrenaron con vigor.

Mientras gritaban, los soldados ajustaron sus posiciones y sujetaron sus lanzas. El sudor de los soldados caía al suelo donde la nieve se había derretido.

Una vez que el cuarto mes llegó, la Fuerza Aliada de los Lores Demonio se movió hacia el sur, la Alianza Humana marchó hacia el norte, y como si hubiesen acordado hacerlo de antemano, ambos ejércitos establecieron sus campamentos en los extremos opuestos de una llanura que estaba ubicada en el centro delo territorios humano y demoniaco.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 2.
Llanuras de Bruno – Polles

La Fuerza Aliada de los Lores Demonio y la Alianza Humana enviaban y recibían
ultimátums. Fue decidido que por enviar un emisario de ambos ejércitos, ambos
discutían si los dos ejércitos realmente irían a la guerra, o si terminarían en
términos de paz. Claro, la oportunidad de que un cese al fuego sucediese era casi
imposibles.
El número de vidas que se habían perdido ya habían alcanzado los miles. Tal
como un trueno resonaría cuando ataca el rayo, en este punto, ir a la guerra era
un flujo que debía suceder naturalmente. Incluso todos los Lores Demonio –
excepto Paimon– estaban preparándose para esta guerra. No había un solo
problema.
¿Quién sería elegido como el enviado?
— ¿Por qué no elegimos a Dantalian y ya? –Barbatos dio un paso al frente–. Él
tiene la mayor cantidad de contribuciones en esta guerra, ¿no es así? Su
habilidad para hablar tampoco es mala, y ya que es de los rangos inferiores, sería
perfecto usarlo como un mensajero. Nominalmente enviaremos un mensajero,
¿no? por eso no hay necesidad de que quedemos mal al enviar a alguien de mayor
rango, ¿o sí? Usémoslo como un mensajero.
Sinceramente, esa era una visión entusiasta.
En el centro exacto de los dos ejércitos, una tienda blanca fue establecida.
Esa era la ubicación donde los enviados se encontrarían y discutirían. Ya que un
montón de ríos fluían por las llanuras, el sonido de los acalorados perros
callejeros se podía escuchar apareándose cerca del agua. No había raza entre
esos perros callejeros por lo que un perro negro estaba pegado a una perra
blanca. Me detuve de camino a la tienda para ver el apareamiento de los perros
por un momento.
— Hasta esos parecen ser mejor que yo en eso…
Murmuré para mí mismo. De acuerdo al decoro establecido, los emisarios con
la tarea de declarar la guerra no tenían permitidos escoltas o asistentes con
ellos.
Una vez me volví y miré el lugar detrás de mí, pude ver miles de banderas
batiéndose en el viento. Ese lugar parecía una isla compuesta de demonios.
Mirando al lado opuesto, miles de bandera también se estaban batiendo, y diez
mil humanos estaban reunidos en fila, haciéndolos parecer tan grandes como una
isla. Ya que se sentía que yo tenía posesión exclusiva del océano entre las dos
islas, se sentía excesivamente generoso.
Apenas había cosas dentro de la tienda. Dos sillas de madera que estaban
pintadas de blanco, y una única mesa que, obviamente estaba pintada de blanco.
Solo esos tres objetos estaban allí. Me senté en una de las sillas y
silenciosamente esperé al emisario de los humano.
Al igual que la brisa de primavera, el enviado de los humanos entró en la tienda.
—…………
—…………
Nuestros ojos se encontraron. Moví mi cabeza y fui el primero en asentir. La
chica también devolvió un ligero asentimiento. La chica de cabello plateado se
sentó en la silla en el lado opuesto de la mesa. Con una mirada, supe que ella era
Elizabeth Atanaxia Evatriae von Habsburgo, la Princesa Imperial.
La Princesa Imperial cargaba un paquete. Lo que ella sacó del paquete era algo
que yo no me lo esperaba. Era un tablero de GO. En este mundo, ese era un
tablero de juego que algunas veces era conocido como las Banderas Blanco y
Negro. Tras sacar el tablero GO y un contenedor con piezas de piedra, la
Princesa Imperial los colocó sobre la mesa.
—…………
Miré inexpresivamente a la Princesa Imperial.
Esta sacó un puñado de piezas blancas y luego asintió en mi dirección. Ella
quería determinar quién iría primero y quien después.
- ¿Lo considerarías?
Reí mentalmente. La intención detrás de este gesto hilarante era evidente. La
Princesa Imperial trataba de probar mi inteligencia en este lugar. Si demostraba
una habilidad que era inferior a sus expectativas, entonces ella probablemente
ignoraría mi existencia y no me consideraría como un individuo con el que negociar.
Incluso si fuese a intimidar gritando “¿Qué tipo de acción estúpida es esta?”, yo
obtendría el mismo resultado.
Que divertido.
Oh, que divertido.
Tomé una sola pieza negra y la coloqué encima del tablero de GO. Eso
representaba un número extraño. La Princesa Imperial mostró el número de
piedras que estaban en su mano. 3. Ciertamente, ese era un número extraño. Ya
que supuse correctamente si el número de piedras que ella tenía en su mano era
correcto o extraño, obtuve la iniciativa. El hecho de que las piedras negras tenían
el primero movimiento mientras que las piedras blancas movían después, era lo
mismo en este mundo también. Sin embargo, no había komi
12 aquí. Fuese quien
fuese el que tomase las piedras negras y ganara la iniciativa, tendría una ventaja
absoluta.
Y por eso…
Yo era una persona que raramente perdía tras obtener las piedras negras.
Tack.
Realicé mi primer movimiento.
La piedra negra que coloqué emitió un sonido ligero.
Al ver que la superficie de este tablero GO era suave, dejaba en claro que era
un tablero que la Princesa Imperial disfrutaba usar. Probablemente se había
hecho usando una madera bastante lujosa. El sonido era satisfactorio.
—………
La Princesa Imperial miró silenciosamente el tablero de GO.
Mi primera ubicación era en la esquina superior izquierda del tablero.
Al colocar el primer movimiento en la esquina superior izquierda del tablero,
era igual al acto de mostrarle descaradamente el dedo medio al oponente. En el
juego de GO, donde hay un énfasis ubicada en la etiqueta, este era un movimiento
que era severamente difícil de tolerar. Estaría bien llamar esto “mi declaración
de guerra”. Mientras movía las piedras alrededor de su mano, la Princesa
Imperial hizo su movimiento.
Tuck.
Esta vez, fue mi turno de quedarme quito.
La ubicación donde la Princesa Imperial había colocado su piedra fue
exactamente en el centro del tablero GO, en otras palabras, un cheonwon
13
.
Si me tocase descifrar el significado, entonces estaría bien decir que en
respuesta a mi dedo medio, la Princesa Imperial me estaba mostrando dos dedos
medio.
—…………
Mi cabeza se tornó fría. Aunque podría haber sido un asunto diferente si una
piedra negra hubiese sido colocada como un cheowon. ¿Un cheowon con piedras
blancas? Incluso si un profesional estuviese jugando contra un niño de 7 años,
ellos nunca realizaron un movimiento tan ignorante como este. Incluso de mi
propio padre, yo nunca había sido tan insultado como esto.
Muy bien.
Esta será una pelea de perros.
El primer movimiento estaba en la superior izquierda, y el segundo era un
cheowon. ¿Acaso esta éxtasis no era hermosa? Algo como la cortesía y la
contemplación en el tablero GO debería ser clavada en la vagina de una perra.
Tack.
Esta vez, intencionalmente coloqué mi piedra rápidamente en el tercer turno.
Mi cabeza se tornaba más fría conforme mi ira se elevaba, ese era mi primer
hábito. La Princesa Imperial también debería ser igual, pues la piedra que ella
colocó en el cuarto turno fue rápida y la ubicación en la que ella la ubicó era lógica. La confrontación infantil había terminado. En un instante, estábamos
sumergidos en el campo de batalla del tablero.
Tack.
Tuck.
La guerra comenzó en la parte superior derecha del tablero y lentamente se
trasladó al centro. Principalmente estuve a la ofensiva, mientras que la Princesa
Imperial estuvo primero a la defensiva. Mientras atacaba con el fin de atravesar
el centro, la Princesa Imperial construía una fortaleza en el medio y se defendía
con el fin de asegurar el territorio a su alrededor. Yo, quien estaba tratando de
iniciar una batalla, no retrocedí, y la Princesa Imperial, quien estaba recibiendo
esa batalla, no dio un paso atrás. Una contienda ocurrió con naturalidad.
Mientras presionaba la batalla en la parte izquierda del tablero, en extrañas
ocasiones, yo atacaba en oleadas de distintas direcciones. Cada vez que lo hacía,
la Princesa Imperial enfrentaba mi asalto. Ocasionalmente, cuando confiaba en
las técnicas modernas del GO para realizar mis movimientos, la Princesa Imperial
inclinaba su cabeza.
—……………
Eventualmente, tras cada 10 o 20 turnos, su mano se detenía e iba hacia su
barbilla. Cada vez que eso pasaba, la Princesa Imperial miraba el tablero una
cantidad de tiempo terroríficamente larga. Ya que no había regulación de tiempo,
la Princesa Imperial podía pensar tanto como quisiera.
Finalmente, luego de 30 a 50 minutos, la Princesa Imperial contratacaba mi
movimiento. Aunque no estaba seguro si ese era el estilo antiguo de GO o no, al
menos yo estaba seguro que ese movimiento no era una táctica moderna de GO.
A pesar de eso, como si estuviese de acuerdo con la razón, este contenía un
principio misterioso.
La Princesa Imperial revivió la piedra que yo había asesinado, encerró la piedra
en la que yo estaba situación, y utilizó la piedra que yo había desechado. Robé la
piedra que la Princesa Imperial trataba de proteger, invadí el territorio que ella
había rodeado con su punto de apoyo, y saqueé la retaguardia que ella había
hecho. No cedimos el paso ni siquiera un poco. Nada fue concedido y ningún
compromiso se había hecho.
Ocasionalmente, cuando la Princesa Imperial colocaba su piedra blanca, ella
me preguntaba, sin voz alguna, acerca de mi movimiento.
- Si es tanto así, ¿entonces no sería mejor retirarse?
En esos momentos, yo colocaba una piedra negra junto a otra,
inexpresivamente. Cada vez que la oposición hacia una solicitud sutil de crear una
distancia, yo avanzaba inmediatamente. Incluso si esas acciones me produjesen
una perdida.
Aunque esto podría también ser un asunto de ganar o perder, al mismo tiempo
era, un tipo de conversación. Deseaba responderle.
- Lárgate.
De hecho, la Princesa Imperial respondía con un rostro carente de emociones
también. Ella repitió la misma sugerencia dos veces y yo no la inspiré. Al turno
siguiente, y al siguiente, mientras la batalla continuaba, la Princesa Imperial y yo
sondeábamos el significado del otro.
- Bueno, tu lado será el que quede en desventaja entonces…
- Eso era lo que crees. Quiero este lugar.
- La gente normal es incapaz de ganar cada ubicación que desee. Ríndete.
- Usualmente esa es la forma como una persona incompetente consuela a
alguien.
- Lamento decírtelo, pero no soy una persona incompetente.
- Yo tampoco es que sea una persona normal, lo siento.
La segunda mitad.
Mi mano se detuvo en medio del aire con una piedra en ella.
—……………
Hasta ahora, yo había ganado placeres sutiles por utilizar los resultados del
GO moderno. Sin embargo, la Princesa Imperial había utilizado contramedidas
nuevas en el lugar y contratacaba mis movimientos. En algún punto, yo había
comenzado a perder los caminos por los que podía ir. Una batalla que nunca había
visto en un manual de GO se estaba desarrollando en el tablero ante mí.
Sin duda alguna, yo había o tenido beneficio durante la primera mitad de la
batalla. Había luchado y ganado. A pesar de eso, una vez llegamos al punto medio
del encuentro, la Princesa Imperial había llevado el juego a una niebla. Esa
profundidad no era su experiencia, al contrario, solo era su cabeza, su
creatividad, y sobre todo lo demás, era su intuición que llevó el enfrentamiento
a un completo atolladero. La Princesa Imperial, quien no conocía quien era el
Seigen Go14, no tenía pista de quien era Grove Bamboo, y que mucho menos de
quien era Lee Chang-Ho, fue capaz de lanzarme a un agujero.
Luego del punto medio del enfrentamiento, frecuentemente me ponía a pensar.
Mi respiración se tornaba más incontrolable con el incremento del fango. Con el
fin de manejar esa pesada respiración, contuve el aliento durante un largo rato
y exhalé profundamente. Tenía que invertir una cantidad de tiempo doble o triple
más que lo que la Princesa Imperial necesitó con el fin de realizar mi próximo
movimiento.
- ¿Qué sucede?
Sin un segundo para dudar, la Princesa Imperial realizó su siguiente
movimiento al instante en el que yo coloqué mi piedra. Ella me presionaba con
vigor. Me provocaba y me ridiculizaba.
- Parece que tu espíritu ha decaído abruptamente. ¿A dónde desaparecieron
todos tus ataques, esos que estabas realizando asertivamente? ¿Se te acabaron
las estratagemas? ¿Has llegado al fondo de tus esquemas ingeniosos? Que
decepción. Eres un genio con solo un ingenio brillante. Ha y infinidad de genios
así en toda la historia.
-……………
No respondí a las provocaciones.
Me detuve y me volví a detener.
Incluso si la Princesa Imperial realizaba su movimiento en un segundo, incluso
si ella interfería deliberadamente en mi territorio, yo no me preocupaba por nada de eso y solo consideraba la imagen del tablero. Al fin y al cabo, no había
restricción de tiempo. Era mi credo usar una condición que se pudiese usar.
- Que insípido.
-……………
- Trata de dar una respuesta más asombrosa. ¿Acaso este juego no se está
volviendo divertido para ambos luego de tanto tiempo? Oh, vamos, Lord Demonio.
Nuestro espíritu nos dejará determinar qué lado es más fuerte entre ambos.
¿Acaso es no se considera también la diversión del GO?
-………………
- Mira.
Me encogí. Simplemente me encogí.
Estaba bien insultarme y decirme que yo era aburrido. Ríete de mi todo lo que
quieras.
No había barquero que pudiese ir contra las poderosas olas. Un barquero
alinearía el sacudir de las olas con el temblor de la pro y evitaría la amenaza
inmediata. La razón era simple. Los barqueros cruzaban el océano para llegar a
tierra, ellos no salían al mar con el fin de luchar contra el océano. Al final, una
persona con un destino, una persona que tiene una dirección en la vida, no se
alteraría cuando confrontaba las provocaciones. Ellos simplemente fluían.
Eventualmente…
-…………
-…………
Las palabras desaparecieron de la Princesa Imperial y de mí.
La provocación, ridiculización, e incluso la confrontación ya no iban y venían
entre nosotros. Soporté el momento mientras se me agachaba, y la Princesa
Imperial soportaba el tiempo mientras se encogía. Ambos habíamos llegado a un
momento angustioso. No había ingenuidad o intuición allí. No había experiencia o
lógica. Ya que el exceso de tiempo, el cual teníamos que soportar hasta el final,
era lo que quedaba, ambos fuimos empujados allí. Ese no era tiempo que fluía,
sino tiempo que sostenía y arrastraba.
¿Por qué teníamos que seguir colocando piedras?
Solo había una única razón. Simplemente para ganar.
Una vez que la batalla en el tablero, la que una vez fue una competencia por la
victoria y que además fue un tipo de conversación, había llegado a su momento
final, solo el encuentro para determinar el ganador fue lo que quedó. Habíamos
perdido el significado detrás de todas las conversaciones silenciosas que
habíamos compartido hasta ahora. No, éramos incapaces de siguiera recordarlo
apropiadamente.
Solo el tablero de GO ante nosotros existía en nuestra vista.
Ese era el final.
Era el final de un juego sin gloria o conmoción.
Era un movimiento concluyente que se movía de acuerdo a la secuencia final
que fue determinada.
Tack.
Tuck.
Tack.
—………………
La Princesa Imperial detuvo su mano.
El movimiento Nº 252.
Sus delgados dedos, los cuales estaban sujetando las piedras blancas, se
movieron en medio del aire. Como si el tiempo en algún lugar de sus dedos fuese
atrapado en una red, permaneció en el lugar. Un largo tiempo fluyó. La Princesa
Imperial asintió con la cabeza, y movió su mano hacia el contenedor de piezas de
GO.
Clack, clack, clack.
La Princesa Imperial soltó tres o cuatro piezas sobre el tablero al mismo
tiempo.
Bulgye
15
.
Era una declaración que representaba la rendición propia.
—…………………
Tomé dos piedras negras y las coloqué sobre el tablero.
—………………
Al hacerlo, la Princesa Imperial tomó dos piezas blancas y las colocó. Le había
hecho una pregunta. Si yo hubiese ganado por dos puntos. La Princesa Imperial
confirmó que ciertamente yo había ganado por dos puntos de diferencia.
Cuidadosamente asentí. Así que gané por dos puntos, ¿eh?
Tras alejar todas las piedras, reconstruimos la guerra desde el principio.
Estábamos revisando todos los movimientos que habíamos hecho. Aunque era
obvio, la Princesa Imperial y yo recordábamos claramente cada movimiento que
hicimos de principio a fin. No había dificultad en reconstruirlo todo.
[Elizabeth]: ¿Por qué lo colocaste así aquí?
[Dantalian]: Ya que permanecías muy cerca de mí, lo giré para así confundirte.
[Elizabeth]: Ahh, así que realmente estabas tratando de hacer eso. Sentía
dudas ya que era un movimiento bastante aleatorio. Me asusté un poco porque
asumí que, quizá, estuvieses apuntando por una resolución severa.
[Dantalian]: ¿Qué me dices de ti? ¿Por qué distribuiste tus piezas de esa
forma? Por lo que veo, ¿acaso conquistar el borde inferior derecho no era una
decisión más sabia…?
[Elizabeth]: ¿No es demasiado obvio? Si colocase una piedra allí, entonces la
forma habría fluido de esta forma…
[Dantalian]: Ahh, estabas preocupada de que todas las piezas que tenías al
fondo desaparecieran.
[Elizabeth]: Así es. De ser posible, quería dejar este lugar solo.
[Dantalian]: Espera. Si yo hubiese jugado una pieza aquí, ¿entonces qué habría
sucedido?
[Elizabeth]: Hmm. ¿No sería un movimiento con mal pulso?
[Dantalian]: ¿Mal pulso? Espera un momento. Si corto aquí, entonces…
[Elizabeth]: Te dije que realmente es un mal movimiento. Mira bien la piedra
que ya tiene dificultades sobreviviendo en el medio…
Cerca del momento en el que nuestra revisión había terminado.
Miré hacia el cielo por casualidad y noté que estaba netamente negro. Era
extraño. Era algo donde no podíamos decir cuando el sol se había ocultado. Una
vez que percibí nuestros alrededores, noté que estuvimos mirando el tablero GO
confiando únicamente en la luz de la luna. Fruncí el ceño y miré a la Princesa
Imperial. Como esperaba, ella también estaba juntando sus cejas. Como era de
esperarse, la Princesa Imperial era una extranjera, y aun así, ella se sentía
familiar. Era como si hubiésemos muerto y vuelto a la vida otra vez.
—…………
—…………
Ambos nos levantamos de nuestras sillas. Al igual que lo hicimos cuando
llegamos, nos fuimos sin siquiera compartir una palabras. El simple hecho de que
hayamos discutido muchas cosas mientras hacíamos la revisión era cuestionable.
Hubo un tumulto en el momento en el que regresé al campamento de las
Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio. Sentían curiosidad por saber qué tipo de
negociación, la cual requirió que yo estuviese en esa tienda desde el amanecer
hasta el anochecer, había tomado lugar. No pude darles ningún tipo de respuesta
a los Lores Demonio quienes me preguntaban si la guerra había sido determinada,
o si un acuerdo de cese al fuego se había logrado. Barbatos, con una cara que
parecía que mirara a la persona más extraña del mundo, me preguntó.
— ¿Qué sucedió? ¿Qué tipo de charla compartiste allá?
—…no, nada se ha logrado aún. Te lo diré una vez que todo se decida.
— ¿Cuándo se determinará entonces? ¿Mañana?
Incliné mi cabeza.
— Probablemente pasado mañana. Más o menos.
— Digo, es bueno que estés llevando a cabo los encuentros con mucha
sinceridad, pero ¿por qué necesitas negociar por tres días seguidos en una
situación donde no hay otra opción además de la guerra?
— Aun no lo sé, así que no preguntes.
Los Lores Demonio parecían reprimidos. Sin embargo, ya que yo realmente no
lo sabía, era incapaz de darles una respuesta apropiada. En conclusión, se decidió
oficialmente que la negociación continuaría mañana y el día que le siguiese.
Evité las preguntas de los demás Lores Demonio y regresé a mi tienda. Como
siempre, Lapis estaba educando a Farnesio allí. Farnesio estaba aprendiendo
como hablar mientras leía audiblemente las líneas escritas en un trozo de papel.
Ella tenía una buena cabeza sobre sus hombros por lo que ella era capaz de
memorizar las líneas con facilidad, pero su tono al hablar y otras cosas
relacionadas a eso aún no eran perfectas. Bueno, probablemente todo era
imperfecto ante los ojos de Lapis. Las hice detener su práctica por un momento
y hablé.
— Farnesio, ¿acaso sabes cómo jugar a las Banderas Blancas y Negras?
— ¿Se refiere al GO? Aunque esta damisela puede haber leído muchos
registros de partidas de GO, ella nunca lo ha jugado. La mayoría del tiempo, esta
damisela disfrutaba leer solo los registros.
— Hm, ¿y tú, Lapis?
— Esta no tiene ninguna experiencia tampoco. ¿Sucede algo?
— No, no es nada. Sigan practicando.
Me senté en el rincón de la habitación y miré continuamente el espacio vacío.
El combate que había jugado hoy seguía dando vueltas en mi cabeza. No era algo
que era llevado solo por simples piedras. En ese tablero, cierta atmosfera, o algo
parecido al humor, claramente tomaba forma. Sin embargo, sin importar cuanto
me esforzara por recordar esa forma, nada podía ser tomado con precisión.
De vez en cuando, podía oír el sonido de Lapis reprendiendo a Farnesio. Cerré
mis ojos y volví a ver el aire del tablero GO. Sin embargo, lo único que apareció
en mi mente fueron los delgados dedos de la Princesa Imperial Elizabeth. Aunque de alguna forma se sentía como si hubiese un punto clave allí, era difícil creer
que hubiese ese tipo de puntos secretos ocultos detrás de esos dedos…
realmente, hay muchas ocasiones extrañas en el mundo. Murmuré para mí.
Mañana, la Princesa Imperial probablemente gane la iniciativa mientras voy de
segundo.
Probablemente perderé.
Ese fue el último pensamiento que cruzó por mi mente antes de quedarme
dormido.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año: 1506, Mes, 4, Día 2.
Llanuras de Bruno – Polles

Tan pronto como el primer gallo cantó al amanecer, salí de las llanuras.

En la tienda, la Princesa Imperial ya había llegado y estaba sentada en la silla.

—…………

Esta vez, también nos saludamos ligeramente, sin embargo, a diferencia del primer día, donde había terminado tras darnos ligeros asentimientos, ambos bajamos nuestras cabezas apropiadamente. No hicimos eso con la intención en particular de mostrarnos respeto mutuo. Solo fue cortesía que salió naturalmente. Una vez que levanté mi cabeza, incluso la Princesa Imperial estaba frunciendo el ceño como si algo fuese extraño.

—………………

Abruptamente, la Princesa Imperial se levantó y tomó mi muñeca. Ella volvió mi mano en todas direcciones y la examinó, pero mientras más la miraba, más fruncía el ceño. No detuve a la Princesa Imperial, ya que debido a su excentricidad, yo también fui capaz de observar sus dedos cuidadosamente.

La mano de la Princesa Imperial era áspera. Mi mente quedó calmada debido a su aspereza. Comprendí el hecho de que la aspereza de una mano y la calma de una mente eran proporcionales una a la otra. Era una verdad sorprendente.

Aunque yo estaba muy consciente de esta verdad, se sentía como si acabase de aprenderlo por vez primera. Mientras nuestras manos derechas estaban siendo agarradas y sujetadas por el otro, nos miramos.

—…………………

—…………………

Ciertamente, había algo peculiar. Aunque no sabía lo que era extraño, algo realmente lo era.

Al igual que ayer, un tablero de GO fue establecido en la mesa. Obviamente tomé las piedras blancas mientras que la Princesa Imperial naturalmente tomó las negras.

El resultado fue mi derrota.

El movimiento Nº 232, admití mi derrota Bulgye. Sin importar cuanto lo calculara. Me encontraba en una desventaja de un punto. Murmuré directamente.

— ¿Es un punto de diferencia?

— Es un punto de diferencia, ya veo.

— Hmm.

— ¿Quieres una revisión?

— Aunque estoy ansioso de hacerlo…

Miré hacia el cielo. Claramente habíamos comenzado a jugar al amanecer, pero en algún lugar a lo largo de la línea, el cielo estaba brillando con el ocaso. Más tiempo fue consumido en el combate de hoy comparado al día de ayer. Fuese la Princesa Imperial o yo, no nos provocamos ni ridiculizamos el uno al otro, y en lugar de ello, manejábamos nuestras piedras sinceramente de principio a fin. Era una situación donde la habilidad excelente era antigua para mí, no estaba acostumbrado a ello, y ya que mi filosofía era rara para la Princesa Imperial, eso era extranjero para ella. Ya que mi movimiento justo se convertía en un truco para ella, y su habilidad excelente se volvía un mal movimiento para mí, todo se hacía increíblemente difícil. Por eso, era inevitable que una gran cantidad de tiempo se consumiese.

—…a este paso, parece que las negociaciones hoy tampoco darán frutos. Es problemático ya que los demás Lores Demonio me interrogarán acerca de lo qué es lo que estoy haciendo que requiere tanto tiempo.

— De este lado es igual.

Aunque vine al amanecer con la intención de vagamente llegar a unas negociaciones tras haber terminado un combate de la Bandera Blanco y Negro, no esperé que tomara tanto tiempo…

— Ah, me disculpo. Debo haber salido un poco tarde.

— No, no hay razón para disculparte. Solo llegué un poco antes que tú, después de todo. El tiempo que tenía esperando ni siquiera llegaba a los 20 minutos.

— Hm.

— Mm………

Alternamos la mirada entre el tablero de GO y la cara de la otra persona. No lo expresamos vocalmente, peor estábamos compartiendo la misma idea. Se sentía como si sería apropiado en términos de etiqueta ser la primera persona en hablar ya que yo era el que había sido derrotado hoy. En eso hablé.

— Princesa Imperial, ¿no tiene intención en ir a un cese al fuego, cierto?

— Ah, no, absolutamente no.

Una respuesta inmediata.

Ambos asentimos al mismo tiempo.

— Entonces supongo que el acuerdo terminó.

— Bien. El acuerdo terminó.

Con eso, las negociaciones llegaron a su fin.

No hubo siquiera una gota de insatisfacción entre la Princesa Imperial o yo.

Una negociación de cese al fuego que terminaba cinco segundos después de haber comenzado, ¿acaso esto no sería el primer registro que haya ocurrido en toda la historia? Fuese lo que fuese, no importaba. Había algo más importante para nosotros en este momento.

— Revisemos el combate.

— Bien.

Revisamos el combate hasta poco antes de la medianoche. A mitad de la revisión, un pequeño juego de burla se desarrollaba cada vez que la pregunta “¿Qué habría pasado si hubiese colocado esto aquí?”, se elevaba. Tratamos de descubrir cómo continuar la base de nuestra curiosidad con el fin de mantener los efectos de un cheonwon hasta la mitad del juego. Tristemente, lejos de la respuesta, un método que había llegado a estar cerca de una solución nunca apareció.

Hoy también, los Lores Demonio esperaban por mí con ojos debilitados. Ante las preguntas sobre qué había sucedido con las negociaciones de hoy, respondí.

— Dentro de cuatro horas a partir de ahora, el emisario humano y yo acordamos reunirnos una vez más al amanecer. Antes de que el día de mañana termine, sin falta, planeo determinar si romperemos con la negociación o llegaremos a un acuerdo.

A pesar del hecho de que he llevado a cabo las negociaciones desde el amanecer de hoy, los demás Lores Demonio estaban sorprendidos por mi declaración de continuar el resto de la conferencia a las 4 de la mañana. Entre ellos, unos cuantos Lores Demonio incluso se quejaron de mí porque me estaba comportando de una forma sincera y honesta completamente rara de ver.

Claro, la negociación ya había terminado. Ambos no teníamos la más ligera intención de acabar con la guerra. Era necesario para nosotros llevar a cabo nuestro último juego simplemente porque nuestro registro actual era un empate de 1:1. Sin importar lo que sucediese, este era un combate que absolutamente debía tomar lugar.

Temiendo que pueda ser derrotado debido a mi falta de sueño. Me fui a dormir al momento de entrar a mi tienda. Aunque Farnesio se había pegado a mí pidiéndome que “por favor” hiciera algo sobre Lapis, la ignoré. Maneja tu misma tu educación.

El lord tenía ante él, el combate más importante de su vida, niña. Asi que no lo molestes.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 3.
Llanuras de Bruno – Polles.

Tuve una siesta de unas 3 horas. Ya que no tenía que esperar una hora, salí de las llanuras. Hoy se cumplía un año desde que había caído en este mundo.

Las llanuras se habían inundado con el repugnante olor del agua, ya fuese que el rocío mañanero tratase de realizar los preparativos iniciales para la forma, o si un pequeño aguacero repentino hiciese una declaración de guerra, la somnolencia de mis parpados gentilmente esparció el aire que estaba sumergido en humedad. Esa transmisión se sintió placentera. Diez minutos después de que yo entrara en la tienda, la Princesa Imperial llegó.

—…………

—…………

Nos saludamos el uno al otro. Bajamos nuestras cabezas más de lo que lo hicimos ayer.

El encuentro final había comenzado. Tomé la iniciativa con las piedras negras, mientras que la Princesa Imperial jugo de segunda con las piedras blancas.

Continuando desde ayer y anteayer, el juego más magnificente se desarrollaba hoy.

Tal como en el primer combate, nos provocamos mutuamente sin dudarlo. Sin embargo, no nos burlamos del otro. Incluso si ella se apresuró demasiado, mi plan no estaba en riesgo ya que mi base seguía allí. En los lugares donde era peligroso, las piedras blancas y negras socializaban calmadamente porque había un riesgo para conmigo.

Aunque la lucha de turnos fue lo suficientemente intensa para hacer que mi cabeza diera vueltas, ya que no había una cuenta regresiva, fui capaz de recuperar mi compostura de forma mental… Ahh, una lucha sin límite de tiempo es esplendida, ¿no? Una belleza crítica podía ser contemplada como una belleza justa, ya veo.

Una llovizna cayó al amanecer.

La lluvia caía al suelo mientras contenía la esencia de las nubes. La gente dice que si una persona desea ser fragante, entonces deben ser rotos muchas veces.

Las gotas de lluvia se aseguraban de reventarse y emanar una esencia. Mientras éramos sumergido por el sonido de la lluvia siendo despedazada y la repugnante fragancia emanada del agua de lluvia, seguíamos nuestro juego de GO. Ya que nuestras ropas era más pesadas que la lluvia, nos quitamos unas cuantas capas.

Ya como mi cuerpo estaba humedecido con agua, yo ahora era sumergido con más comodidad.

Muchas gotas de lluvia caían en el tablero de GO también. La lluvia que caía en las piedras negras salpicaba, mientras que la lluvia que caía en las piedras blancas fluía suavemente por la línea de la piedra. El agua inundó el tablero. Fuesen las piedras blancas o las negras, sus cuerpos al menos estaban medio sumergidos en el agua. En lugar de nosotros haberlas colocado allí, parecía como si ellas estuviesen allí por casualidad, haciendo que su ubicaciones se acercara más de lo necesario a una coincidencia. A veces, yo colocaba mis piedras sin pensarlo, haciéndolo sentir como si fuese la lluvia que pensara en mi lugar, y las piedras comprendieran todo en mi lugar también.

Si uno lo viese de nuevo, entonces ese era un movimiento excelente que contenía prudencia. Sin embargo, si alguien preguntase si hacia hecho un movimiento excepcional porque quise, entonces yo solo inclinaría mi cabeza. Para mí, eso se sentía como un movimiento justo.

El periodo de lluvia caía en las llanuras también. Como la lluvia apenas golpeaba el suelo a nuestro alrededor, hacía que el lugar fuese tranquilo. Con el fin de evitar que otras cosas irrelevantes se nos acercaran, el sonido de la lluvia pulverizaba esos sonidos adicionales. Aunque yo estaba empapado, creía que la lluvia tomaba una curva para alejarse de nosotros y así cair en el borde de las llanuras.

No se sentía como si el ejército demoniaco y humano, los cuales residían en ese y este lado de las llanuras, fueren islas, sino que, creía que este lugar era la isla en sí. El tablero de juego era otra isla dentro de esa isla. Por eso, nosotros dos, los que rodeábamos esa isla, éramos tan tranquilos como el océano.

Antes de saberlo, ya no estaba luchando con el fin de ganar, sino que estaba luchando para no cometer un error.

Este día no debía ser teñido por un error. Aunque sería un caso distinto si yo cometiese un error donde me era imposible comprender el juego bien pensado del oponente, era definitivo que yo no podía perdonar un error que ocurriese mientras era vago y poco sincero. Esa sería una cosa lamentable y penosa de hacer.

Ya que yo tenía mucho tiempo para pensar y comprender, la velocidad de posicionamiento de mi piedra fue lenta. La Princesa Imperial fue así también.

Estábamos exhaustos. Los cuerpos lentos estaban húmedos por la lluvia por lo que eran muy intensos. El instante en el que la lluvia dejó de caer del cielo, contuvimos momentáneamente nuestra respiración. El había aclarado el tablero.

El combate estaba decidido.

—………

—………

313 turnos.

Un punto de diferencia.

Victoria de las Negras.

La Princesa Imperial Elizabeth murmuró.

—…parece que me he reclinado en toda la belleza en la que pude reclinarme durante toda mi vida.

— Ciertamente.

— Lord Demonio, ¿podrías morir aquí junto a mí?

Asentí lentamente con mi cabeza.

— Me parece bien, ¿pero es necesario morir en este mismo instante?

— ¿De qué vale vivir un poco más cuando la luz se desvanecerá mañana? Si es ahora, entonces puedo irme ligeramente.

— Te prometo que el número de ocurrencias más placenteras que esta se incrementarán a partir de ahora.

—……………

Elizabeth ubicó su mano sobre su mentón y se quedó pensando profundamente.

— Comprendo, voy a creer en tus palabras, Lord Demonio, y viviré más. Aunque tenga la esperanza y posea esa esperanza entonces la traición es a lo que se refiere como vida, espero que, al menos, no traiciones mis expectativas, Lord Demonio.

— Me esforzaré… ah, no hagamos revisión del partido GO de hoy.

— Hm. También deseo dejarlo así.

Bajé mi cabeza profundamente.

— Soy Dantalian. Estoy a tu cuidado.

— Soy Elizabeth. También estaré a tu cuidado.

La Princesa Imperial bajó su cabeza también.

Nos presentamos el uno al otro en el tercer día tras haber tenido nuestro primer encuentro.

Hablé.

— Princesa Imperial, en el lugar en el que una vez viví, de 6 a 7 puntos son deducidos de las piedras negras que van primero. Si este hubiese sido mi hogar natal, entonces tú habrías ganado.

— ¿Cómo uno podría juzgar estos combates con una regla extranjera? Por favor, retira lo dicho. Deseo aceptar una derrota como lo que es.

— ¿Cómo podría desechar mi hogar e ignorar mi mente cuando mi corazón permanece constantemente en casa a pesar de que mi cuerpo está aquí? Para mí, esto es lo mismo que haber perdido ante ti, Princesa Imperial. Esto no es algo que pueda ser influenciado de otra forma.

— Entonces ambos hemos perdido.

— Ambos hemos ganado.

Asentimos con nuestras cabezas. Por un largo tiempo, miramos el tablero que tenía una piscina de agua de lluvia encima. Aunque la lluvia que debió haber caído ya había caído, aunque daba tiempo para que esta fluyera. Varias gotas de lluvia formaron un riachuelo y fluía gentilmente. Yo hablé.

— Debería estar bien mantener una conversación ahora. Por favor, considere esto como una reunión secreta realizada por ambos, Princesa Imperial. Por casualidad, ¿te parecería bien confirmar si posees una herramienta parecida a ese artefacto conocido como Memory Play?

— Ah, por supuesto.

La Princesa Imperial se levantó y se quitó una pequeña pieza de ropa. Recibí su ropa y sentí los bolsillos internos y externos. No había nada. Había gotas de lluvia que se habían formado en el cuerpo blanco y desnudo de la Princesa Imperial. Le regresé todo.

— Gracias.

— ¿Estaría bien si yo también reviso…?

— Naturalmente.

Me quité toda mi ropa y se la entregué a la Princesa Imperial. Tal como yo lo hice, la Princesa Imperial buscó en cada rincón de mi ropa también. Ella asintió y me regresó mi atuendo.

— Discúlpame por el inconveniente.

— Tonterías.

Nos volvimos a colocar nuestra ropa empapada. Mientras nos sentábamos frente a frente en nuestras sillas, finalmente fuimos capaces de ir al punto principal. La primera persona en abrir la boca fue la Princesa Imperial.

— Fue tu error por haber salvado al Margrave de Rosenberg y habérmelo enviado de vuelta, Lord Demonio. Aunque parece que estabas esperando que él y yo tuviésemos un conflicto interno por poder militar, el margrave es demasiado viejo para esas cosas.

— Yo también considero eso como algo lamentable.

Era cierto. Creí que el Margrave de Rosenberg se resistiría contra la Princesa Imperial un poco más.

No esperé que él, obedientemente, se convirtiera en un escudo de carne y muriese en el campo de batalla. En la historia original, él era un individuo que había puesto al Imperio en desorden porque casi iniciaba un alboroto contra la Princesa Imperial.

— ¿Cómo lograste persuadir al margrave para que lo hiciera?

— Obedeció amablemente luego que pegase mi cuerpo al suyo una sola vez. Él era un viejo sin importancia.

Sonreí. Ella era una chica que sabía cómo disfrutar una broma.

— Veo que eres buena con las bromas.

— ¿Ah, sí? Es la primera vez en toda mi vida que escucho un cumplido así.

La Princesa Imperial mostró una sonrisa delgada. Era una sonrisa que encaja con ella. Descansé mi cuerpo sobre la silla con la mayor comodidad posible, y luego hablé.

— Me criticaste diciendo que había cometido un error, pero Princesa, es lo mismo de tu parte también. Parece que enviaste al Príncipe de la Corona junto con el Margrave. Que desafortunado. Si él hubiese muerto durante la pelea de perros, entonces te habrías convertido en la única sucesora al trono. Aunque probablemente habrías culpado completamente al margrave por la muerte del Príncipe de la Corona…

La Princesa Imperial suspiró.

— ¿Capturaron a mi hermano?

— Lo tenemos vivo. El Príncipe de la Corona actualmente es mi prisionero.

—…nunca en esta vida, ese “pariente consanguíneo” mío me ha sido de ayuda.

He tratado de envenenarlo, asesinarlo, ¿qué no he intentado hacerle?, pero extrañamente inteligente y por eso fue capaz de sobrevivir este día. Al menos, le di la oportunidad de morir con honor, y aun así, que lo hayan tomado prisionero…

— He tenido conversaciones privadas con el Príncipe de la Corona. Gracias a eso, he llegado a conocer un poco más de tu pasado. Es muy inspirador.

Suavemente levanté las comisuras de mi boca.

— Aparentemente, has asesinado a dos de tus hermanas y dos de tus hermanos.

—……………

El suspiro de la Princesa Imperial se tornó más profundo.

—…veo que mi hermano realmente te lo ha dicho todo. Oh, Lord Demonio, ¿mi hermano te contó toda la verdad detrás de la razón por la que asesiné a mi propia carne y sangre?

— Si.

Por extorsionar al Príncipe de la Corona, reuní toda la información que posiblemente podría funcionar como una debilidad contra Elizabeth. La historia familiar con la que el Príncipe de la Corona y la Princesa Imperial estaban involucrados era bastante ridícula. Entre lo que hube reunido, aunque había muchos hechos que ya había obtenido a través del juego, la cantidad de información que no fue revelada en el juego o que solo fue mencionada más no revelada, era excepcional.

Comencé a hablar.

— Originalmente, tu familia –la de la misma sangre– consiste de tus dos hermanas y tres hermanos… aunque no eran muchos, con relación al sostenimiento de la familia Imperial, tras haber enfrentado muertes tras muertes de forma misteriosa, solo la Princesa Imperial y el Príncipe de la Corona, es decir, ustedes dos, solo quedaron.

—…………………

— Los rumores acerca de esas trágicas muertes son abundantes. El Príncipe de la Corona los ha asesinado, no, ellos tuvieron una disputa secreta que resultó en la destrucción mutua. Ellos fueron sacrificados debido a un plan por muchos nobles… Pero todos estaban equivocados. Todos.

Miré fijamente a la Princesa Imperial.

— De acuerdo a los que el Príncipe de la Corona me dijo, él declaró que, en realidad, tú, la Princesa Imperial, había asesinado a todos sus hermanos. ¿Es cierto?

La Princesa Imperial asintió.

— Si, es verdad. Los asesiné a todos.

— Aunque había un pequeño hermanito de 6 años entre ellos…

— Así es. ¿Algún problema?

—……………

Suspiré amargamente.

— A pesar de eso, ¿no sientes tristeza, Princesa Imperial?

— Claro que la siento. Sin embargo, ¿qué problema hay en la pena? Como uno debería sentir pena por algo que es triste, uno también debe tomar las vidas de las cosas que deben ser asesinadas. Esa es la manera cómo vivo. Por casualidad, ¿vives de forma diferente, Lord Demonio?

Sin cambio alguno, el rostro de la Princesa Imperial permaneció frío. Su rostro seguía igual desde que ella entró por primera vez a la tienda e incluso mientras jugaba GO. No se sentía como si ella estuviese manejando particularmente sus expresiones faciales. La Princesa Imperial probablemente me estaba preguntando con sinceridad “¿hay algún problema con eso?”. Me rasqué la cabeza y respondí.

— No. vagamente vivo así también.

— De alguna forma sabía que ese era el caso. Tú vives de una forma bastante lamentable…

— ¿Eso es algo que deberías estar diciéndome…?

El viento finalmente sopló tras un buen rato. Era un viento que contenía humedad. La tela blanca se elevó como cortinas y momentáneamente bloqueó nuestra visión. Una vez que la brisa se calmó, pudimos volver a ver el rostro de cada uno. La Princesa Imperial habló.

— No sé si mi hermano te ha dicho todo o no, pero él convirtió a mis dos hermanas en sus amantes secretas. Es decir, cometieron incesto.

— Lo escuché.

— No me interesa si cometieron incesto o no. Sin embargo, ya que tarde o temprano iba a tener que competir contra mi hermano por el trono, cuando eso pasara, supuse que sería algo problemático y extraño si mis hermanas lo apoyaran. Por eso, cuando mi hermano y mis hermanas se cansaron de compartir la misma cama, aproveché la oportunidad para matarlos.

—……………

— Mi hermano fue incapaz de mostrar insolencia. Mis hermanas fueron asesinadas en su cama mientras estaban desnudas. Si este incidente hubiese sido conocido en otro lado, entonces mi hermano habría sido sospechoso inmediato. ¿Había estado en intimidad con sus hermanas de sangre? ¿Las asesinó luego de haber dormido con ellas…? Como resultado, mi hermano se desesperó por ocultar los cadáveres de mis hermanas. Mi hermano era un hombre patético.

— Hm. Una táctica limpia.

— Eso es lo que yo también creo.

La Princesa Imperial volvió a suspirar.

— Traté con el resto de mis hermanos cada vez que la oportunidad se presentaba. Sin embargo, me aseguré de no dejar evidencia detrás de esos incidentes. Solo mi hermano tenía la certeza de era yo. Aunque él era un hombre que no tenía confianza como para revelarle eso a los demás… Lord Demonio, fuiste capaz de extorsionar con éxito a ese hermano mío.

— No estoy muy seguro de los detalles exactos, pero su animosidad hacia ti es bastante impresionante. Una vez que juré que me volvería enemigo de la Princesa Imperial, comenzó a hablar solito. Bueno, es gracias a esa animosidad que fui capaz de obtener tanta información sin tener que pasar por problemas en particular.

— ¿No obtuviste evidencia?

Me encogí de hombros.

Ninguna, en lo absoluto.

Solo tenía el testimonio del alcohólico Príncipe de la Corona.

Tras examinar mi rostro, la Princesa Imperial cerró sus ojos.

— Ese es un alivio. Un golpe de suerte, si puedes. Si quizá, también tuvieses evidencia, entonces habría sido derrotada por ti sin ser capaz de moverme un centímetro, Lord Demonio. Lejos de unificar el continente, pensar que casi fui derrotada antes de poder ascender al puesto de Emperatriz…

— Pero tengo el testimonio del Príncipe de la Corona. Sería algo problemático si el Príncipe de la Corona anduviese por ahí comentando tus crímenes públicamente. Tu honor y reputación recibirían un gran impacto…

— ¿Quién creería el testimonio de un Príncipe de la Corona que fue capturado por el ejército de un Lord Demonio? Como mucho, la gente lo vería como si él fue amenazado por los Lores Demonio o que recibió un lavado cerebral. Más que eso, ese hombre podrá ser mi hermano, pero no posee ni la más mínima confianza de los nobles. Ese sería un intento en vano, Dantalian.

— ¿Realmente seria en vano?

—……………

— ¿Deseas probarlo, Elizabeth?

La Princesa Imperial se tocó la frente con un dedo. Sin importar cuan incompetente fuese el Príncipe de la Corona, él seguía siendo el príncipe. Incluso sin evidencia, él podía causar una turbulencia dentro de la sociedad imperial con sus fuertes creencias.

Como la Princesa Imperial había señalado, ese disturbio podría terminar siendo pequeño.

O quizá, el desconcierto podría volverse increíblemente substancial.

No había algo 100% seguro.

La Princesa Imperial movió lentamente sus labios.

— ¿Cuáles son tus condiciones?

— Mi castillo fue destruido por culpa del Margrave de Rosenberg. Aunque puedo vivir sin casa mientras ande de aquí para allá, eso también se ha vuelto bastante agotador. Ayúdame a conseguir un nuevo hogar.

— ¿…estás diciendo que quieres que yo te presente el territorio del margrave?

— Hm. Ya que la persona que ha destruido mi hogar es el margrave, entonces ¿no sería apropiado que yo tomase el hogar del margrave?

—……………

Tap. Tap. Tap.

El golpecito del dedo de la Princesa Imperial se hizo más fuerte.

El sonido de caballos se podía escuchar en las llanuras. Una vez que los caballos en el lado de las llanuras comenzaron a relinchar, los caballos en el campamento al otro lado del campo también relincharon. Los relinchos ligeramente cruzaron la tienda y murieron entre nosotros. Hasta que el sonido de los caballos se hiciese silencioso, la Princesa Imperial y yo nos mirábamos el uno al otro.

— Bien. Acepto.

— Entonces regresaré momentáneamente a mi campamento.

— Igual yo.

Regresamos a la tienda luego de 30 minutos. Había traído al Príncipe de la Corona conmigo mientras que la Princesa Imperial había llevado a cierto hombre en sus mejores años y a un jovencito, ambos estaban atados por una soga. Ellos tenían una venda cubriendo sus rostros. Ella los había tratado así para evitar que los demás supiesen quienes eran. Entregué primero al Príncipe de la Corona a la Princesa Imperial.

— Toma. Aquí está tu hermano.

— Es bastante conmovedor ser capaz de reunirme con mi familia.

La Princesa Imperial compartió sus emociones directamente. Ella quitó el paño del rostro del Príncipe de la Corona. Mientras jadeaba, el príncipe de la Corona miró rápidamente a su alrededor.

— ¿D-dónde estoy…? ¿Elizabeth? ¿Qué estás…?

— Te había enviado a morir, pero parece que regresaste con vida, hermanito–la Princesa Imperial exhaló ligeramente–. Hiciste cosas muy problemáticas por mí. Probablemente este es el mayor logro que has obtenido en toda tu vida, hermanito.

— ¿Qué…? Puta, ¿cómo podría un demonio como tú prosperar…?

El príncipe de la Corona fue incapaz de continuar hablando. La Princesa Imperial osciló su espada y degolló al príncipe de la Corona en línea recta.

Mientras derramaba sangre a borbotones, el Príncipe de la Corona cayó al suelo.

La Princesa Imperial se arrodilló y desolló el rostro de su hermano. Antes de que el Príncipe pudiese llegar a su fin mientras respiraba, él murió lentamente mientras su rostro era cortado. La Princesa Imperial guardó la piel del rostro de su hermano en su bolsillo.

— Gracias, Lord Demonio. Al ver que sus características no cambiaron a pesar de haber muerto, él ciertamente era mi hermano y no un imitador.

— Las promesas son preciadas, ¿no?

— Hm. Las promesas son importantes.

La Princesa Imperial señaló hacia los dos prisioneros humanos que había traído.

— Este hombre de aquí, quien está en sus mejores años, es el hijo único del Margrave de Rosenberg. Luego de haber tenido las sospechas de que el margrave trataba de iniciar una conspiración, mantuve a este hombre encerrado.

— ¿Y este pequeño?

— Es el nieto del margrave. Parece que este hombre es hijo ilegitimo, por lo que no es un descendiente formal. Pasé muchos problemas para atraparlo. Esto es lo que queda del linaje que el margrave dejó en este mundo.

Rasgué la tela que cubría el rostro de los dos prisioneros. Ambos tenían sus bocas selladas fuertemente con un trozo de tela. Ugh, uu, uub. Los dos prisioneros abrieron sus ojos de par en par y miraron a su alrededor. Examiné de cera el reporte que Lapis había realizado, es decir, las descripciones de las características del hijo y nieto del margrave. Los prisioneros ante mi eran reales.

— Son ellos.

— ¿Quieres que desuelle sus rostros en tu lugar, Lord Demonio?

— Está bien. Aunque podría ser mi primera vez arrancando los rostros de la gente, siempre hay una primera vez…

— Un comportamiento esplendido…

— Entonces…

Traté con el hijo y nieto mientras seguía el movimiento de cuchillo que la Princesa Imperial me había mostrado hacia unos segundos. Ella se agachó junto a mí y señaló los errores que haría mientras cortaba.

— Espera un segundo, Lord Demonio. No deberías aflojar la hoja allí.

— ¿Pero esto no haría parecer ordenado?

— Al momento lo puede parecer, pero luego, cuando mires el producto final… no se puede evitar. No puedo observar mientras se afloja. Pásame el cuchillo.

— Tsk. Tsk. Esto también es un tipo de fijación…

— Que molesto. Si vamos a hacerlo, entonces sería mejor hacerlo eficientemente.

— De todas formas lo vamos a quemar todo…

Discutimos mientras nos agitábamos. Arruinamos los cadáveres hasta el punto de ya no poder reconocer sus identidades.

Mientras levantábamos el contenedor de aceite que ambos habíamos traído con nosotros, lo vertimos sobre los cadáveres y la tienda. Cuando salimos de la tienda le prendimos fuego. Era una vieja costumbre quemar la tienda una vez que las negociaciones se rompían. Como el humo negro se elevó, eso notificó a ambos ejército que la guerra comenzaría a partir de ahora. La tienda blanca fue consumida completamente por las llamas. Mientras miraba las llamas, hablé.

— Es algo lamentable que el tablero de GO se haya quemado…

— ¿No es magnífico quemarlo también? El registro del combate se queda en nuestras mentes de todas formas, por lo que podemos retomarlo cuando deseemos.

— Hm.

Compartí un saludo de mano con la Princesa Imperial.

— De una u otra forma, esa fue una buena negociación, Princesa Imperial.

— También estoy satisfecha. Por cierto, Lord Demonio. Te daré la mitad del mundo, ¿no te volverás mi subordinado? Si ambos combinamos nuestras fuerzas, entonces podríamos apresurar la unidad del continente por una década.

— Estoy de acuerdo.

Sujeté con fuerza la mano áspera de la Princesa Imperial.

— Sin embargo, Princesa Imperial. ¿Ha escuchado este tipo de historia antes? En el pasado, hubo un conquistador que fue el segundo más grande del mundo. El conquistador lo tuvo todo. Un día, este visitó a un sabio. Este, como un anciano que era distante con las necesidades materiales, no tenía nada que pudiese ser considerado como su propiedad. El conquistador le preguntó: “Dime lo que deseas. Te lo regalaré todo”. En eso, el sabio apuntó al hombro del conquistador y respondió: “Quítate de mi camino. Estás bloqueando la luz del sol que viene hacia mí”. El conquistador se lamentó por un largo tiempo y se fue de ese lugar. De acuerdo a la leyenda, el conquistador dijo: “Si no hubiese nacido como conquistador, entonces habría deseado haber nacido como ese sabio…”.

La Princesa Imperial levantó sus cejas como si estuviese asombrada.

— Esa es una historia interesante… no, realmente es una historia interesante.

Es una historia que libera una fragancia mientras más vivas en ella. Estoy conmovida.

— Me alegra que sea placentera para tus oídos. Princesa Imperial, ¿sabes cuál es la moraleja de esta historia?

— ¿Cuál es?

Sonreí.

— Es simple. Sea que se obtenga todo, o no se obtenga absolutamente nada.

Elizabeth, que me solicites estar bajo las ordenes de alguien, es una broma muy excesiva. Deberías ser tú la que se convierta en mi vasalla. Te presentaré la mitad del mundo.

—…………………

La Princesa Imperial miró mi rostro inexpresivo.

—…veo que no hay puntos en común entre tú y yo.

— Tristemente también lo creo. Sin embargo, ¿no es nuestra metodología sentir pena por las cosas que deben ser lamentadas y llevar a cabo cosas que deben cumplirse?

— Ciertamente esas son las palabras exactas, Dantalian. Realmente deseo lograr que te rindas ante mi tarde o temprano. Rogaré para que pronto llegue el día en el que lamas mis pies.

— Oh, querida Elizabeth. Puedes descansar confiada de que perderás. Soy Dantalian. Dantalian, digo. Si brillas como el sol, entonces siempre estarás escondida en la luna oscura. Un día huiras de la vitalidad y colapsarás, sin embargo, soy incapaz de hacer eso. Después de todo, nunca me revelaré.

— Estaré más que agradecida de permitir esa arrogancia tuya. Tienes la libertad de ser orgulloso. Pero eso es antes de que alguien saquee esa libertad. Por favor, reclínate en esa libertad tanto como puedas.

—…………

—…………

Liberamos nuestro agarre.

Dejando la tienda ardiente detrás de nosotros, nos dirigimos a los lugares a los que ambos teníamos que volver respectivamente. Esa isla blanca había flotado sobre el océano durante 3 días. Probablemente nunca más se volvería a elevar luego de haberse hundido.

— Ah, cierto. Dantalian.

Una voz llegó desde detrás. En el momento en el que me volví, algo voló hacia mí. Recibí el objeto que estaba volando en mi dirección con ambas manos y sin siquiera pensarlo. Era un reloj de bolsillo. Confundido, miré a la distancia y la Princesa Imperial se encogió de hombros.

— Pensé cuidadosamente en ello. Sin importar cuan mierda incompetente pueda ser mi hermano, el príncipe de la corona seguirá siendo el príncipe de la corona. El príncipe de la corona del Imperio. No tendría gracia si intercambiase esa figura solo con el hijo y el nieto del margrave. Piensa en ello más como en mi buena voluntad. Estaría bien considerar eso como la apuesta de nuestro combate.

— ¿De qué estás hablando?

— Habsburgo garantiza su fe una sola vez.

La Princesa Imperial sonrió.

— Y Habsburgo ahora te ha dado su única fe.

La Princesa Imperial se volvió y caminó hacia el otro lado de las llanuras. Por un largo periodo de tiempo, la miré partir. Coloqué el reloj de bolsillo en mi abrigo y regresé al campamento de la Fuerza Aliada de los Lores Demonio.

Los Lores Demonio estaban alineados en la entrada del campamento militar y estaban esperando mi llegada. Ellos ya habían visto el humo elevarse de la tienda ardiendo. Comenzando por el otoño pasado y continuando el invierno, ese humo finalmente había llegado a este lugar. En otras palabras, ese era el faro de fuego final. El humo había comenzado en la cordillera, fluyó al palacio de los gobernadores de Niflheim, cruzó el territorio demoniaco, pasó a través de las Fortalezas Blanca y Negra, y finalmente, encendió las Llanuras de Bruno. Así era.

Esta era la guerra. Todos sabían que la guerra había sido proclamada. A pesar de eso, yo, mientras miraba a los Lores Demonio, grité como el trueno que se escucha luego que la luz de un rayo ha destellado.

— ¡Una ruptura!

Los Lores Demonio levantaron sus puños al aire. Todos gritaron con una sola voz.

- ¡Una guerra!

En este momento, no había activistas de la guerra o activistas de la paz.

Solamente los animales que saltaban al campo de batalla eran los que estaban presente. ¡Guerra! ¡Guerra! ¡Una guerra…! Desde los Lores Demonio hasta los capitanes, de los capitanes hasta los soldados, los gritos de bestias eran transmitidos a todos. El rugido de un ejército masivo de cientos de miles de soldados perforó el cielo. Ya que el cielo había dejado caer la lluvia, ahora era el turno de la tierra de derramar sangre.

Ven, oh, dulce guerra.

Nadie va a dar la vuelta.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 4, Día 3.
Llanuras de Bruno – Polles

Había un tipo de ceremonia en una guerra donde decenas de miles y decenas de miles se estaban cara a cara. Era la proclamación de guerra. En este mundo, ya que la gente consideraba las palabras dichas como algo más sagrado que un texto escrito, la declaración de guerra debía fluir de la boca de una persona en una gran guerra, la cual se suponía que sería la más divina de las batallas.

El instante en el que orador finalizó su discurso en la proclamación de guerra frente a miles, la Fuerza Aliada de los Lores Demonio ya no sería más la Fuerza Aliada sino que pasaría a ser el Ejercito de la Alianza Creciente. Los demonios admiraban la luna y la noche. Por fortalecer la naturaleza que más admiraban y respetaban, ellos colocaban sus nombres en una alianza poderosa.

Al momento en el que el discurso terminó, los humanos ya no serían algo como la Alianza Humana, sino que, serian conocidos como los Soldados de la Cruz. La cruz era el símbolo que representaba la luz del sol. Como los humanos admiraban el sol, incluso si la noche fuese a llegar de inmediato, esto clarificaba que toda noche era un crepúsculo que llamaba a la mañana.

La guerra entre la Alianza Creciente y los Cruzados ya no era una lucha trivial de la tierra. Esa era la orden de la naturaleza y la providencia del cielo. Era la historia de los Dioses. 1.500 años desde que este continente había iniciado y la civilización fue establecida, los dioses han permitido la sangre de la masacre y los gritos de asesinatos ocurridos bajo los nombres sagrados 7 veces.

Tercer día del cuarto mes del año 1506 del Calendario Imperial. Una vez más, los dioses han ordenado que el 8º libro de la historia sea registrado con la tinta de sangre carmesí.

Como el emisario que había tomado la negociación final, fui nominado a ser el orador de la declaración de guerra. Era un gran honor. Al final, parecía que los demás Lores Demonio esperaban que yo pensara que esto era un gran honor. No estaba consciente del hecho que ellos habían puesto todo sobre mí porque no deseaban que la culpa fuese pasada en ellos por ir al frente.

Sea la historia de los dioses o algo más, mostrarse era mostrarse, por eso, nosotros la gente de la tierra solo podíamos vivir mientras comíamos sal.

Oh, Dioses, realmente son poderosos. ¿Quién podría detestar transmitir el verdadero significado de la masacre? Más que eso, ya que los Dioses adoraban a la Alianza Creciente y a los Cruzados al mismo tiempo, ¿esta no sería una discusión domestica? Aceptaré la gloriosa elección de discusión domestica… está bien decir que soy blasfemo. Soy una persona blasfema.

Está bien decir que soy atroz. Soy una persona atroz.

Deseaba que el mundo se tornara más blasfemo y que la gente se tornara atroz. Planeaba adquirir mis deseos del pantano donde la gente blasfema y atroz derramaba su sangre.

Puro y simple, mi meta era salvar el mundo que sería destruido. Varias veces quedaba petrificado por esta paradoja. Incluso ahora, apenas era capaz de soportar el deseo de alarmarme.

¿Quién podía negar esta meta?

Si todo, el incendio intencional, la masacre y la tragedia que he causado, jugaran el rol de salvar el mundo al final, entonces, querido lord, ¿quién podría refutarme?

¿Cuán desesperadas serían las voces que me negaran, y cuán lamentable seria su sonido? Esas voces, sin duda, comenzarían con “pero… sin embargo, a pesar de eso…”.

El hecho de que ellos tenían que iniciar sus palabras con una queja. Esto era su infortunio. Ellos tenían que arrugar, doblar y acumular sus palabras. Por otro lado, exclamé como una persona de poder.

“Salvar el mundo es correcto”.

¿Cuán honesto era esto?

Deseaba vivir así una vez más.

Mientras balanceaba mi autoridad como desease y sostenía una copa de vino en mi mano, quise decir: “Calma, amigos, simplemente trato de salvar el mundo”.

Quería disfrutar justamente de mi autoridad por siempre. Mi deseo estaba siendo completado.

Con mis vasallas siguiéndome, los llevé a la cima de una colina rocosa. Los demás Lores Demonio estaban en mi camino hacia la cima de la colina. Los Lores Demonio rápidamente me hicieron un camino mientras me acercaba. Desde este punto, yo era el sacerdote que había recibido las palabras de los dioses. Nadie podia hablarme groseramente. Incluso los Lores Demonio, los que estaban comandando a los generales de un cuerpo militar, Barbatos, Marbas y Paimon estaban en silencio.

Finalmente, mis vasallas y yo llegamos a la cima de la roca.

Ese lugar era las llanuras.

Un campo llano se esparcía ante nosotros. Me preguntaba si era debido al hecho de que la lluvia había caído durante el amanecer ya que una niebla húmeda estaba estancada sobre las llanuras. Pasando la niebla húmeda, señas de banderas ondeantes podían verse. Cada vez que el viento soplaba, miles de banderas y estandartes rugían.

—…………

Se sentía como si ningún sonido se podía escuchar.

Un silencio perfecto.

Como no había clase alta o baja en el mundo envuelta por la niebla, no había nobles abusivos o brujas que recibieran desprecio, ni soldados que masacraran o súbditos que fuesen masacrados, en lugar de eso, todo lo que existía era enterrado por la niebla.

Las brujas me miraron. Me notificaban que el preparativo para el discurso declarativo de guerra estaba completo. Ahora la voz del orador resonaría por todas las llanuras con el hechizo amplificador de sonido.

Humbaba extendió los dedos de sus manos. Ya que el dedo anular en su mano izquierda se había ido, Humbaba no comenzó a contar desde 10 sino desde 9. El conteo comenzó.

9, 8, 7…

La persona que dé el dialogo aquí se convertirá en el enemigo público del continente.

Los soldados humanos lo maldecirán mientras mueren y los soldados demoniaco lo culparan mientras caen. Ese era el rol de la persona ciega a cargo. La razón por la que yo, el Lord Demonio de menor rango, recibió la autoridad de dar este denominado discurso sagrado y glorioso era porque todos los demás no querían tomar la responsabilidad de la guerra. Paimon, era algo obvio, y ni hablar de Barbatos. Esa era otra que pensaba igual.

6, 5, 4…

Además, yo también estaba igual.

No quería tomar el rol de responsable y menos inútilmente. ¿Esa no era la forma perfecta de ser tratado bien hasta que ya uno deje de ser útil? Referencialmente, un hombre noble debe evitar los lugares peligrosos.

Por eso…

— Farnesio.

— Ahh.

Más que agradecido le concedí mi autoridad divina a mi subordinada.

A la chica que disfrutaba apasionadamente tener su nombre registrado en la historia.

Más que agradecido le entregué el honor de convertirse en una celebridad sin precedentes y una anarquía embellecida.

— Ten un buen viaje.

Farnesio asintió ligeramente y dio un paso al frente. Aunque pude oír el sonido de los Lores Demonio, quienes nos observaban, emitir sonidos de shock, los ignoré. El hechizo amplificador de sonido ya había sido invocado. No había nada más obsceno y desordenado que detener el discurso que ya había empezado.

Humbaba había omitido vilmente el conteo de los últimos tres segundos y activó el hechizo. Las brujas y yo retrocedimos y sonreímos. Ahh, estábamos burlándonos alegremente.

Incluso la educación en el método de discurso que Lapis había estado penetrando en la cabeza de Farnesio era todo por este momento. Ahora, el territorio más sagrado de autoridad seria destrozado no por los Lores Demonio ni por los demonios, sino por una humana. El suelo más sagrado de autoridad seria ensuciado por una hija ilegítima. Tal como lo había hecho Lapis en el palacio de gobernadores de Niflheim, ahora era el turno de Farnesio para deshonrar las cosas.

Ahora bien, hija mía.

Propaga el veneno por todo el mundo.

“OH, HUMANIDAD, ESCUCHEN”

“TODA LA HISTORIA HASTA AHORA HA SIDO LA HISTORIA DE UN CONFLICTO DE CLASES”

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sábado, 1 de abril de 2017

Dungeon Defense capitulo 13

Nos fue dada una sola misión.

Ir al norte.

Ir al norte y rescatar a Barbatos.

La cantidad de descanso dada a nuestros soldados fue de medio día. Nos quedamos con los suministros que fueron apilados como una montaña dentro de la Fortaleza Blanca, y ya que estaría más allá de nuestra capacidad llevárnoslo todo, quemamos el resto. Mientras quemábamos los suministros, los cuales planeamos en un principio usar para alimentar y vestir a los prisioneros, también decidimos quemar a los presos.

Pues eso sería más eficiente.

Por eso ordené la crueldad.

— Incendien cada aldea humana que veamos en el camino.

Fuego y humo estaban presentes a cualquier parte que mi ejército fuese. Mis soldados marchaban mientras incendiaba todo lo que encontraban a su paso, y marchaban mientras colocaban humo detrás de ellos. Avanzamos enérgicamente con el fin de proveerle asistencia a Barbatos.

Los humanos deseaban refrenar el asalto y devolverlo al territorio demoniaco.

Ya que la guerra era una ocurrencia que pisoteaba la tierra en la que tomase lugar, los humanos deseaban que la tierra de los demonios fuese pisoteada en lugar de la de ellos.

Ahora, durante la situación actual donde el segundo ejército había caído completamente, la única persona bloqueando el paso del inmenso ejército humano era Lord Demonio Barbatos. Ella apenas obstruía a los 40.000 del ejército humano con sus 20.000 soldados. Proveerle ayuda a Barbatos era una tarea mayor. De esa forma, el territorio demoniaco podría evitar el terrible desastre de la guerra.

Barbatos y yo no nos volveríamos los renegados que habían traído esta guerra.

— ¡No se obsesiones con el saqueo! ¡Mátenlos si desean tomar sus vidas, pero no desperdicien sus energías con una masacre. No tenemos tiempo para violar, por lo que controlen justamente sus genitales. Quemen todos los pueblos humanos y dejen sin hogar a todos esos aldeanos.

No tuve la más ligera vacilación. Quemar todo. Prenderle fuego a todo lo que este a la vista. Las aldeas, suministros que no quememos se convertirán en ayuda que alimentará al enemigo. Yo estaba ejecutando una táctica cheongya a lo inverso.

Ocasionalmente, los ancianos de las aldeas se volverían locos por la frustración reprimida y nos implorarían. Los ancianos rogaban que al menos necesitaban las semillas si deseaban llevar a cabo la primera labrada durante la próxima primavera, por lo que nos pedían que destruyésemos de raíz sus esperanzas de sobrevivir.

No tenía tiempo para explicarles a los viejos la urgencia de nuestra situación. Sus circunstancias no deberían ser las mías y mis circunstancias no deberían ser las suyas, por lo que no tenía tiempo para que nuestras desalineadas circunstancias se cruzaran. Incluso si no tenía suficiente tiempo, esa era una dislocación difícil de reparar. Intimidé a los ancianos.

— ¿Entonces morirán? ¿Morirán a cambio de eso? Escúchenme bien, humanos. Hasta que el invierno termine, huyan a las montañas y no vuelvan. La agricultura este año ha llegado a su fin, por lo que no alberguen ningún tipo de cariño. ¡No vuelvan de los valles montañosos!

Con lágrimas en sus ojos, los ancianos y ancianas partieron para buscar refugio.

El humo elevándose de las Montañas Negras se movía con más ligereza, pero ciertamente, iba hacia el norte. Con cada día que pasaba, las aldeas que se encontraban de camino al norte eran quemadas.

La gente salía de los pueblos donde solo quedaban cenizas. Los humanos que habían perdido sus hogares escapaban hacia el sur o se ocultaban en las montañas.

El humo era denso por todos lados. El sonido de llanto y los sollozos hizo eco por las áreas donde el vapor se espesaba. Ellos considerarían una fortuna que la nieve y la lluvia que caía durante nuestra marcha de incendio provocado era ligera. Si se hubiese vuelto difícil quemar las cosas por el clima, entonces yo habría tenido que matar a cada humano.

Los refugiados cantaban mientras se iban:

Si nos vamos ahora, ¿cuándo regresaremos?

Si nos vamos ahora, ¿cuándo regresaremos?

Nuestras aldeas están ardiendo y nuestros hijos se están quemando.

Ahh, si nos vamos ahora, ¿entonces cuándo regresaremos…?

Al no tener camino que seguir ni destino al que llegar, parecía que los humanos confiaban en canciones durante su momento de partida. Aunque la canción era lamentable y estúpida, no los detuve. De cualquier forma, impulsé las espaldas de los humanos. Huyan, dispérsense, expandan la canción, infórmenle a la gente con una canción que hemos llegado como su plaga…

De camino, el ejército de los duques bloqueó nuestra senda. Ellos eran soldados que habían huido de sus fortalezas porque fueron incapaces de soportar la amarga canción de la gente. Sin embargo, esto fue después que los duques hubiesen ofrecido la mayoría de su personal militar a la familia Imperial con el fin de proveerles asistencia militar. Aunque su espíritu era digno de ser elogiado, solo su espíritu era el que podría ser halagado.

Mientras miraba ligeramente las fuerzas enemigas que apenas alcanzaban los 50 soldados, Farnesio preguntó:

— ¿Qué deberíamos hacer, milord?

— Aplástenlos.

— Entendido… que agotador.

Mientras murmuraba lo aburrido que era, Farnesio comandó a sus tropas.

Ya que nuestra victoria era aparente, Farnesio se inventó un juego. Era uno hecho para ver cómo podría matar a todos los 50 soldados enemigos sin perder a uno solo. Mientras probaba todo tipo de tácticas, Farnesio ridiculizó al enemigo.

El juego fue un éxito. Los soldados fueron acabados completamente.

Decapitamos a todos esos supuestos soldados y los colgamos en varas. Cada vez que quemábamos una aldea, lanzábamos unas 15 cabezas. Tras ver esas cabezas, los ancianos escuchaban nuestras palabras con más calma. Sin verme en la necesidad de amenazarlos verbalmente, ellos empacaron sus cosas a su propia discreción y con el fin de encontrar refugio. Fue perfectamente bien. Debí haber
hecho esto antes.

Sin duda alguna, éramos el ejército de un Lord Demonio.

Si pudiésemos expresarlo con un poco más de certeza, entonces éramos un ejército de bastardos.

Nuestro personal militar consideraba el hecho de que ellos eran bastardos como algo de que estar orgullosos. Mientras más robáramos, nuestros soldados formaban un ejército poderoso. Marchar no era doloroso.

Nuestros propios soldados entregarían sus propios títulos de ejército, tales como “Los Precursores de Invierno”, “La Plaga de los Humanos”, y “Los Saqueadores de Montañas”. Ya que el invierno era algo que estaba maldito, la plaga era algo en lo que se podía jurar, y saquear era una cosa malvada que hacer, uno podía saber cuan inmoral era mi ejército. Que digno de ser celebrado. Ahh, que anárquico.

Era una buena temporada.

Mi vida era más que solo miserable, por lo que yo cantaría acerca de mi desamparo. Los refugiados cantaban porque no sabían a dónde ir, y yo cantaba porque no sabía de donde había venido. La canción de una persona que no tiene un lugar al que ir y la canción de una persona que no tiene lugar al que regresar eran completamente diferentes.

— ¿Qué debería ser: esto o eso? Los muros detrás del templo de la deidad de la ciudad han caído - ¿será esto? Cuando ellos mueran y mueran unas cien veces. O si morimos y morimos juntos, sin embargo - ¿deberá ser eso?

— ¿…qué demonios es esa canción? Es muy extraña.

Farnesio frunció el ceño. Lapis, quien estaba cabalgando a mi lado en su caballo, también me miró con extrañeza. Les dije una mentira.

— Son las letras de una melodía que escuché en mis sueños anoche. Las cuerdas rítmicas alrededor de mi lengua están tan bien que la canción fluye naturalmente. ¿No podría ser una melodía bendecida que las Diosas nos han dado?

— Hmmm.

— Traten de cantarla conmigo. Es una canción que casualmente libera la carga propia. Las canciones son cantadas para disfrutar el sabor de hacer algo que es pesado pero con alegría. ¿Qué será todo en el mundo: esto o eso?

La canción circuló instantáneamente entre los soldados. “Ellos dicen que esta es una canción que Nuestro Señor el Lord Demonio hizo luego de escuchar personalmente a la Diosa”, un regalo de calidad para este rumor sin bases. Una vez que incluí el ritmo de trot a la canción y la recité, nuestros soldados se deshacían de las canciones militares y reían ante el trot. Nuestras topas alteraban las letras para igualarla a su gusto.

Badum, tat, badum, tat. ¿Qué será: esto o eso?

Badum, tatat, tat, quemar los templos y masacrar a la gente - ¿será esto?

Cuando mueran y mueran unas cien veces.

O si morimos y morimos juntos sin embargo - ¿será eso?

Nuestros oficiales y hombres cantaban, masacraban, saqueaban, y cometían incendios intencionales. 

Con un “koong chuck”, un aire de emoción sopló mientras ellos oscilaban sus espadas, y con otro “koong chuck”, ellos tarareaban mientras establecían el fuego. Cada vez que el canto era recitado, sangre era dispersada.

Mientras avanzábamos más al norte, el tono del tambor de cuatro golpeas se tornó placentero. Las brujas eran las que estaban más frívolas por el trot y soltaron un ambiente caprichoso. Mientras montaban sus escobas, las brujas volaban bajo y cantaban el coro. Debajo de las brujas, los soldados cantaban juntos mientras pisaban el suelo. Como el coro y la repetición andaban por todos lados, nuestra marcha procedió rápidamente.

La canción de los refugiados se extendía hacia el sur. La canción de los invasores se enterraba en dirección al norte. El himno de los refugiados era el lamento de la gente, y el himno de los saqueadores era la alegría de la gente, por lo que no los diferenciaba. Simplemente los consideré a todos como personas.

Mientras éramos cubiertos por el humo elevado por las llamas, propagábamos la melodía.

Mientras nuestras tropas iban sincronizadas con el ritmo, solo Lapis permanecía fría. Ella se negaba firmemente a cantar.

— Ese es un mal hábito.

Honestamente era un discernimiento exacto.

11º día del 3º mes.

Antes del 13º día que Barbatos nos había hecho jurar, habíamos agarrado el bloqueo enemigo por la nuca.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 11.
Llanuras de Neris

— Atraviésenlos.

Hablé mientras apuntaba hacia el cerco enemigo.

Para la gente, las palabras seguían al mundo y estaban cargadas de acuerdo a sus vidas. Sin embargo, para los individuos en el poder, el mundo seguía a las palabras, y las vidas de los demás cambiaban de acuerdo a las palabras dichas por las figuras de autoridad. Yo era un hombre de influencia. Les ordené atravesarlo, por eso pasó.

Humbaba lideró a las demás brujas y bombardearon al enemigo. Robamos demasiada pólvora de la Fortaleza Blanca que ahora estábamos casi rebosantes de ellas. Las brujas distribuyeron los sacos de pólvora sin reserva. Poco después, los magos de las fuerzas enemigas volaron al aire para contratacar.

Las tropas enemigas eran demasiadas y nuestras fuerzas eran pocas. Sin embargo, los soldados enemigos estaban dispersados ampliamente con el fin de formar un cerco. Nuestras fuerzas retrocedieron y se aferraron en un solo lugar.

El enemigo estaba disperso y nosotros concentrados. Las fuerzas enemigas tenían que mantenerse atentas tanto en el interior como el exterior del cerco, mientras todo lo que teníamos que hacer era correr hacia adelante mientras mirábamos al frente. Como si martillara un clavo en un trozo de madera, Farnesio martilló a nuestros soldados en el bloqueo. Excluyendo esto, no había otro plan u otro ingenio inusual. Era un ataque frontal poderoso.

Farnesio exclamó.

— Un ejército que gana a través de un asalto frontal es un ejército alegre. Sus palabras se tornaban pocas cuando comandaba. Ella solo implantaría las tácticas con el fin de que los capitanes soportaran las reuniones de estrategia, pero durante los combates reales, ella observaba el campo de batalla con una mirada parpadeante.

Farnesio leería los campos de batalla como si ella estuviese viendo un libro. Se sentía como si los gritos de los soldados, los movimientos de la unidad, y el sonido de los cuernos tuviesen un significado fijo para ella, y ese significado se refería a palabras y líneas. Cuando los movimientos de nuestros soldados eran vagos, ella hablaba.

— No duden y avancen.

Cuando las fuerzas enemigas soportaban tenazmente, ella hablaba.

— Aguanten también, y sean determinados a derramar su sangre.

Una vez que el cerco enemigo comenzaba a ceder, ella volvió a hablar.

— Ataquen allí.

Farnesio leía el campo de batalla como si fuese un libro, y como si estuviese conectando todos los errores dentro de una hoja de papel, ella reparaba el error en un campo de batalla con sus órdenes. Lo que ordenaba era preciso, y por eso, esas órdenes se aferraban profundamente en nuestros oficiales y hombres.

Sin pronunciar una palabra, los capitanes mantenían a Laura De Farnesio, quien estaba mirándoles las partes posteriores de sus cabezas, con alta estima. Ellos presumían que eran capaces de sentir la mirada de la general interina mientras estaban luchando. Desde los capitanes hasta los soldados rasos, no había una sola persona que dudara de las palabras de la general. Recordé las palabras de un genio matemático que declaraba que el mundo entero parecía números para él.

Para Farnesio, el campo de batalla probablemente le parecían palabras y frases.

Un talento natural.

Antes de que la marca de las 2 horas hubiese pasado desde que comenzamos el asalto en el bloqueo, Farnesio habló.

— Se acabó.

Una sonrisa curva se dibujó en los labios de Farnesio.

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5 minutos después, tal como ella había declarado, el cerco colapsó. Las fuerzas enemigas levantaron sus banderas y huyeron. Ya que su retirada parecía deliberada, Farnesio les prohibió a nuestras tropas perseguirlos sin razones.

— No los sigan. Sino, terminaremos sufriendo.

Los capitanes se quedaron en silencio y obedecieron la orden. Era la diversión de un capitán perseguir a las tropas enemigas remanentes, golpearlos por detrás, y vaciarles los bolsillos.

Hechizados por ese interés, el número de soldados que preferían la caza por encima de la lucha eran incontables. Sin embargo, Farnesio no era una general que era tacaña acerca de saquear. Los capitanes, quienes habían saqueado tanto como quisieron durante nuestra forzada marcha hasta aquí, comprendían muy bien la naturaleza de la general. Si Farnesio les decía que no persiguieran, entonces ellos no debían hacerlo. Era una regla solemne.

Luego que los soldados enemigos se habían retirado, como si las cortinas hubiesen sido echadas a un lado, el campamento de Barbatos fue revelado. La persona a cargo del campamento salió.

— Bienvenido, Dantalian. Gracias a ti, somos capaces de sobrevivir otro día.

— Solo puedo disculparme por mi llegada tardía.

— Y aun dices que llegas tarde… en primer lugar, no teníamos expectativas de que alguien llegara.

El supervisor sonrió amargamente. Había sangre esparcida en la barba blanco puro del supervisor.

Este hombre con apariencia de un anciano era un Lord Demonio, el 16º: Zepar.

— Aunque solo sería una etiqueta apropiada preparar un banquete para ti y tus hombres por habernos permitido escapar de la muerte, desconcertantemente, nuestra situación actual es desfavorable. Lo siento. Sin embargo, si hubieses llegado un día después, te habríamos recibido como cadáveres ciegos.

— ¿Cómo podría la etiqueta en la guerra ser igual a la cortesía común? No nos preocupemos por cosas así. Ni siquiera existe la más mínima razón para que se sienta desconcertado, Duque Zepar.

Zepar, el 16º en Rango, y yo, quien era el 71º, conversamos mientras usábamos un lenguaje parcialmente decente. Podría haber ido en contra de la cortesía, pero Zepar era el lord que había recibido salvación, y yo era el lord que le había dado esa redención. Indirectamente le estaba sugiriendo que esto era el decoro de la línea delantera. Zepar debió haber entendido mi implicación ya que había asentido con la cabeza.

— Sin embargo, me siento bastante apenado por darte la bienvenida así. ¿Qué hemos estado haciendo mientras tú, quien posee un rango inferior, estaba cruzando la cordillera y viniendo a rescatarnos…?

— Duque Zepar, ¿qué parte de esto es su error? Ya que los lores de la Facción de las Llanuras han protegido el continente demoniaco, el cual ha levantado sus extremidades, la gente probablemente elogiará sus esfuerzos. Todo lo que he hecho es asistir ligeramente a los lores a ayudar a sus súbditos. Ahora bien, avancemos.

Mientras intercambiaba palabras de bendición, Zepar nos guió hasta el campamento.

El campamento estaba solitario. Era un lugar que dependía únicamente de cercos de madera y trincheras. Las vallas se habían roto debido a los constantes ataque que se desarrollaron en los últimos días. En las picas de madera, había cadáveres empalados a través del abdomen y estaban colgando como ropa recién lavada. Las aves de rapiña aterrizaban en los cadáveres y disfrutaban de la parte más suave de sus carnes; los ojos. La sangre manaba de las cuencas vacías de los cadáveres ciegos. El momento en el que nos acercamos, las aves volaron en alerta.

Mientras lo hacían, ellas dejaban caer los globos oculares rasgados en la tierra. Zepar no dijo ni una palabra mientras pasábamos cerca de los cadáveres de sus hombres.

Al ver a mis tropas entrar en el campamento, los soldados que aun estaban vivos se reunieron. Celebraban mientras levantaban sus lanzas.

- ¡Hurra por Su Alteza Dantalian! ¡Hurra!

- ¡Bendiciones a nuestro salvador!

Los soldados bloquearon nuestro camino por lo que fuimos incapaces de movernos. Era inimaginable que los rostros de los soldados que habían sobrevivido al purgatorio fuesen hermosos. Ellos se olvidaron de las extremidades y dientes y estaban sucios por la mugre que fue esparcida sobre ellos.

Si hubiese algo sobre ellos que fuese hermoso, entonces era la sonrisa tan brillante que se formaba en sus caras. Zepar regañó a los oficiales y hombros.

— ¿Qué es esto? No importa cuán alegres estén, no es costumbre bloquearle el paso a un rey. Rápido…

— No, tranquilo, Duque Zepar –lo detuve–. La regla de que un rey pase por lasenda de su gente no existe.

Bajé de mi caballo y abracé a uno de los soldados. El soldado era un orco joven.

Un fuerte olor a heces de caballo, sangre y orina emanaba de su cuerpo. Mantuve cerca al joven orco y le besé la frente.

— Todos son admirables. Todos son dignos de ser elogiados. Hicieron un buen trabajo manteniendo su tierra. Lamento no haber podido llegar antes. Lo hicieron bien…

El soldado estalló en llanto. Tras escuchar mis palabras, los demás soldados a mí alrededor comenzaron a derramar lágrimas también. Se arrodillaron a mi alrededor y mojaron los bordes de mi ropa con sus lágrimas. Lloraron plenamente mientras murmuraban “su…alteza…”. Zepar no pudo interferir con los soldados que lloraban por haber sobrevivido. Eso era algo que nadie podía atreverse a impedir.

Mientras el sonido del llanto inundaba el campamento, una voz aguda lo cortó.

— ¡Oye! ¡Alto y débil!

Era Barbatos. Ella estaba de pie más allá de las espaldas bajas de los soldados.

Barbatos saltó. Como si cruzase por escalones de piedra, ella pisó las espaldas de sus soldados y corrió hacia mí. Como su comportamiento no tenía rostro o dignidad, yo quedé desconcertado y mi boca quedó completamente abierta.

Barbatos abrazó al yo que estaba allí.

— ¡Te estoy jodidamente agradecida, maldito hijo de puta!

— ¡Uwaah!

Perdí el equilibrio y casi caía. Barbatos rió mientras colgaba de mis hombros y se mecía.

— ¡Maldito bastardo, perro bastardo! ¡Eres un maldito que realmente llega dentro de seis días porque se le dijo que viniese en ese tiempo! ¡Tú, tú! ¿Te arrastraste hasta aquí en solo seis días porque las montañas son como el patio de tu casa? ¡Maldito bastardo!

— ¡Uwaahh!

Fui besado a la fuerza. En realidad, esto no era un beso sino una succión. No había posibilidad de que esto fuese algo más que una succión.

Yo, quien había preparado una escena bastante romántica y digna, ahora estaba torciendo el cuello con el fin de evitar una exhibición pública de succión.

Los labios de Barbatos eran evitados frecuentemente. Al suceder eso, esta chica se enojó por alguna razón.

— Ah, coño. Quédate quieto.

— ¡¿Euub?!

Barbatos me agarró la cabeza con ambas manos. Finalmente, ella fue capaz de meter su lengua en mi boca. Ese fue el momento donde la succión se había convertido en un beso profundo. Para alguien que tiene la apariencia de una niña, su habilidad para besa era extraordinariamente inigualable.

Primero, ella tomó mi respiración y convirtió el interior de mi boca en un vacío. Habiendo sido oprimido, perdí la fuerza de mi lengua.

Luego, Barbatos envolvió s lengua alrededor de la mía y comenzó a chuparla.

Nuestros labios se descarriaron por un instante. En ese momento, inhalé fuertemente mientras dejaba escapar un “¡Eub… ah!”. Eso fue por un instante. Poco después, Barbatos se apoderó de mi boca una vez más, y en ese momento, ella presionó el centro de mi lengua con la suya y la estimuló. La fuerza fue drenada de mis articulaciones.

Barbatos ligeramente agarró y apoyó mi cuerpo – el cual estuvo a punto de colapsar ya que mis rodillas se habían distorsionado. Me van a violar. Esas palabras pasaron por mi cabeza. Realmente, me van a violar hoy. Honestamente creía que iba a ser violado de esa forma. Barbatos, quien estaba presionado el centro de mi lengua con la suya, luego envolvió su lengua a ambos lados de la mía. Soltando un “Eub…”, gemí. ¿Acabo de gemir? ¿Realmente lo hice? ¿Iba a acabar solo por una simple lengua?

No importaba cuanto moviese mis brazos con el fin de quitarme a la otra parte de encima, todo era inútil. Como fui incapaz de poner fuerza en mis brazos, mi agitación se deslizó. Barbatos sonrió con su mirada. “Ay, qué lindo”. Se sentía que Barbatos decía eso. Como si me dijese que dejara de preocuparme, Barbatos tomó ligeramente me agarró la entrepierna con su mano izquierda. Dios Santo.

Mi visión quedó en blanco. Mi última línea de resistencia había desaparecido sin dejar rastro. No había forma de resistirme ahí. Mis rodillas temblaron de miedo por la técnica de esta pervertida Lord Demonio que había vivido cientos de años.

Pude sentir con todo mi cuerpo que el término “ser comido” significaba que me iban a comer. Ese era un temor básico que los humanos retenían hacia las bestias desde el principio de todo. Primitivamente temblé. Dios, por favor, solo, en serio.

Barbatos luego mezcló las técnicas de empujar su lengua como un taladro y capturar la mía con la suya como si fuese una soga y daba vueltas alrededor de mi boca. Se sentía como si una licuadora me batiera el cerebro.

— Ahhh.

Al final, Barbatos removió sus labios. Una delgada línea de saliva colgaba vagamente como un puente de suspensión entre la lengua de Barbatos y la mía. Mientras jadeaba pesadamente, miré ferozmente a Barbatos.

— Tú… realmente tú…

— No trates de robarte astutamente los corazones de mis hombres.

Barbatos me mordió el lóbulo de la oreja y susurró.

— Te agradezco que me hayas salvado, pero hasta ahí. Escucha bien. Mis soldados son míos. Lo que más odio son los derrochadores que destrozan lo que es mío. Aunque esta vez te dejaré con esto, pero si vuelves a seducir a mis subordinados alguna otra vez…

La lengua de Barbatos lamió la parte interna de mi oído. Esa sensación húmeda y fría envió un escalofrió hacia mi columna.

— Dantalian. En ese momento, realmente te violaré en frente de todos los soldados.

—……

Hipo.

— ¿Tu respuesta?

— T-tendré cuidado.

— ¿Qué planes tienes esta noche?

La voz de Barbatos, la cual me estaba preguntando por los planes de esta noche, estaba bañada con lujuria. Si hubiese un color para la respiración propia, entonces la respiración de Barbatos probablemente sería un rosa claro. Hipé.

— Eh… ¿ninguno?

— Ehh. ¿Entonces lo considerarías? Uno acaba de hacerse.

— Espera un momento, por favor. Aunque no estoy seguro si estás cansada o no después de haber bloqueado los ataques continuos del enemigo, ¿qué hay de tener un descanso apropiado hoy?

— Bueno, ya que estoy cansada, supongo que debería mejorar mi salud con tónicos, ¿no?

Gyaaack.

— Cada existencia racional en este mundo tiene el derecho de tomar decisiones concernientes a su comportamiento sexual dentro de la sociedad.

Barbatos, ante tu tentación, me rehúso obstinadamente…

— Niega todo lo que quieras. Solo negaré tu negación.

Esto no estaba correcto.

Barbatos tomó mi mano derecha y comenzó a arrastrarme. Mientras me arrastraba, se sentía como si me hubiese convertido en un esclavo que ha sido vendido a otro amo debido a una mala cosecha. Era miserable, y nuevamente miserable.

Miles de soldados observaban vacíamente la imagen de mí siendo arrastrado.

Era obvio lo que iba a quedar en las mentes de esos soldados hoy. La escena de Su Alteza Dantalian abrazando los sucios cuerpos de los soldados y llorando por ellos ya se había distorsionado y evaporado. Solo una escena quedaría dentro de los soldados y ellos se reirían y hablarían de ellos toda la noche. “Su Alteza Barbatos ha devorado a Su Alteza Dantalian”. Cosas así.

Con mi último trocito de esperanza, miré a Lapis, Farnesio y a las brujas. Todas omitieron mi mirada.

Las brujas incluso sacudieron sus brazos como si fuesen gente de Pyeongyang y estuviesen viendo apasionadamente a su líder. Las brujas estaban sonriendo ampliamente.

- ¡Que se lo coman bien, alteza!

Si los hoyos de mis oídos aun trabajaban correctamente, entonces eso era lo que las brujas habían gritado distintivamente.

Maldición.

¿La cortesía de vender al propio maestro y decirle que sea bien comido de qué costumbre nacional y de qué principio moral mundial venia? Ya que los tres principios fundamentales en las relaciones humanas habían colapsado y los anillos Olímpicos se habían desvanecido, lo veré como algo que todos han cometido.

Confucio y Mencio los van a maldecir a todos. Muéranse. Muéranse todos…

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El Guardián del Norte, Margrave de Rosenberg, Georg von Rosenberg.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 11.
Llanuras de Neris.

Los hombres y oficiales eran incapaces de reconocerme mientras me acercaba caminando con un bastón. Incluso después de que mostrase el anillo de la Casa Rosenberg, el portero aún seguía dudoso. 

Mi apariencia era sucia y desgastada.

Aunque voy a ir a preguntar, no esperes mucho, el portero dijo eso mientras iba a informar a la gente sobre mi llegada.

Poco después, un capitán llegó mientras traía una soga usada para atar a los criminales. Era un capitán con el que yo estaba familiarizado. Incapaz de tratarme como un criminal, el capitán dudó:

— Dicen que el crimen de traernos la derrota fue atroz…

— ¿Acaso Su Alteza la Princesa Imperial le ordenó atarme?

— Mil disculpa, milord.

Mi garganta estaba sedienta. Tosí secamente. Ya que fui golpeado en la parte posterior de mi cabeza y había caído en la nieve, mi tos se había hecho más frecuente. Esta tos seca que me habían descubierto después de cumplir los 60 me recordaba mi edad. La vejez que enfrentaba porque era viejo, era doloroso.

— ¿De qué tienes que disculparte? Átame.

— Por favor, moléstese con este capitán.

El capitán me ató ambos brazos y me guió a la base. Durante el mediodía, las áreas que la luz solar había llenado dentro de la base militar eran amplias. En cada ubicación donde el sol brillaba, los soldados estaban reunidos y charlando un poco. Una vez que el capitán comenzó a llevar a un anciano atado con una soga, los soldados se volvieron a ver. Alguien debió haber reconocido mis viejos huesos ya que mi nombre había comenzado a extenderse rápidamente.

- Ese es el Margrave de Rosenberg.

- Bueno, la razón de nuestra posición fue tomada el otro día…

Los hombres y oficiales susurraron. Se sentía como si mi cuerpo estuviese complemente abierto y mi carne interna estuviese siendo revelada. El capitán me guió no a la sede usada para los consejos de guerra, sino a la tienda personal de la Princesa Imperial.

— Le he traído al general derrotado, majestad.

General derrotado. Me encogí de hombros. La desgracia que sentía ahora se clavó en el rincón más profundo de mi psique, más de lo que lo había hecho mientras caminaba en frente de los soldados.

La Princesa Imperial no respondió. Su sombra pudo verse vagamente a través de la tela blanca de la tienda.

— Majestad.

El capitán volvió a llamar. Nadie respondía. Sintiéndose perplejo, el capitán se volvió hacia mí. 

Parecía que el capitán no tenía el coraje de presionar y llamar por tercera vez a Su Alteza la Princesa Imperial, quien era como el cielo. Aclaré mi garganta.

— Majestad, éste está aquí para bajar su cabeza.

— Entra.

Una voz refinada fluyó de la tienda.

Con los pasos de un crimina, entré en el cuartel. La Princesa Imperial estaba sentada en un escritorio y manejando documentos. En el centro de la tienda, había vapor que se elevaba de una cubeta llena de agua caliente. Incluso luego de entrar, la Princesa Imperial seguía tocando solamente los documentos. 

Parecía que estar en la tienda de Su Alteza por un largo periodo de tiempo incomodaba grandemente al capitán. Solo el sonido de una pluma escribiendo sobre pergamino resonaba en toda la tienda. 

Aunque el tiempo debería ser el mismo sin importar el tipo de espacio en el que te encontrases, el capitán era incapaz de manejar el tiempo dentro de este espacio aislado. La Princesa Imperial habló:

— Se puede retirar, capitán.

El capitán se fue rápidamente.

Solo así, la Princesa Imperial se levantó. Ojos que eran tan rojos como la sangre miraron mi rostro. Allí no había emociones.

— Sir Rosenberg.

— Si, hable, por favor, majestad.

— Vos habéis perdido.

Caí sobre mis rodillas.

— No perdone a este, majestad.

— Así es. Así es como deberías comportarte. Sin embargo, sino te perdono, entonces ¿los soldados que han caído volverán a la vida? ¿La cordillera penetrada estará bloqueada otra vez? Nuestros súbditos, lo que han sido quemados hasta la muerte, aún son personas que fueron quemadas, y los soldados, lo que liberaron el cerco y retrocedieron, siguen siendo nuestros soldados que huyeron.

—………

— ¿Por qué perdiste?

Detalladamente, le conté todo lo que sabía.

La Princesa Imperial escuchó silenciosamente mis palabras. Tras oír todo, ella exclamó.

— Ya veo, entonces ese hombre es Dantalian.

— ¿Cómo es que usted sabe de tal…?

— Una asociada que tengo me envió algo de información. Échale un vistazo.

La Princesa Imperial sacó un reloj de bolsillo del interior de sus ropas. Una vez que giró la manecilla horaria del reloj, humo comenzó a salir. Una pantalla transparente era mostrada débilmente en el humo. Un artefacto Memory Play.

Era una herramienta con un precio exorbitante.

- Conviertan este lugar en un infierno.

- ¿Ah? Por ‘infierno’ ¿a qué se refiere, maestro?

- Puedo oler un aroma en alguna parte. Es el olor de la grasa emanando de las repugnantes masas de carne. Es el olor de la codicia y la hipocresía. 

Mis ojos se abrieron notablemente. La imagen de Dantalian apareció en la pantalla. Él ordenó una masacre e incontables humanos fueron asesinados. 

Contuve la respiración. La Princesa Imperial apagó el artefacto y me preguntó.

— ¿Qué te parece? Tú debiste haber visto a este Lord Demonio en persona.

— Si… sin duda alguna, ese es el Lord Demonio Dantalian.

— ¿No hay posibilidad de que ellos hayan adquirido a un hombre con el mismo rostro que Dantalian y lo hayan hecho actuar como el Lord Demonio? Además, ¿no hay posibilidad de que ellos hayan contratado a un gran grupo de magos para realizar esta actuación mientras se disfrazaban?

— Las probabilidades de que eso sea cierto son increíblemente bajas. Majestad, este reconoce a la bruja que apareció con el Lord Demonio,

— ¿Quién es?

— Cruzamos espadas hace unos días. Éste había cortado a esa chica. Si fuese sido una actuación, entonces habría sido difícil tener una apariencia tan idéntica a esa. Más que eso, la chica que está en los brazos de Dantalian es la general del Lord Demonio.

La Princesa Imperial colocó su mano en su barbilla y se puso a meditar.

— He enviado una persona a Pavía para confirmar esta situación. Aparentemente, es cierto que hubo un incidente donde el mercado esclavista fue asaltado el otoño pasado. La gente de Pavía cree que fue el acto de una bestia demoniaca salvaje.

— Majestad.

— El Lord Demonio Dantalian probablemente masacró a la gente deliberadamente, sin importar la raza, con el fin de disfrazar el asalto en el mercado como un ataque de bestia. Ya que tanto humanos como demonios murieron indiscriminadamente, no había otra opción que verlo naturalmente como un acto cometido por bestias demoniacas.

—………

— Él es un hombre cruel, Sir Rosenberg.

Cruel.

El juicio de la Princesa Imperial era infinitamente correcto. El Lord Demonio Dantalian era un hombre despiadado. No había ocasión en la que él perdonara la vida de los humanos que capturaba como prisioneros. Si eso fuese por victoria, entonces el calmadamente arrinconaría a sus subordinados en una situación mortal. Seguramente, sin duda alguna, Dantalian era un villano que encajaba muy bien en el título de “Lord Demonio”.

¿Pero por qué? ¿Por qué hizo que la escena que acababa de presenciar, tras haber despertado de mi inconsciencia, se sintiera tan sentimental? El escenario que yo no sabía con certeza si era realidad o alucinación. Dentro de la luz solar que era similar a la niebla, Dantalian y las chicas estaban mezclados como rayos de luz. Esa escena se había convertido en un misterio y estaba impresa en mi córnea. Mientras más empujase ese escenario fuera de mi cabeza, más cerca se situaba. Sin embargo, incluso esa cercanía estaba muy lejos como para yo cruzarla. Se sentía como ese sitio fuese el nirvana.

— Rosenberg.

— Si, majestad.

— Habsburgo ya te ha dado su fe una vez.

La Princesa Imperial levantó una daga.

Cerré lentamente mis ojos. Ya había venido aquí completamente determinado.

La razón por la que no me había suicidado era porque mi individualidad consideraba el suicidio como un acto inviolable. Como morir voluntariamente era la labor propia, era algo increíblemente extravagante para un traidor que había condenado a su raza y arruinado su país. Mi muerte ya no me pertenecía, y debía ser castigada por el país. He venido aquí para morir.

— Majestad. Ratifique su justicia.

—………

Inesperadamente, el sonido de una risa vacía alcanzó mis oídos.

La espada cortó el aire y luego la soga, liberando mis dos manos. Sintiéndome extraño porque mi cuello aun no era cortado, abrí mis ojos. En frente de mí, la Princesa Imperial estaba sonriendo.

— No voy a tomar tu vida.

— ¿Majestad…?

— Tu cuerpo está exageradamente sucio. ¿Por qué es que el margrave, el cual es uno de los cuatro que tenemos en nuestro imperio, no está manteniendo su equipo apropiadamente? Las bases de la mente propia se encuentran en el cuerpo, y la base del cuerpo de uno está en las ropas, entonces, si las ropas están destrozadas, entonces eso revela que la mente de la persona también está desordenada.

La Princesa Imperial desató mi collar. Aunque traté de retroceder, la Princesa Imperial agarró firmemente el borde de mis ropas. Era desconcertante. No había posibilidad de que la Princesa Imperial desease este viejo cuerpo, por lo que no podía descubrir la razón detrás de su acción actual.

— Es una orden.

— Como un vasallo, ¿cómo podría…?

— ¿Siempre fuiste mi vasallo? Sin embargo, ya que eres un criminal del imperio,

sería difícil para ti oponerte a mis palabras. O quizá, ¿rechazarías las palabras de un lord con el cuerpo de un criminal?

—………

No podía resistirme.

Las blancas manos de la Princesa Imperial se posaron sobre mi pecho. Como los botones fueron desechos mi abrigo se deslizó.

A pesar de ser una dama que nació en el Palacio Real, las manos de la Princesa Imperial eran rusticas. Vagamente recordé el rumor de que a una edad tan joven, la Princesa Imperial había aprendido cómo pescar por parte de un pescador, uncazador le enseñó cómo cazar, y aprendió como trabajar la tierra por parte de un granjero. Los aristócratas susurraban que era el comportamiento excéntrico de la Princesa Imperial. Sus dedos eran ásperos. Esta aspereza probaba que los comportamientos excéntricos de la Princesa Imperial no eran simplemente un acto de delincuencia a una joven edad. Mientras soportaba el lujo de la Princesa Imperial desvistiéndome, lo que no era un lujo, hablé.

— Alteza, el reptil…

— ¿Hm?

— ¿Cómo aprendió a despellejar un reptil?

— Vi a un cocinero haciéndolo en el Palacio Real.

— ¿El jefe de cocina le enseñó, Majestad?

— No. No recibí lección alguna. Solo observé.

La Princesa Imperial acercó la cubeta de madera y metió un paño en él. Quedé atónito.

— ¿Le está diciendo a éste que usted aprendió el método de blandir el arma para despellejar mediante la observación?

— Generalmente, así es para mí.

Con un salpicado, la Princesa Imperial lavó mi cuerpo con el paño. Mi piel estaba árida y seca por lo que recibía bien el agua caliente. Sentí mi piel respirar con jadeos. Mientras continuaba respirando, mi mente se relajó. La Princesa Imperial confortó mi exhausta espalda y hombros con la toalla.

Detrás de mi espalda, la Princesa Imperial habló.

— Tu cuerpo me habla de tu vida. Es la prueba de que has vivido con tu cuerpo y no con tu vida.

— Eso es algo indecente como para que lo escuche un criminal. Por favor, refrénese de hablar tales cosas, majestad.

— ¿Dónde recibiste esa apuñalada en tu espalda?

— Esa es una cicatriz que uno obtuvo a sus 18 años, la primera vez que uno fue al campo de batalla por primera vez. Mientras uno estaba corriendo de miedo, uno fue cortado por una persona sin nombre.

— Ahh. Si es a los 18, entonces es la misma edad que tengo yo actualmente. Aunque era impía, una pequeña risa fluyó de mis labios. Era sorprendente que la Princesa Imperial tuviese 18 años, y era extraño que yo hubiese pasado la edad de 60. Ya que el legado que yo había caminado desde los 18 hasta los 60 era tan amplio, reí oscuramente. Esto era algo de lo que solo yo podía reír vagamente.

— Aunque los números pueden ser casi los mismos, uno no cree que su destino pueda ser alcanzado por otros.

— Has creado tu lealtad a la Familia Imperial por los últimos 60 años y ha sido justo para con tu gente durante ese tiempo también, pero parece que ser derrotado unas míseras 2 veces es suficiente para arruinarte. Consolaré tu cuerpo.

—………

— Tu humillación es tuya nada más y es algo que no puedo limpiar. Por eso, ya que no puedo limpiar tu mente, considera la idea de que estoy consolándote al limpiar tu cuerpo. El camino de consideración al menos no será solitario.

Entrecerré mis ojos.

Mientras el agua fluía, el vapor caliente se elevaba. El vapor llenó la tienda como humo. El olor de la piel emanaba del vapor. Ya fuese el reptil, el cual tenía su piel removida personalmente por las manos de la Princesa Imperial, había disfrutado un lujo profundo como un animal, o si yo disfrutaba del gran lujo de tener mi cuerpo siendo limpiado por la Princesa Imperial como un vasallo. No podía decidir cuál de las dos cosas era superior. Mientras recibía el vapor caliente, hablé.

— ¿Qué podría hacer uno?

— Lideraré a los caballeros y la retirada. En altamente improbable que Barbatos nos deje solos mientras nos retiramos. Su salvajismo probablemente se haya amontonado hasta el punto donde ella desea regresarnos todos los golpeas que sus fuerzas han recibido hasta ahora. Tú bloquearás nuestra retaguardia.

— ¿Está diciéndole a éste que muera mientras defiende?

— No te detendré.

Mi cuerpo tembló.

La Princesa Imperial tocó mis hombros con sus manos desnudas. Como sus rusticas palmas habían rozado mi piel, mi carne interna comenzó a picarme.

— Sin embargo, no serás solo tú. Mi hermano también deberá estar allí. Si dejas que el Príncipe de la Corona del Imperio muera, entonces probablemente te convertirá en un traidor por toda la eternidad. Pero, si eres capaz de llevar de vuelta al Príncipe de la Corona al sur, entonces ¿eso no sería una acción grandemente admirable?

— ¿…le está dando a este una oportunidad?

— Simplemente deseo darte una ubicación apropiada –la Princesa Imperial apuntó–. Incluso si también pierdes esta vez, no castigaré a la región norteña.

Lo juro en el nombre de Habsburgo, por lo que anda mientras cargas toda tu humillación solo.

Esta era una extravagancia que un criminal no podía esperar.

Bajé mi cabeza.

— Estos viejos huesos llevaran a cabo su orden, majestad.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 11.
Llanuras de Neris – Campamento del Ejercito de las Llanuras.

— Shh.

Barbatos me despertó.

— Tranquilo.

Mi cuerpo había quedado exhausto luego de haber jugado con Barbatos desde el mediodía, por eso me quedé dormido. Barbatos tampoco debería estar completamente bien debido al cansancio, pero durante la noche, durante esta ambiciosa noche donde incluso el sonido de las aves no se podía escuchar, ella me había despertado. Por referencia, la gente que yo más odiaba en el mundo era esa que me despertaba mientras yo dormía plácidamente. Gente que despierta a otros son unos pacientes psicópatas y mentales. No aceptaré argumentos.

— ¿Sucede algo?

— Sígueme tranquilamente.

Barbatos disminuyó su voz y sonrió. Aunque ella me había dicho que la siguiera, ella abruptamente me tomó por la mano y comenzó a arrastrarme. Barbatos y yo actualmente estábamos en un estado donde no teníamos siquiera un maldito hilo encima, es decir, estábamos desnudos. Dios mío. 

Barbatos estaba tratando de sacarme de la tienda mientras estábamos sin ropa. No tuve más elección que quedar en shock.

— Oye, ¿estás loca, chica?

— Te mostraré algo bueno.

— ¡No sé lo que sea, pero no pienso salir desnudo!

— Te dije que te quedaras quieto, idiota.

Barbatos seguía riendo. Ella era una chica sin una pizca de sentido común. La parte más atroz de esta chica era el hecho de que ella era insensible, la fuerza de su agarré también se incrementó innecesariamente. ¿De dónde venía la fuerza de ese pequeño psique que tenía? Cuando Barbatos me arrastró, inevitablemente yo era movido como un trozo de paja vagando por el río. Oh, señor.

¡Esta puta loca realmente me sacó arrastrado de la tienda!

Era bastante tarde, por lo que el campamento estaba en calma. Solo las antorchas ligeramente difundidas que los guardias de turno sujetaban brillaban en la distancia. Yo emití un gritito.

— ¡Sálvame, Diosa Budista de la Misericordia!

— Shhh, cállate un poco, ¿quieres? Realmente no haces caso a lo que otros te dicen, ¿no?

— ¿Me estás diciendo eso a mí? ¿Ahh? ¿Eso es algo que me estás diciendo a mí?

— Oh, Ascuas de la Consolación.

Barbatos sopló su aliento en su palma. Luego tocó mi rostro, cuello, hombro, pecho y culo con su mano derecha. El momento en el que lo hizo, una calidez se esparció por las áreas donde tocó. La noche de invierno ferozmente fría se había tornado tan calidad como el atardecer durante el pasado otoño. El aguanieve que estaba batiéndose a través del aire se derretía antes de poder llegar a mi piel.

— ¿Mejor?

— Gracias, tienes mi gratitud. Estoy muy agradecido, pero un problema más fundamental, ¿no crees que quizá haya un problema más fundamental?

— ¿El hecho de que eres feo?

— Esta desgraciada…

— Coño, te estoy llevando para enseñarte algo bueno, solo sígueme. Estaría bien si solo tu verga fuera larga, pero es que tu boca es lo jodidamente larga también. Tu lengua es tan extensa que podrías hasta establecer una granjita en ella, maldito verga floja. ¿Debería cortarte la bocota esa y metértela por el culo, maldito inepto? El bastardo que menea el culo cada vez que abre la boca y también crea el olor de la mierda acumulada del Mar del Norte hasta el Mar Blanco eres tú, maldito hijo de puta. ¿Hm? No me hagas convertirte el hueco de mierda en hueco diarreico y que derrames mierdita liquida cada vez que camines, novato. Asi que cierra la maldita boca y sígueme.

—………

Enfrentarse a Barbatos en una batalla de maldiciones era lo más increíblemente estúpido que uno podía hacer.

Ya que yo era un individuo que por cuenta propia había conocido la educación apropiada y un hermoso refinamiento desde una edad muy joven, más que eso, como la blasfemia era lenguaje de otro mundo, inevitablemente solo podía ser arrastrado por las manos de la villana conocida como Barbatos. ¿Qué podría hacer en contra de la gracia divina de insultos de Barbatos, los cuales contenían 500 años de labor? Si era un pecado haber nacido amable, entonces yo era ese pecador. Trataba mi crimen con simpatía.

Barbatos me llevó fuera de la base militar. Los patrulleros casi nos atrapan en varias oportunidades. Mientras evitábamos a los guardias, tuvimos que dar vueltas y girar a través del campamento. Durante ese tiempo, Barbatos ocasionalmente se volvía y me besaba sin ninguna razón en lo absoluto. Barbatos era una chica que besaba cuando sentía ganas de besar. Solo pude rendirme.

Debido a la nieve, el exterior del campamento se había convertido en un campo blanco. Cadáveres estaban enterrados en el campo de nieve, y sobre esos cuerpos, más nieve caía y los empujaba a una capa más profunda en el suelo. Luego de haber llegado a ese lugar, Barbatos soltó mi mano.

— De acuerdo. ¿Qué piensas hacer aquí…?

Barbatos caminó hacia el campo cubierto de nieve.

Hacia el cielo nocturno de donde la nieve venia cayendo, Barbatos extendió los brazos. Comenzó a cantar. Suponiendo qué tipo de acción era esa durante la mitad de la noche, miré a la chica.

Era una canción que fluía sin letra, solo sonido.

Barbatos miró al cielo como si ella fuese una santa recibiendo la epifanía de Dios y mientras caminaba hacia los campos nevados interminablemente vastos, ella tomó la ventisca en sus brazos como si fuese a desaparecer para siempre. 

Era difícil distinguir el campo cubierto nieve con el cuerpo blanco completamente desnudo de Barbatos.

Su canción se sentía como si esta viniese de la ventisca y no de sus cuerdas vocales, y la ventisca se sentía como si se lamentase en el distante cielo de invierno.

-…

El invierno estaba aullando en ese lugar. Los fríos llantos de invierno atravesaban fácilmente la calidez que cubría mi piel. Mi cuello se envió.

Poniendo más fuerza en sus cuerdas vocales, la canción de Barbatos se tornó más poderosa. Barbatos abrió su boca completamente y mantuvo sus ojos entrecerrados. Ella recibía la ventisca que venía de arriba con su melodía, y hacia que el viento regresara hacia arriba. Se sentía como si su voz hubiese entrado a un rango vocal que mis oídos no pudiesen soportar.

Ahh… el viento nevado lleva el ruido. Llevado por el viento, desde este lado de la tierra nevada hasta el otro lado, hasta el borde del bosque de los álamos hyun, hasta el lobo que ha asomado su cabeza entre los bosques y nos observaba silenciosamente, hasta las brechas entre los dientes del lobo, hasta los cadáveres que tenían sus rostros clavados en la helada tierra, hasta los ojos de los cuerpos donde la sangre se ha congelado, desde allá hasta aquí, e incluso hasta las áreas que están más allá de esos lugares y se encuentran aisladas, la ventisca se arrastraba hasta esos lugares y la melodía se filtraba en ellos también.

Thuck.

Desde debajo de la tierra nevada, el brazo putrefacto de un cadáver se levantó. Trozos de carne fueron rasgados del brazo, revelando el hueso. Incluso las motas de nieve que estaban en el hueso se podían ver. Con un “thuck”, el sonido hecho cuando un pisaba la nieve resonó levemente en toda el área. 

Thuck, thuck, cada vez que el sonido resonaba, brazos surgían de la nieve. Como si tratasen de agarrar algo, las manos heladas se sacudían en el aire vacío. Cientos, miles de manos rasgaban en el cielo.

La canción de Barbatos casi llegaba a su fin. Con ella en el centro, un incontable número de brazos muertos habían brotado de la nieve, mirando a esos esqueletos, Barbatos habló:

- Todos ustedes, vuelvan a la vida.

¿Ellos estaban esperando esa única línea?

Los movimientos de los brazos de los cadáveres se detuvieron. En el espacio vacío donde no había nada, los brazos apretaron sus puños. Mientras los cadáveres se levantaban, nubecillas de nieve se dispersaban también. Una vez que miles de montañitas de nieve se dispersaron al mismo tiempo, la ventisca se tornó más severa, y entonces, lentamente se calmó. Al hacerlo, había miles de cadáveres de pie en el campo cubierto de nieve.

Barbatos exhaló. Su respiración blanca y visible fluyó entre sus labios. Yo la miré.

— ¿Cómo estuvo? –Barbatos remarcó–. A pesar de pequeño frío, fue una buena idea seguirme, ¿no?

— ¿…qué acabas de hacer?

— ¿Hm? Reabastecer tropas.

Barbatos respondió de inmediato.

¿Reabastecer tropas? ¿Cómo es que esto puede ser un reabastecimiento de tropas? ¿Acaso esta no era una chica completamente demente?

Yo acababa de presenciar cierto punto en habilidad que yo no sería capaz de alcanzar sin importar cuanto luchase. También había presenciado la razón detrás del por qué el sistema social, que era parecido al de las tribus, aun no había colapsado en el mundo demoniaco. Los Lores Demonio no solo eran señores, sino que eran sacerdotes, chamanes y santos. Otros demonios eran obedientes debido a esa fuera horripilante contenida en ese nombre divino.

Un día, mi autoridad podría se lo suficientemente grande como para permitirme controlar las vidas de otros a mi voluntad. Sin embargo, yo sería incapaz de controlas las cosas que no tenían vida. Mi habilidad política repentinamente se tornaba cortes al estar en presencia de las habilidades propias de Barbatos. ¿Cómo tomaría esto? ¿Cómo iba a conquistar esto?

Inseguro de cómo iba a aceptarte, pregunté.

— Barbatos, ¿quién eres tú?

Barbatos colocó sus labios en los cadáveres. Ella no distinguía los cadáveres con carne rasgada y los esqueletos que habían perdido la carne. Ella bendijo a todos los cadáveres con un beso. Una ráfaga de nieve sopló a través del campo. 

Con la cabeza de un cadáver en sus manos, Barbatos volvió solo su cabeza para verme.

Ella sonrió.

— Una puta.

Y así, el ejército de esqueletos avanzó.

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El Guardián del Norte, Margrave de Rosenberg, Georg von Rosenberg.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 12.
Llanuras de Neris – Campamento del Ejército Imperial.

El enemigo ha llegado al borde del campo que estaba oscurecido por una niebla de nieve.

Era de noche. Escuchando que el explorador había llegado a dar el reporte, caminé al exterior. La ventisca y la niebla se habían mezclado, haciendo difícil distinguir nada en frente de mí. El explorador estaba respirando pesadamente.

— Lo vi, general. Lo he visto. Estoy seguro. Cadáveres, cadáveres helados estaba acercándose como una horda. Ahh, lo vi…

Sacudí la nieve del hombro del explorador. Dentro de la Casa Rosenberg, los registros de guerra escritos por nuestros ancestros fueron pasados por generaciones. El reporte que el explorador habían dado encajaba con las características que describían a la Lord Demonio Barbatos. No había nada extraño en ello.

— No te preocupes, te creo.

— ¿Cree eso, Sir Rosenberg? ¿Realmente cree en esas estúpidas palabras?

El Príncipe de la Corona, quien había llegado rápidamente tras escuchar que había un reporte urgente, rió para ridiculizarlo. El Príncipe de la Corona actualmente estaba vistiendo su ropa de dormir y tenía una capa de piel sobre sus hombros. Me preguntaba si el pasaba toda la noche bebiendo ya que su cuello y mejillas estaban rojos.

— Veo que debido a su edad, el elogio de que usted sea un gran comandante es una antigüedad ahora. Piénselo, Rosenberg, ¿cómo es posible que los cadáveres se muevan?

— La líder enemiga es Lord Demonio Barbatos. En los registros de la guerra pasada hay varios pasajes de Barbatos habiendo usado artes oscuras para controlar a los muertos.

— Ah, esos registros pueden estar errados. Debería pensar usando el sentido común. Esta grandeza puede estar borracha, pero aun así veo el mundo apropiadamente, mientras parece que usted está sobrio, y aun así, ve el mundo al revés. Es un problema que ocurre cuando no bebe alcohol. Ahora bien, algo de alcohol. Vamos y disfrutemos bebiendo.

— Su Alteza – Príncipe de la Corona.

— ¿Oh? ¿Estás diciendo que no recibirás una copa de mí?

— ¿Cómo es posible que este…? Simplemente deseo protegerlo de los demonios enemigos.

— ¿Puede una persona que es incapaz de defender un simple muro, ser capaz de protegerme? –el Príncipe de la Corona hizo una observación poco placentera. Yo cerré mi boca–. Estoy bromeando. No te enojes.

— Sus palabras son incalculables, majestad.

— Oh cielos, realmente no piensas beber conmigo. Aunque tú, Sir Rosenberg, eres la persona que más necesita alcohol. Esta grandeza siente preocupación. Estoy sinceramente preocupado, Sir Rosenberg. ¿Cómo es posible que soportes tu mundo sin alcohol?

— Este planea perseverar a través de lo que se debe soportar.

El Príncipe de la Corona sacó una botella de alcohol de su abrigo. Debido a que el Príncipe de la Corona estaba intoxicado, la botella se le deslizó de las manos, cayendo en la nieve, pero sin romperse. Oh, cielos, esta preciosura… exclamó el Príncipe de la Corona y se preocupó. Sacudió la nieve que la botella tenia pegada. 

Esta preciosura, que preciosura…

Traté de mirar a través de la ventisca, pero no pude ver nada. Aunque fui incapaz de ver, les ordené a los capitanes organizar sus tropas. Los soldados que la Princesa Imperial había dejado eran todos viejos y frágiles o eran individuos que estaban tan cansados y viejo que eran incapaces de soportar la fría noche.

Los hombres y oficiales habían colocado sus ballestas en el suelo y comenzaban a frotarse las palmas contra las piernas. Ah, hace tanto frio que podría morir… exclamaron los viejos soldados. El sonido de ah… ah… mezclado con el ruido hecho por el viento nevado.

El Príncipe de la Corona preguntó.

— Entonces, ¿Elizabeth te dijo también que murieras?

— Su Alteza la Princesa Imperial le dijo a este que ella le proveería una ubicación apropiada.

— ¿Oh? ¿Esa ubicación es dentro de la Familia Imperial?

— Este no lo sabe.

— Entonces morirás sin saberlo –el Príncipe de la Corona habló directamente–. Elizabeth es un demonio. Sé que ella lo es. ¿Alguna vez has mirado esos ojos rojo puro que tiene durante un largo rato? Yo sí. Pude oler la sangre. Ella es una chica que hace que el olor de la sangre fluya a cualquier lugar que mira… 

Abruptamente sentí curiosidad. ¿Cómo fue la infancia de la Princesa Imperial? ¿Acaso la Princesa Imperial fue la Princesa Imperial desde que era joven? ¿Fue así desde el principio? Tosí. Hubo una sensación húmeda tras toser. Debido a mi experiencia, sabía que era un mal presagia cuando una tos seca se convertía en una tos húmeda de repente.

— Majestad, ¿sucedió algo en el palacio?

—………

El Príncipe de la Corona tragó su alcohol sin decir nada. Aunque él miraba en la misma dirección que yo, no se sentía como si lo estuviese haciendo. Parecía que para el Príncipe de la Corona, la ventisca que rugía ante nosotros parecía una ilusión. En eso habló.

— Es mi pecado.

El Príncipe de la Corona no dijo más nada después de eso.

El Príncipe de la Corona, Rudolf von Habsburgo, era inferior a su hermanita por todos los lados. La rebelión que el Príncipe de la Corona fue incapaz de suprimir por 7 meses con un ejército de 5.000 fue eliminada en 15 días por el ejército de 1.000 hombres de la Princesa Imperial. El lenguaje antiguo, que el Príncipe de la Corona logró dominar a la edad de 14 años, fue dominado por la Princesa Imperial a la edad de 5. Como la mala gestión de Su Majestad el Emperador continuaba, los nobles comenzaban a desear un monarca competente.

El Príncipe de la Corona era perfecto.

— ¿Lo ves?

El Príncipe de la Corona murmuró.

Inseguro de lo que se suponía que viese, miré al Príncipe de la Corona. Él estaba mirando oblicuamente la ventisca que rugía al pie de la colina.

— Alguien ha venido.

La neblina del amanecer apenas tocaba la región inferior de la colina. Una pata esquelética salió de dentro de la ventisca. El pie del esqueleto pisó ligeramente en la senda inclinada oscurecida por la niebla. Al dar otro paso al frente, la forma de un pie huesudo fue dejada impresa en la nieve en el lugar donde el pie estuvo.

-………

Al pie de la ladera, el esqueleto nos miró. Parecía que tuviese la mirada de un vagabundo que cuidadosamente examinaba la cordillera que ahora tenía que escalar. Aunque el esqueleto no tenía ojos, pude sentir su mirada. Era una mirada fría y transparente. El Príncipe de la Corona soltó una risa que fluyó en el viento nevado.

— Ha llegado un montón, ¿eh?

Desde la niebla mezclada con la nieve, miles de cadáveres comenzaron a salir.

Apuntando al campamento de nuestras fuerzas, los cadáveres ascendieron lentamente por la colina. El sonido de un cuerpo resonó en nuestra base. Los gallos quedaron alarmados por los cuernos y comenzaron a cantar. Una vez el sonido de las aves, el cual parecía como si nunca cesaría, finalmente cesaba, la ventisca rugió con fuerza una vez más y cubrió a los esqueletos. Nada era visible a través de ese torbellino de nieve. Nada se podía ver, y aun así, nuestras tropas levantaron sus lanzas y ballestas.

— ¡Ya veo, es el invierno!

El Príncipe de la Corona aulló fuertemente. Juntó sus manos alrededor de la boca para amplificar el sonido y gritó con fuerza.

— ¡Es el invierno! ¡Se acerca el invierno!

Nuestros soldados tenían miedo de la locura del Príncipe de la Corona. Se sentía como si él no estuviese informándoles a los soldados que los cadáveres habían llegado, sino que, estaba llamando a los cadáveres para que se acercaran con más prisa. El Príncipe de la Corona embriagadamente sacó una espada y la levantó al aire.

— ¡Todas las fuerzas, a la carga! ¡A la caaaargaaa!

El Príncipe de la Corona saltó sobre la valla de madera y comenzó a correr.

Todas las fuerzas, siganmeeee… ese sonido del Príncipe de la Corona resonó ampliamente. No le teman a la muerte, señores… los soldados se quedaron en su lugar. Inseguros de lo que tenían que hacer, se miraban entre sí y luego me miraron.

La figura del Príncipe de la Corona desapareció en la niebla nevada.

Poco después.

El Príncipe de la Corona regresó de la niebla. Estaba respirando pesadamente.

Tras empujarse a través de las aberturas en las vallas de madera con dificultad, caminó hacia donde yo estaba. Bajando su espada, el Príncipe de la Corona levantó sus hombros arrogantemente.

— Wow, no vino una sola persona. Parece que no tienen intenciones de luchar.

—………

— Solo retirémonos, general.

Volviéndome hacia los capitanes, ordené.

— ¡Rueden las piedras!

Los capitanes repitieron la orden. Las rocas, las cuales habíamos preparado de antemano, comenzaron a rodar hacia adelante. Debido al hecho de que las rocas eran incapaces de girar apropiadamente, ellas solo caían frecuentemente hacia una ubicación completamente aleatoria, sin embargo, ya que había demasiados no-muertos en esas ‘ubicaciones aleatorias’, las direcciones en las que rodaban no se les podría considerar netamente aleatorias. Las piedras colisionaban contra los esqueletos y hacían sus huesos pedacitos.

— ¿Qué? ¿Por qué escuchan las palabras del general e ignoran las órdenes de un lord? Esos tipos realmente están discriminando a la gente. Una vez que regrese a la capital, los castigaré como rebeldes.

La batalla estuvo ardiente desde el amanecer.

Aunque nuestros soldados eran viejos, ellos tenían bastante experiencia también. Ya que habían visto cosas más sorprendentes durante sus vidas, los soldados veteranos no estaban alarmados por la marcha de esqueletos. Aunque había un soldado que escapó, nadie trató de detenerlo. Los veteranos parecían haber comprendido que incluso si uno huyese solo en unas llanuras solitarias y nevadas, solo terminaría muriendo de hambre, congelándose hasta la muerte o devorado por las bestias.

Los viejos soldados masticaron el pan rancio, el cual fue distribuido como desayuno, durante un largo tiempo y lo tragaron con un poco de agua.

Una vez que las rocas habían caído, los viejos soldados agarraron las ballestas.

Estas eran armas clasificadas que absorbían la energía mágica de sus alrededores y disparaban flechas usando esa energía. Los proyectiles volaban sin naturalidad si el arma era disparada demasiado rápido, y retrocedería pesadamente y haría que la flecha se desviada si se disparaba con retraso. Los capitanes no tenían que dar instrucciones separadas para disparar ya que los veteranos podían disparar sus ballestas mientras hacían cálculos vagos de tiempo en sus mentes. Las flechas disparadas por los viejos soldados volaron rápidamente y perforaban con firmeza a sus objetivos.

Como ellos habían vivido de acuerdo a su propia discreción, ellos luchaban también de la misma forma. La manera en la que luchaban era parecida a la psicología natural de la gente… por lo que la gente está luchando. Los que estaban luchando eran personas. Inhalé profundamente el frio aire de invierno.

— ¡Atención a mis órdenes, capitanes!

Los capitanes inmediatamente se situaron en una sola fila cerrada. Ellos eran capitanes adultos. Eran viejos soldados que habían envejecido en las bases de un grado militar bajo debido a que poseían estatus humildes, tenían habilidades insignificantes, o eran incapaces de formar una línea apropiada.

Como la mayoría de ellos era gente nacida en el norte, fueron dejados también debido a la razón
de haber nacido en el norte. Ya que sus columnas no se habían corroída, ellos tenían sus espaldas rectas.

— Schleiermarcher.

— Sí, señor.

Pronuncié el nombre de cada capitán. Un capitán cuya barba aún era marrón se situó de pie y realizó movimientos militares. Él era el segundo hermano menor del oficial menor que dirigía la fábrica de tejidos que estaba en mi territorio.

Durante mi juventud, cuando compartía un enamoramiento infantil con una damisela de la aldea, me volví guardia de la fábrica de tejidos.

— Actualmente, la fuerza militar de nuestra fuerza central no supera los 2.000. Sin importar el costo, no debes permitir que el frente sea penetrado por esos cadáveres. ¿Comprendes? Defiende tu posición hasta tu último aliento.

— Como lo ordene, margrave.

— Aguanta cuanto sea posible. Las oportunidades de que nuestros camaradas en retirada sean capaces de sobrevivir se incrementaran mientras más resistamos. El Norte no enviará tu muerte al olvido.

— Entendido.

El capitán avanzó con sus sirvientes siguiéndolo. En la distancia, pudimos escuchar el débil sonido de un capitán gritándoles a sus soldados que avanzaran por la nieve.

Los demás capitanes restantes habían vuelto sus oídos hacia esa voz.

— Sir Roenbach.

— Si, general.

Un hombre de mediana edad usando una armadura plateada dio un paso al frente. En esta ubicación, este hombre era el único que no había nacido en el norte. Aunque su nombre era todo lo que le fue dejado, él una vez fue el líder de los Caballeros de la Guardia Real del Emperador. Había 6 caballeros en nuestras fuerzas actuales, y ellos tenían 20 valet siguiéndolos. Eran los últimos caballeros aquí.

— Mientras lidera a los caballeros, explore la ladera y acabe con cualquier nomuerto que sobresalga exageradamente. Su trabajo es prevenir que los cadáveres alcancen los 50 metros de nuestras vallas. Defienda la línea delantera con su vida, y caiga en las líneas delanteras.

— Cumpliré sus órdenes, general.

— El norte recordará sus muertes.

— Yo, Roenbach, logrará la gloria.

El líder de los caballeros ajustó su casco en su cabeza y montó su caballo. Los demás caballeros se reunieron alrededor de su líder. Los caballos de guerra, los cuales pertenecían a una buena raza, estaban exhalando aliento caliente incluso en este viento frio. Los caballeros bajaron sus cabezas hacia mi dirección una vez más, y luego lo hicieron en dirección al Príncipe de la Corona. Este asintió.

No dijo una sola palabra a modo de queja porque yo usaba a los caballeros a mi manera. El Príncipe de la Corona simplemente miraba la ventisca con ojos borrachos. Uno por uno, pronuncié el nombre de los capitanes.

— Bergmann, pondré a 20 infanterías pesadas bajo tu comando. Si hay una porción de nuestras defensas que parezca estar en peligro, anda allí y lucha.

— ¡Si, milord!

Décadas atrás, durante el año de hambruna, el joven que una vez mostró su inocencia por clamar tímidamente que había cazado un campesino preocupado porque el joven maestro tuviese hambre, ahora se había convertido en un viejo capitán, y respondió.

— Gabuaer, reúne a los sirvientes y distribuye los proyectiles a todos nuestros soldados. Más que eso, entrega el resto de nuestras provisiones a nuestros hombres y oficiales. La gente lucha con la fuerza provista por la comida.

— Serviré como necesidad, milord.

La chica que había enlistado en la milicia a pesar de su género, la chica que frecuente recibía burla de los hombres, y que una vez, había replicado en voz audible preguntando dónde se encontraban los hombres y mujeres del Norte, ahora estaba respondiendo mis órdenes en este lugar después que muchas décadas habían pasado.

— Poderosos soldados de Habsburgo, escuchen mis palabras –me volví has mis tropas–. No sé a quienes les han jurado lealtad ustedes, y no creo que esa lealtad se necesite cuando sus alimentos están en riesgo. Sin embargo, todos deberían saberlo. La labor de una persona y la tarea de un soldado, son cosas que todos deberían conocer muy bien. Si huimos, entonces los jóvenes de nuestro país morirán. Si nos rendimos, entonces la tierra de nuestro país será quemada. Oh, grandes soldados de Habsburgo, quienes una vez fueron jóvenes y siempre vivieron en esas tierras, es hora de que pasemos las cosas que disfrutamos a nuestros hijos e hijas.

Desenvainé mi espada y la elevé en el cielo. La espada formal, la cual había sido pasada por generaciones dentro de mi familia, se había perdido en la batalla anterior. ¿Pero por qué habría de importar? Viví en el campo de batalla. Este era mi hogar. Esto era en donde se encontraba la Casa Rosenberg. Grité. El calor de mis vísceras se elevó, ardiendo y perforando mi tos húmeda, y explotando en la atmosfera de invierno.

— ¡POR EL IMPERIO!

Los soldados levantaron sus ballestas y lanzas y gritaron fervientemente.

- ¡POR EL IMPERIO!

Mientras esperaba que mi voz llegara al otro lado de las posiciones, las cuales no podían ser vistas debido a la niebla y la nieve, rugí.

— ¡POR EL IMPERIO!

Los soldados repitieron.

- ¡POR EL IMPERIO!

La voces del otro lado de la base, las cuales estaban ocultas por la conmoción, llegaron hasta donde yo estaba también. Los soldados mayores, quienes habían nacido en diferentes lugares y vivieron de formas distintas, iban a morir juntos en el final de sus días en el mismo lugar. Los copos de nieve, los cuales se habían formado respectivamente dentro de las distintas temperaturas y estaban siendo llevados por distintos vientos, cayeron en el mismo piso y se desvanecieron. Vivir como un copo de nieve y, al final, morir como un copo de nieve. La nieve que se derretía primero con el fin de evitar la nieve, la cual iba a posarse sobre ellos, se derritiera. Agradecidamente acepté toda la nieve con vida similares y toda la nieve con muertes similares. El Norte era una nación nevada. Un hogar que estaba establecido para la gente que era incapaz de ir al sur. Volviendo mi vista hacia el cielo, suspiré. Este era un día perfecto para llorar. Un buen día para llorar… por la mañana, un capitán llegó corriendo hacia mí.

— Milord, la primera línea ha sido atravesada. Los soldados restantes en la primera línea se han unido a la segunda. Por suerte, hubo una pequeña confusión durante la retirada momentánea. Aunque muchos están heridos, pocos fueron los que murieron.

— Bien. Sigan defendiendo así.

Mientras miraba el mapa, di la orden. La ventisca era feroz por lo que era imposible percibir el campamento militar con mis propios ojos. Mientras trazaba las cosas que podían verse y las cosas que no en el mapa, sentí mi camino hacia una dirección e hice unas suposiciones de a dónde tenían que ir los soldados.

— Ya estamos ganando con solo ser capaz de resistir así. No luchen apresurados, no mueran tan rápidos. Soporten siempre y cuando puedan.

Instruyan esto a las tropas una vez más.

— ¡Entendido!

Tras un rato, un anciano llegó corriendo. Este era el asistente del capitán. Ya que el capitán había caído en batalla, el asistente estaba tomando el lugar de su superior. No le pregunté por qué el capitán había caído, y el asistente tampoco me dijo:

— General, el segundo grupo ha sido atravesado. El segundo y tercer grupo se han alineado y están resistiendo ante el enemigo. Nuestra moral a un no ha disminuido. El líder de los caballeros ha caído.

— Muy bien. Cuando regreses, infórmale a la comandante Gebauer que abandone la tarea que le fue dada y que participe en la línea delantera. Luchen mientras les quede tiempo, pero muévanse con prisa. Si se mueven rápido, serán capaces de luchar menos.

— Entendido, mi general!

Una vez que llegó el mediodía, cerca de la hora en que la ventisca había cesado, un mayor llegó corriendo. Una vez más, era una persona distinta. En la siguiente ocasión, un mayor había muerto y casi todos los demás capitanes habían caído, por lo que solo los que podían correr a reportar eran solo sirvientes de asistentes.

El mensajero dio un saludo puntual y entregó su reporte.

— La tercera línea ha sido atravesada. Todo nuestro ejército está resistiendo en la última barricada de madera. Aunque los rangos de las unidades están desordenados y asimilados, no hay problemas en luchar juntos como un grupo.

— Bien. Les ordeno a los caballeros restantes que carguen. Si utilizan la vía estrecha entre las vallas, entonces la carga debería ser fácil de realizar. Golpeen los flancos enemigos que ocupen nuestro lado.

— Entendido, milord. Puede que logremos la fortuna en la guerra.

Luego un soldado distinto, y un soldado diferente… finalmente.

Todo se había quedado en silencio pues ya no había más nadie a mí alrededor.

Al igual que una persona del Norte, los capitanes luchaban hasta sus últimos momentos. No capturamos a los soldados que huían, y ya que no lo hacíamos, creía que más se habían quedado. En la Guardia Real, desde los caballeros reales hasta los sirvientes de caballeros, todos habían muerto heroicamente en la batalla.

Durante el asalto final, el Príncipe de la Corona fue al frente con las tropas sin decir nada. No pregunté cómo había muerto el Príncipe de la Corona, y nadie tampoco me dijo cómo. El último mensajero que me dio el reporte no fue un capitán, ni un asistente, y ni siquiera el sirviente de un asistente. El último reporte fue dado por un soldado que no tenía rango. El soldado me informó que la última línea había sido atravesada e inmediatamente regresó al frente.

—…………

Mientras recibía el sereno sol de mediodía en mi espalda, miré el mapa.

La luz del sol derretía los desechos congelados, esparciendo un repugnante olor a humedad por todo el campamento. Era el aliento que había fluido de los Cielos. Ya que la nieve descendía del cielo, y esta era la esencia que emitía cuando la nieve se había derretido, se sentía como si este fuese el olor del cielo… ¿el país de la nieve era el país del cielo? ¿Era la gente de la nieve la gente del cielo? ¿Esa era la razón por la que la gente de la nieve regresaba con más facilidad al cielo?

Mi espalda se sintió cálida debido a la luz del sol. Mientras recibía esa esencia húmeda, recordé la vez que la Princesa Imperial había lavado mi espalda. No fui completamente ignorante con respecto a la razón detrás del por qué la Princesa Imperial nos había dejado al Príncipe de la Corona y a mi aquí.

- ¿Qué debería hacer este?

- Bloquearás nuestra retaguardia.

- ¿Acaso le está diciendo a este que muera mientras defiende?

- No te detendré. Sin embargo, no solo serás tú. Mi hermano estará allí también. Si dejas que el Príncipe de la Corona del Imperio muera, entonces probablemente serás reconocido como un traidor por toda la eternidad.

Volverme un traidor eterno.

La Princesa Imperial dijo eso.

La gente susurraba entre sí que el Margrave Georg von Rosenberg era la razón del inicio de esta guerra. El Margrave Rosenberg perdió las Montañas Negras y arruinó el plan del Imperio de terminar esta batalla con una pequeña guerra. Más que eso, Rosenberg ahora fue incapaz de proteger al Príncipe de la Corona de morir y por eso la sala de la corte del Imperio se verá perturbada. Por eso, mientras cargaba los crímenes y tareas por sí mismo, Georg colapsaría y quedaría sumergido en los desechos congelados que el cómo contribuirás grandemente; estas fueron las verdaderas palabras de la Princesa Imperial. Sintiéndome cegado por esa inmensa gracia Imperial, le pregunté a la Princesa.

- ¿Le está dando una oportunidad a este, majestad?

- Simplemente deseo darte un lugar apropiado. Vete mientras cargas toda tu humillación solo.

Aunque fue una oferta diabólica, al mismo tiempo, era el único camino para salvar al Imperio, por eso se hacía una oferta innegable.

La Princesa Imperial realmente le ha dado un lugar apropiado a este viejo saco de huesos. Como esta región era mi hogar y mi nación y era el lugar donde la gente residiría y residiría nuevamente, su alteza ha logrado visualizarlo.

Una sombra entró desde mi espalda. La sombra pisó la nieve. Mientras hacia un sonido confuso, la nieve recibió el peso de la vida que pisaba en ella.

— Hm. ¿Eres Georg von Rosenberg?

— Así es.

Seguí mirando el mapa. Cada mapa era un lugar donde la gente había muerto.

Pensé en la gente que había luchado de la misma forma que había vivido. Pensé en sus manos firmes y áridas que tiraban de los gatillos de las ballestas. Incluso después de haber disparado el proyectil, seguían tirando de la cuerda.

Disparaban y volvían a tirar, seguían tirando. La batalla continuaba siempre y cuando la vida persistiera, y se sentía como si no había más que el único instante que demostraba esa continuación interminable.

— La batalla terminó, muchachito humano. ¿Qué estás mirando?

— La batalla.

— Y si esa batalla termina también, ¿qué mirarás?

— La batalla.

El sonido de un metal se acercó y cortó el aire de invierno.

Así que este es el sonido de mi vida siendo cortada.

Eso pensé. Me preguntaba si la carne se separaba con más delicadeza que el aire ya que no pude oír el sonido de ser cortado. Mi visión saltó y saltó muchísimas veces hasta que eventualmente miré al cielo. Ese era el lugar al que regresaré. Cerré mis ojos.

- Ya que no puedo limpiar tu mente, considera la idea de que estoy consolándote al limpiar tu cuerpo. El camino de la consideración al menos no será solitario.

Contemplaré el significado y lo contemplaré una vez más. Sin embargo, ya que el país de la nieve era el país del cielo, un día, ellos volverán a la tierra y se apilaran una vez más, por eso continúen con sus lamentables vidas. Lo que me consoló fueron esas vidas pobres y fue más reconfortante que la consideración de su majestad.

Su gracia Imperial es infinita, majestad.

Por favor trátenos a los súbditos con simpatía.

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El Rey de los Campesinos, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1506, Mes 3, Día 12.
Llanuras de Neris – Campamento del Ejercito Imperial.

—…………

Bajé la vista hacia la cabeza de Rosenberg, la cual había caído al suelo cubierto de nieve.

Rosenberg miraba al frente con los ojos cerrados. Ya las cosas probablemente no eran vivibles en esos ojos y tampoco era posible ser capaz de apreciar más cosas. Sin embargo, Rosenberg apuntará siempre hacia una dirección con esa mirada congelada. Luego de volver mi cabeza para seguir esos ojos, vi el cielo.

Luego murmuré.

— Ve a un buen lugar, margrave.

Levanté la cabeza de Rosenberg de la nieve. Sacudí la nieve que estaba en su cabello y usé un paño para limpiar el líquido que estaba fluyendo de su cuello.

Barbatos había decapitado a Rosenberg.

Por eso, nuestro plan fue un éxito. Aunque había una variable donde el segundo ejército de Marbas fue derrotado por la Princesa Imperial, considerando las habilidades de esa chica, en todo caso, ese era un resultado aceptable. Sería mejor considerar un alivio que Barbatos no perdiese. Además, fue gracias a la Princesa Imperial y su victoria que yo fui capaz de obtener la mía. Un empate.

Eso aún era un empate…

Durante un rato, la guerra había alcanzado un estado de calma.

Marbas había reclutado a las tropas una vez más y Barbatos tuvo que reorganizar a su ejército también. Los que necesitaban tiempo no eran solamente las Fuerzas Aliadas de los Lores Demonio, sino la Alianza Humana, la cual necesitaba tiempo para formar una nueva estrategia también.

Aunque parecía que los humanos esperaban que la guerra terminase en una pequeña batalla, yo me disculpaba. Esto aún era muy pronto. Por favor, participen un poco más en mi vals. Mientras miraba el rostro de Rosenberg, exclamé.

— ¿Qué estás tratando de ver incluso después de la muerte? Cierra tus ojos y descansa bien, margrave.

Bajé los parpados de Rosenberg con mi palma. Con eso, finalmente él había cerrado sus ojos. No sabía que gran causa y que gran sentido de justicia estaba tratando de ver este viejo en sus últimos momentos. Probablemente era algo tedioso.

Un capitán se acercó y me informó que Barbatos me estaba llamando. Ordené al capitán que sujetase la cabeza de Rosenberg. Intencionalmente lo intimidé.

— Planeo regalarle esto a la General Farnesio. Sujétalo bien ya que a la general le gustará mucho. Si por casualidad lo perdieses, la general se molestaría muchísimo. En ese momento, ni siquiera yo sería capaz de detenerla.

El rostro del capitán palideció y cuidadosamente sujetó la cabeza de Rosenberg. La forma en que sus dedos temblaban lo hacía parecer que estuviese sujetando su propia cabeza. Reí y me abrí paso hacia Barbatos. Dentro de la tienda vacía de los enemigos, Barbatos estaba limándose las uñas.

— Oh, ¿viniste?

— Estoy aquí para felicitarla por su gran victoria, majestad…

Exclamé mientras me arrodillaba. Yo era el tipo de persona que se arrodillaría incluso si era una broma. Barbatos resopló.

— Muy bien. Es bastante bueno ver tus palabras de mierda están ascendiendo. Sígueme.

— ¿Me vas a mostrar algo bueno otra vez? Tus cosas buenas están listas para cada día, por lo que no estoy seguro de cuando seré capaz de dormir apropiadamente.

Barbatos rió.

— ¿Puede seguirme sin decir una mierda? Si empiezas a joder, entonces te voy a insultar hasta que me canse.

Eso es lo que la sonrisa gentil de Barbatos me sugeria.

Como un individuo que creía en el sentido común y lo refinado, seguí a Barbatos.

Un prisionero estaba atado en uno de los rincones del campamento militar. Su armadura era bastante densa. Su posición social probablemente era la de un gran noble. Barbatos me susurró al oído.

— Este es el Príncipe de la Corona del Imperio de Habsburgo.

—……………

Seguro.

Esto era algo realmente grande.

Barbatos mordió ligeramente el lóbulo de mi oreja con sus incisivos.

— Dantalian, no me juraste tu lealtad a mí. Esta es una tragedia que considero bastante lamentable. Sin embargo, aunque no me has jurado tu lealtad, aun eres de confianza. No planeo aceptar eso sin un precio.

— ¿Oh? ¿Y qué quieres decir con eso?

— Te lo entregaré a ti.

Barbatos acarició mi pecho con su mano. Se sentía como si cada uno de sus dedos contenía una función orgánica. Por eso esto era lo que se sentía el toque de una mano que podía revivir a los muertos de la tierra. Así es como lo creía. Si era demasiado, entonces incluso yo me habría levantado inmediatamente si yo fuese un esqueleto.

— Puedes usar a ese prisionero como te dé la gana.

— Barbatos…

Gentilmente levanté la barbilla de Barbatos. Ella no se rehusó a mi toque descortés. Nuestros labios se acercaron.

— Podrás saberlo ya, pero desprecio a las mujeres con cuerpos pequeños.

— Hm, ¿y?

— Pero no puedo rehusarme a ti solamente.

— Lo sé, idiota.

Nos besamos un largo rato. Era un beso que contenía gratitud en lugar de lujuria. Barbatos, por la razón de que yo había forzado la marcha hacia el norte con el fin de salvarla, y yo, por la razón de que ella no ignoraría mi posición y me presentaría con una recompensa apropiada. ¿Cuán hermosa es una compañera que sabe cómo ser honestamente agradecido por lo que han recibido, y recompensa a la otra parte poco después? Éramos una hermosa pareja de negocios. Alejé mis labios y susurré.

— Aunque se siente que el deseo de llevar esto hasta el final en este lugar ya se ha acumulado.

— Tranquilo. Ayer ya tuvimos nuestra diversión sexual. Ve y encárgate de tu negocio.

Barbatos señaló al Príncipe de la Corona con su mentón. Asentí y me acerqué al Príncipe de la Corona del Imperio.

Me preguntaba si el Príncipe de la Corona se había revolcado varias veces en el suelo ya que su apariencia era más andrajosa que la de un perro callejero. Su cabello era plateado, y aun así, debido a la suciedad, estaba crudamente mezclado con un color marrón. Con un rostro completamente sucio, el Príncipe de la Corona me miró. Sus ojos estaban hundidos como un borracho que acababa de despertar de su intoxicación.

— ¿Quién eres tú…?

— Enemigo de Elizabeth.

—………

— ¿No deseas escuchar mi propuesta, oh, Príncipe de la Corona?

Sonreí calmadamente.

Sir Hermano Mayor.

Estoy aquí para informarte de algo bueno.

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