Novelas ligeras en español

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Dungeon Defense capitulo 10

Lord Demonio más Débil, Dantalian. 71º Rango.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 9, Día 17.
Cercanías del Castillo del Lord Demonio Dantalian.

— Una persona que parece ser un noble está escapando. ¿Está bien no ir tras él, milord?

— Déjalo. Ese hombre es el Margrave de Rosenberg. Un gran noble que está compitiendo por preceder en la región norte del Imperio de Habsburgo. Si capturase al margrave aquí, entonces las consecuencias serian innecesariamente enormes –declaré.

No había razón para nosotros resaltar mas de lo necesario. No aun. ‘El adrianictído 71º Lord Demonio ha tenido éxito en capturar al margrave más grande del imperio…’, eso se convertiría en un escándalo excesivamente grande. Llamaría rápidamente la atención de todo el continente. También aparecerían las facciones que me vigilarían día y noche. Eso era algo que no quería.

El territorio del Aristócrata de Rosenberg estaba ubicado en el borde entre el mundo humano y demoniaco.

Con el fin de que los ejércitos demoniacos invadan a los humanos, y los humanos invadan a los demonios, este es el camino que ambos bandos deben cruzar. Si tocásemos una zona tan peligrosa sin pensarlo, estaríamos despertando al lobo durmiente.

Mantener un perfil bajo era la mejor elección aquí.

— Aunque puede que hayamos ganado, si lo miras objetivamente, esta no es una victoria impresionante. No son más que 3.000 soldados que suprimieron a unos 1.000. Además de eso, he perdido mi Castillo de Lord Demonio también. En todo caso, los demás demonios lo que harán es ridiculizarme.

Un Lord Demonio que ha perdido su Castillo de Lord Demonio a pesar de haber tenido una ventaja militar 3 veces mayor.

Planeaba hacerlo para ver cómo la gente me evaluaba.

En conclusión, mientras yo era un advenedizo que tuvo suerte vendiendo la hierba negra con el fin de prosperar, también era despreciado como el tonto entre los tontos que ha aceptado a una paria mestiza como mi amante. Si esta no fuese la táctica fingida perfecta, entonces no sabía que era.

Reí con satisfacción.

— Ese margrave ha hecho un trabajo bastante impresionante. Y creer que él podría derribar mi Castillo de Lord Demonio… esperaba que él pudiese, al menos, llevarse las hierbas de mi castillo, pero fue más allá e hizo algo más. Esplendido.

— Aunque ésta damisela cree que los demás Lores Demonio lo menospreciarán completamente, milord.

— Si me llegan a despreciar, solo podría estarles agradecido –esto era exactamente lo que yo quería–.

Piénsalo, De Farnesio. El Margrave de Rosenberg pudo haber movilizado fácilmente 10.000 soldados. Sin embargo, la cantidad actual de tropas que trajo consigo apenas alcanzó los 1.000. Una fuerza militar que consistía principalmente en infantería y caballería ligera, mas nada. ¿Cuándo
pudo haberme subestimado como para hacer esto?

Pero gracias a esto, pude sobrevivir.

Si el margrave hubiese liderado un ejército de 10.000 soldados para invadir mi castillo, entonces no habría tenido posibilidad de defenderme.

Incluso si yo estaba rebosante de dinero, se requería tiempo reclutar tropas.

Se requería muchos meses antes de poder reunir la cantidad necesaria para acercarme a los 10.000. Si hubiésemos sido desafortunados, entonces habríamos tenido que reclutar tropas durante 6 meses mientras nos manteníamos al trote.

Sin embargo, el Margrave de Rosenberg había terminado movilizando una tropa de 1.000. Allí, una ruta de escape fue creada. El descuido del margrave me permitió seguir vivo.

Era una regla que incluso los leones tenían en mente al momento de cazar conejos. Ese margrave no conocía una verdad tan simple, lo cual lo llevó a su propia derrota.

— ¿Ponerlo todo cuando se caza conejos, eh…? Es una línea bastante profunda. Ésta damisela lo tendrá en mente.

— Que admirable. Como recompensa, te apretaré la coronilla.

— Ay, ay, ay, ayyyyyy, pero, ganamos… logramos la victoria como usted quería, ¿por qué está apretando nuevamente a esta damiseeeelaaaaa…?

Ríndete.

A partir de ahora, esta damisela era mi pastelito de arroz. Le había agarrado bastante carillo a esta sensación insoportablemente suave en su cabeza. Jugaré contigo tanto como lo hice con mi segunda media hermana.

Luego que la batalla terminó, capturamos una considerable cantidad de prisioneros. Aproximadamente 600 de las 1.000 tropas enemigas habían perdido su voluntad para luchar y se rindieron. Ya que, tanto para mí como para la Srta.

Farnesio, esta era nuestra primera vez en tratar asuntos de post-guerra, estábamos perplejos.

— ¿Tiene una instalación para acomodar a los prisioneros, milord?

— ¿Qué esperas de un Lord Demonio al que le acaban de destruir su Castillo de Lord Demonio?

— Hmm. Ya que sería problemático dejarlos aquí, encarguémonos de ellos. Me encogí de hombros. No tenía razón para rehusarme.

600 humanos fueron masacrados ese día en la colina.

Mientras despreciaba la imagen de la masacre que sucedía ante nosotros, compartimos una conversación amistosa (se le dice así, pero se lee ‘castigo de presión’). Los prisioneros nos gritaban y rogaban que los salváramos, pero los ignoramos.

— Ah, ahora que lo pienso.

Recordé algo importante.

— De Farnesio. ¿Tu antes no has cometido un asesinato con tus propias manos, cierto?

— ¿Hm? Si fuese a entrar en detalles, entonces sí, tiene razón.

— Recomiendo que uses esta oportunidad para experimentar el acto de asesinato. La diferencia entre matar a alguien mentalmente y ‘realmente’ matar a alguien es considerablemente vasta. Si vas a ganar experiencia de antemano, entonces no terminaras en una situación delicada luego.

— Ciertamente, tiene sentido.

Laura De Farnesio asintió y se dispuso a bajar la colina. Recibió una espada larga de uno de los soldados e inmediatamente la osciló hacia el cuello de uno de los prisioneros con un movimiento suave. Como el cuello no fue cortado con un solo golpe, ella tuvo que repetir el movimiento de 5 a 6 veces.

Con la cabeza del prisionero en su mano izquierda, la Srta. Farnesio se regresó hacia donde yo estaba. Ella me miró e inclinó su cabeza.

— Esta damisela no sintió ninguna sensación realmente notable.

— Ohh. Parece que tienes un corazón más fuerte de lo que imaginé.

En mi caso, yo quedé un poco aturdido luego de mi primer asesinato.

Podía recordar distintivamente el temblar de mis manos luego de haber matado a mis dos secuestradores. Eso fue cuando estudiaba el tercer año de la primara.

Aunque, en realidad, la persona que incitó el secuestro fue una de las mujerzuelas de mi padre.

En ese tiempo, uno de mis secuestradores gritó de miedo: ‘¡No hice nada malo! ¡Tu familia dijo que me pagaría! ¡Perdóname, por favor!’.

Quizá yo estaba más sorprendido por esa declaración que por mis asesinatos.

La persona cegada por amor está atada a hacer algo loco.

Mi padre cerró sus ojos para siempre sin darse cuenta de la verdad de este incidente. Me quedé en silencio a propósito. Se sentía como si yo fuese un informante si le decía, por eso no era de mi agrado. Así pensaba yo entonces.

No quise prestar la mano de mi padre.

Personalmente, yo castigaría a cualquiera que amenazara mi vida

Así como un león no le pide al tigre que pelee en su lugar.

A la edad de 10 años, fue el momento en el que mi sentido fundamental de la ética fue sellado en mi cerebro.

— Milord. Ésta damisela desea convertir la cabeza de este prisionero en un cráneo y quedárselo –la Srta. Farnesio abrazó la cabeza y dijo–. Por una u otra razón, esta es la primera persona que ésta damisela ha matado. Es un evento monumental. Debido a su señorío, esta damisela fue capaz de descubrir que hacer historia uno mismo es mucho más divertido que estar viendo la historia del
pasado. Por eso, la cabeza de este tipo será el primer sacrificio que marcará el nombre de ésta damisela en la historia… deseo atesorarlo.

— Bueno, ¿no está bien? Un pasatiempo de coleccionar cráneos es bastante sofisticado que es asombroso.

— Hmm. Ésta damisela sabía que usted lo entendería, milord.

No fue como si lo hubiese entendido del todo.

Yo la estaba respetando.

Luego que Laura De Farnesio hubiese dado la orden de limpiar el resultado post-guerra –le di esta tarea porque, sinceramente, eso era algo muy agotador para estar haciéndolo yo–, fui a ver a Lapis Lazuli.

Lala estaba organizando documentos en la sede en el extremo posterior de nuestras fuerzas. Una vez entré a la habitación, Lala dejó de hacer lo que estaba haciendo y me miró.

—…………………

—…………………

El momento en que estuve a punto de abrir mi boca, ella tomó la iniciativa:

— Ésta está decepcionada.

—………………

— Ésta estaba decepcionada.

Lapis Lazuli bajó la pila de papel, y me miró fijamente.

— Usted había tratado a ésta como una amante común. Lo que ésta deseaba de usted era que la tratase como una compañera autoritaria, Su Alteza, ésta nunca deseo una relación amorosa encadenada a otro. ¿Por qué trató de robarse el juego y la presa de ésta?

—…lo siento.

— Ayer, dijo que me amaba, ¿no es así, Su Alteza? –yo asentí–. ¿Usted sigue amándome?

— Sorpresivamente, así parece.

—…huh –Lapis Lazuli soltó un pequeño suspiro–. Establezcamos reglas.

— ¿A qué te refieres con reglas?

— No pida afecto a ésta, y ésta también, optará por no solicitarle afecto, Su Alteza. Lo más importante para usted y para esta es tomar todo el poder en el mundo demoniaco. Con el fin de lograr eso, una actitud fría es capaz de superar las lágrimas y la sangre si es necesario.

— Estoy completamente de acuerdo.

—…las cosas se han vuelto un lío –Lapis Lazuli presionó sus dedos en su frente y cerró sus ojos–. El amor no es más que una debilidad. La carga excesiva de emociones no tiene ningún propósito. Que usted, Su Alteza, considere a ésta como una mujer, es una completa sorpresa. Ante de ser una mujer, esta es una simple campesina súcubo que desea asegurar el éxito.

— Lala. También tengo algo que decir con respecto a eso –sonreí débilmente–. No soy el único con una carga excesiva pegada a sus emociones. Lala, tu también estas así. Es lamentable, pero no estás en la posición de estar reprochándome eso con tanta confianza.

— Mil disculpas, pero ésta es incapaz de comprender lo que usted está diciendo.

— ¿Acaso no estás enamorada de mí también?

—………………

Lapis Lazuli lentamente frunció el ceño.

— ¿Se encuentra bien, Su Alteza? Existe un límite para el ego excesivo.

— Piénsalo cuidadosamente. Si yo terminase siendo un esclavo del amor, si llegase a pasar, sería beneficioso para ti. Si yo estuviese atado, subyugado y forzado a arrodillarme por todas y cada una de tus palabras, entonces, eventualmente, tú tomarías una posición superior a la del Lord Demonio Dantalian. Por eso, el día en que yo obtenga el puesto del poder, tú, ya habiéndome tenido en tus manos, serias la real y más grande autoridad, ¿me equivoco? –Lapis Lazuli cerró su boca. La sonrisa en las comisuras de mi boca se amplió–. Pero no lo hiciste. No, fuiste incapaz de siquiera considerar esa noción. En lugar de deleitarte al verme obsesionarme contigo, tú te sentiste disgustada. ¿Por qué pensaste así?

—……………

Un rato pasó. Mucho tiempo, diría yo.

Un poco de sorpresa estaba contenida dentro de los ojos azules de Lapis Lazuli.

Era como si fuese la primera vez que presenciara un paisaje natural bastante abrumador.

—…tiene razón, Su Alteza. Ésta no tiene razones para rechazar cortejo. ¿Por qué ésta…?

— Eso es porque me amas –di un paso hacia donde estaba ella. Nuestras miradas se acercaron bastante también–. Sin embargo, antes de amar a alguien más, amamos a la autoridad. Por eso, amamos a la persona que ama la misma autoridad que nosotros. Al igual que un músico siente atracción por su amante que aprecia la música. Al igual que un poeta que se siente atraído por su amante que se obsesiona con los poemas…

Era exactamente como nosotros.

Hacia la persona que anhelaba fuertemente la autoridad más que ellos mismos.

Hacia la persona que comprendía la autoridad tanto como ellos lo hacían.

El que nosotros fuésemos juntados era inevitable.

— Lala, amo ese tú que ama la autoridad.

—………………

— Esa fría tenacidad que tienes, ese pragmatismo despiadado tuyo, y tu actitud que no permite siquiera el más mínimo descuido y tolerancia. Amo todo eso. Sin embargo, el momento en el que pierdas esa aspiración tan pura hacia el deseo de poder, dejaré de amarte.

—…ésta lo entiende.

Los ojos de Lapis Lazuli lentamente se tornaron delgados.

— Ésta se había sentido decepcionada de la visión que usted tiene acerca de algo más preciado que la autoridad. Pues ésta había percibido que la parte que ésta ama de usted, Su Alteza, estaba decayendo –Lapis Lazuli cerró sus ojos. Lentamente, como si tratase de apreciar algo–. Por eso, esto es… mi amor.

— Así es –otro paso–. Somos iguales. Tanto tú como yo amamos mucho la autoridad. Por eso, cuando vemos a la otra persona despreciar el poder, una ira incontenible surge de nuestro interior.

— Lo que ha dicho es correcto, Su Alteza. La autoridad tiene el valor primordial. Nada puede contrariar esto.

Lapis abrió sus ojos. La mirada fría que Lala siempre tenía estaba presente.

— Aunque ésta admite que lo ama, aun así, ésta tiene que disculparse, Su Alteza. Al final, usted no es más preciado que la autoridad.

Somos iguales.

Un paso más cerca.

Quizá era inapropiado referirse a esta emoción como amor.

No era amor.

Mucho menos amistad.

La misma relación.

La sensación de establecer el hecho de que una persona puede relacionarse perfectamente conmigo realmente existía en este mundo.

No como Laura De Farnesio, quien recientemente acababa de levantarse, sino dos personas que ya se han descubierto a sí mismo y que estaban completamente desarrollados. Esos dos encontraron y reconocieron lo que la otra persona era, y confirmaron su relación.

Hasta ahora, yo era una raza única en mi propio mundo.

Solo yo existía, y solo yo formaba otro tipo de raza humanoide ajena a los demás homo sapiens.

Pero ahora, había encontrado a Lapis Lazuli y descubierto a la segunda de mi tipo.

En otras palabras. Amor por la humanidad.

Actualmente estábamos percibiendo un amor por la humanidad que consistía únicamente en nosotros 2.

— ¿Sabes cuál es la mejor parte de ser un Lord Demonio? Es el hecho de que apenas tengo que dormir. Hubo un tiempo en el que me mantuve despierto por cuatro noches seguidas, agonizando sobre algo. En ese entonces, me disgustaba mucho la idea de quedarme dormido y hacer que mis preocupaciones se cortaran a medio camino –di el último paso para acercarme a ella. Finalmente nos habíamos alcanzado el uno al otro–. La gente normal diría que esos sueños son inútiles. Que
entre las cosas de la vida de uno, algo como los sueños no era necesario. Sin embargo, soy un poco diferente. Los sueños no solo hacen que mi vida se sienta inútil, sino que también la hace impotente. Siempre he estado sumergido en esa emoción.

— Aunque solo pueda ser la mitad, ésta sigue siendo una súcubo –sin nadie que tomara la iniciativa. Ella y yo juntamos nuestros cuerpos.

Mientras envolvía mi brazo alrededor de su espalda, ella movió su propio brazo alrededor de la mía también.

Al igual que dos serpientes venenosas enrollándose una cerca de la otra.

— Ésta puede controlar sus ‘sueños’, Su Alteza.

— Eso lo haría todo perfecto.

— Si. Ésta hará que usted sea perfecto, Su Alteza. Y ésta, también será perfecta a través de usted.

Nuestras miradas se acercaron. Nuestros alientos también.

— Eres mi debilidad. Sin embargo, si prestamos la atención suficiente, si no olvidamos de que raza venimos originalmente, entonces ni siquiera una relación revelará los defectos del otro, sino una relación donde cubramos las deficiencia del otro.

Solamente por una autoridad poderosa.

Solo por una autoridad más grande.

Por eso, no una prometida, sino una compañera.

Ambos éramos compañeros.

— Lapis Lazuli, te amo.

— Ésta también lo ama, Majestad. Lord Dantalian.

Nuestros labios se unieron.

Un efecto de sonido virtuoso sonó en mi oído.

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[¡Han logrado sinceramente una conexión con la otra persona!]

[¡El afecto de Lapis Lazuli ha aumentado por 50.]

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En lugar de prestar atención a algo como una ventana de notificaciones, aumenté la presión en el toque de Lala.

Su piel suave pero fría era placentera.

Un poco más profundo.

Mientras exploramos la calidez del otro, mientras confirmábamos la existencia del otro.

Yo para mí, y ella para ella, cada persona simplemente llenaba a la otra.

Al igual que un perro, avariciosamente, persigue su sombra.

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Lord Demonio más Débil, Dantalian. 71º.
Calendario Imperial: Año 1505, Mes 9, Día 21.
Palacio de los Gobernadores, Niflheim

— Barbatos. Ésta mañana has venido y me has dicho esto. Que lo único relevante que tiene el amor es, que revela tu debilidad. Que la gente no se hace fuerte mediante el amor, sino que lo hacen al desecharlo.

—………………

— Tus palabras fueron, en parte, ciertas, pero al mismo tiempo, erradas. Ciertamente, Lapis era mi debilidad, y yo la debilidad de ella. Pero eso es todo. Mientras ambos compartamos amor, no nos haremos débiles –al contrario, todo era distinto–. Solamente nos hacemos fuertes el uno al otro mediante los lazos.

Barbatos quedó en silencio. Mientras disfrutaba mi vino, volví a hablar.

— Nuestro amor podrá no ser cálido, pero es frío. Podremos no ser suaves, pero tenemos filo. Aunque podamos ser incapaces de aceptar algo, seguimos yendo hacia algo. Estamos firmes, por eso no nos rompemos, y en perfecto orden, aniquilamos al enemigo ante nuestros ojos. Esa es nuestra práctica. Y además es la razón por la que regresé a Niflheim luego de derrotar al ejército del margrave.

— ¿A qué te refieres?

— La carta.

— ¿Qué?

Sonreí.

— La culpable que hayan escrito la carta informándome de los invasores no fue nadie más que TÚ, barbatos.

—………………

Por un instante, el rostro de Barbatos se heló.

— Lo repetiré, ¿de qué hablas…?

— Fue una prueba simple. El culpable siempre regresa a la escena del crimen luego de haber tenido éxito en su cometido. Traté de utilizar este dicho antiquísimo una vez –con una mirada suave, como si estuviese acariciándola con mi mano, miré a Barbatos de la cabeza a los pies–. Sea quien sea que haya enviado la carta, dejaba en claro que la persona era generosa conmigo. Ya que me notificaron el hecho de que los invasores aparecerían, después de todo. Sin embargo, ¿quién habría sabido las circunstancias detalladas del Margrave de Rosenberg, y tener la capacidad de adquirir tal información? Barbatos, ¿cuán amplia ha de ser la red de información personal para ser capaz de saber la información exacta de las tropas desplegadas? El culpable era, sin duda, alguien con gran poder. Por ejemplo. Alguien lo suficientemente poderoso para ser el 8º Rango. Alguien hostil hacia los
humanos y por eso tomaba nota constantemente de los movimientos militares del lado humano.
Alguien que esté bien informado de la situación en el territorio del Noble

Rosenberg, ya que reside en el área fronteriza entre los demonios y la humanidad.

— Si, Barbatos. Una persona autoritaria como tú.

—……………

Barbatos abrió su boca.

En algún punto, ella había recuperado su malévola expresión.

—………ja, Jajajaja. Tenía curiosidad de lo que estabas tratando de decir –su voz estaba bastante compuesta también–. Dantalian. Claro, yo soy la persona desquiciada, tal como lo has dicho. Una red de información en la raza humana, bueno, obviamente que la tengo. Ya que nunca sabias cuando esos humanos iban a tratar de empezar algunos negocios divertidos Barbatos sonrió

Su habilidad de actuación era esplendida. Como política, ese era el ideal. No era una confianza enorme por ser la líder de la facción política más grande conocida como la Facción de las Llanuras.

Sus acciones exageradas de siempre que parecían frívolas, su mezcla de vulgaridades en sus palabras que hacían que los oídos de los demás se sintieran molestos, y su forma de vestir con tantos escotes que hacía que otros se preocuparan del sitio al que debían estar mirando. Todas esas cosas fueron
acciones calculadas.

Un medio de atraer y manipular la mente de otra persona a su gusto.

— Pero ¿eso es todo lo que sabes? No soy el tipo de persona que escribe algo tan trivial como un mensaje. Si algo sucediera, entonces, tal como ahora, te escupiría yo misma la cara. ¿Por qué enviaría una carta como una idiota de mente cerrada?

Ella se había acercado a mí como si realmente le preocupara mi confort, a pesar de ser una persona que no tenía interés absoluto en mi vida amorosa, ella actuó como si sinceramente estuviese escuchándome.

Por eso, lo había dicho antes. Barbatos era una buena mujer.

Raramente la veía como una mujer tan dedicada políticamente en esto.

Barbatos fue capaz de desarrollar su habilidad de actuación durante los extensos 500 años de su vida. Ciertamente, era una habilidad tremenda. Ahh, estaba al nivel que haría llorar incluso a los más grandes actores. Aunque no estaba a mi nivel, reconocía que estaba justo debajo de mi mentón.

El talento original triunfaba sobre el esfuerzo.

Mi aptitud para actuar solo podía abrumar tus esfuerzos.

— En primer lugar, si te enviaba la carta, entonces yo no tendría razón para negar esto. ¿No crees? Al final, te salvaste gracias a esa nota –Barbatos se encogió de hombros–. Sin esa carta, tú ni siquiera habrías sabido que el ejército del margrave te invadiría y solo habría logrado su cometido. Por eso, la persona que escribió la carta es tu salvador. ¿Quién desecharía la oportunidad de ponerte
en deuda conmigo? Es por eso que realmente no la envié.

Aunque era razonable. Era solo una vil excusa.

— Barbatos. Es porque tú no enviaste la carta con intenciones de salvarme.

— ¿Sabes qué? Jodete. Sigo diciéndote que NO la envié, ¿y aun sigues con el temita?

— Enviaste la carta con la única intención de ‘ponerme a prueba’.

—………………

Barbatos me lo había dicho.

Yo estaba esperando que un verdadero novato bastante útil apareciera después de tanto tiempo, pero ¿no parece un paciente mental completo? Huh, mi destino siempre es así…

¿Cómo demonios haría esta función retardada como una persona real…?

¿Cómo pudo haber sabido que yo era un novato útil?

¿Fue simplemente porque logré hacer dinero mediante las hierbas negras?

Barbatos no conocía los detalles internos de lo que yo había hecho para ser millonario. ¿Fue simplemente gracias a la suerte, o solo porque había tenido a Ivar Lodbrok en la palma de mi mano? Suerte y habilidad, para ella era incierto el lado en el que se encontraba la fuente de mi éxito.

Por eso, para el momento en el que Barbatos trajese esas palabras, ya ella me había puesto a prueba de antemano con cierto método.

— Tras escuchar las noticias de que el ejército del Margrave se estaba moviendo, tú, probablemente querías ver mi habilidad una vez más, Barbatos. Querías ver con tus propios ojos si yo realmente era una persona útil. Enviaste la carta, y pacientemente esperaste para ver cómo yo respondía ante los invasores…

El resultado fue un ‘aprobado’.

El Lord Demonio Dantalian había pasado sano y salvo la prueba llamada Margrave von Rosenberg.

Ahora, Lord Demonio Barbatos había decidido que reclutaría al Lord Demonio Dantalian a su facción.

Excepto, que había un gran problema allí.

— ¿Por casualidad lo recuerdas? Esas palabras que pronunciaste ayer cuando llegaste aquí.

—…no. ya que no soy el tipo de persona que particularmente recuerde algo inútil.

Si tratas de terminar con esa amante súcubo que tienes, entonces puedo ayudarte.

En primer lugar, no tiene sentido que una paria tenga sexo con un Lord Demonio. Aun no es demasiado tarde, pídeme ayuda.

Francamente hablando, eso fue algo severamente intrusivo para estar diciéndolo.

Pero si cambias ligeramente tu punto de vista, entonces era un consejo exageradamente obvio.

Ya que si el personal que ella planeaba atraer a su facción era ‘un idiota que ha tomado a una paria como su amante’, un gran daño seria infringido en la imagen de su facción.

El manejo de la imagen era el núcleo de la política.

En la posición de Barbatos, existía la necesidad de llevarme a una ruptura con Lapis, a como dé lugar.

—…huh, te di un consejo mientras era totalmente considerada contigo –luego de escuchar mis palabras, Barbatos frunció el ceño–. Realmente eres un desgraciado que trata los favores como si fuesen mierda, ¿eh? ¿Qué? ¿Acaso todos parecen coyotes apuntando solamente las ganancias políticas en esos ojos tuyos? Tu forma de pensar es bastante terrible, Dantalian.

— Cuando escuchaste las noticias de que el Lord Demonio Dantalian fue abofeteado en la plaza por Lapis –hablé en voz baja. Y Barbatos selló sus labios–. En ese tiempo probablemente pensaste esto. Oh, la oportunidad de oro ha llegado. Te acercaste a mí rápidamente con la intención de atacar cuando el hierro estaba ardiendo. Es decir, 20 minutos después de que me abofetearan,
así fue. Adelante, desahógate. ¿Por qué pelearon ustedes 2? ¿No me ves aplicándome hielo todavía? Apenas han pasado 20 minutos desde que me abofeteó.

— Aquí en Niflheim, soy famoso por mi amor apasionado por Lapis. En tu posición, el dolor de cabeza que esto debió haberte causado debió haber sido enorme. Para comenzar, tenías que hacerlos terminar, pero la forma en que lograrías tu cometido de separarlos, no provino de ti.

—………………

— Ante la noticia de que me abofetearon, pensaste: ‘eso es’. No había cristal más débil que alguien que acababa de discutir con su amante, y momentos después ellos tendrían que separarse. Se rompería si lo tocases con un martillo. Probablemente asumiste que si jugabas tus cartas de forma correcta, entonces podrías despedazar mi relación con Lapis de forma muy sencilla.

En eso, Barbatos se tornó cautelosa.

Lo hizo con el fin de no dejar que se notaran sus verdaderas intenciones.

¿Dijiste que el nombre de tu amante era Lapis Lazuli? Mierda, es admirable.

¿Cómo demonio fue capaz de soportarte? Si fuese yo, ya te habría cortado las bolas y huido hace mucho tiempo.

Esa fue la parte en la que Barbatos fue asombrosa.

Ella no se puso de parte mía, al contrario, se puso de parte de Lapis.

Como si plantara el malentendido de que ‘terminar por su culpa’ era la elección correcta.

Ustedes deberían terminar.

Ella hábilmente disfrazó sus palabras.

Al principio, Barbatos debió haberse sentido complacida de que todo fluyese pasivamente.

Una vez que Barbatos escuchó que yo traté de matar a la madre de Lapis, ella quedó convencida.

Todo había terminado.

Barbatos se convenció de que una persona que pudiese tolerar al hombre que trató de matarle a su madre y siguiera amándolo, no existía.

Sin embargo, como su estratagema era avanzar rápidamente, ella se enfrentó a un problema que no se esperaba.

— El instante en el que entraste en pánico, Barbatos, fue el momento en el que le confesé por segunda vez mi amor a Lapis. Debió haber sido increíblemente absurdo. Lo entiendo. Probablemente nunca imaginaste que habría una persona en este mundo cuyo amor fuera tan insano como el mío.

—………………

— Trataste de convencerme prolijamente.

¿Cómo es ese amor?

Eso no es amor.

Está bien si terminan, pero amor… esa es una emoción más preciada que cualquier otra cosa. Es algo que haría que las demás cosas se apartaran voluntariamente para abrirle paso.

— La emoción que siento ahora no es amor. El amor es algo más noble que cualquier otra cosa. Más sagrado. Es algo que es más suave… al clamar eso, ¿quisiste que apuntara mi propia emoción y dijese ‘esto no es amor’, cierto? – sonreí gentilmente–. Lamento que fueses incapaz de logar tu meta, Barbatos. Este es mi pago por ser mi consejera de amor durante toda la noche. Te probaré especialmente este es otro ejemplo de amor. Campanada.

Levanté una pequeña campana y la sacudí.

Al hacerlo, la puerta de la puerta del recibidor se abrió y alguien entró. Barbatos quedó desconcertada y se volvió hacia la puerta. Allí, Lapis estaba de pie con una expresión sin emociones en su rostro.

— ¿Llamó, Su Alteza?

— Ahh. Pasaste muchos problemas esperando allí toda la noche, Lapis.

— Está bien. Gracias a usted, ésta ya se ha acostumbrado a pasar despierta toda la noche.

Ante la vista de nuestra conversación, Barbatos nos miró, completamente perpleja.

— ¿Esto qué es…?

— Lapis, parece que Su Alteza Barbatos siente algunas dudas de nuestro amor. Parece que cree que contienes un desprecio hacia mí por haber tratado de matar a tu madre biológica. ¿Qué piensas de ello? ¿Te importaría mostrárselo a Su Alteza Barbatos también?

— Comprendo. Ésta se lo presentará de inmediato.

Lapis hizo una reverencia y dejó el recibidor. Barbatos me miró con ojos que parecía incapaces de comprenderlo. Bueno, espera un poco. El ritmo de Lapis es inesperadamente rápido, por lo que debería volver de inmediato.

Un silencio peculiar pasó. Poco después, Lapis regresó. En sus manos, ella estaba cargando una de las bandeja de plata que las criadas usaban para entregar las comidas.

— Bien, Lapis. Muéstraselo a Su Alteza Barbatos.

— Si. Ésta pide disculpas.

Lapis delicadamente levantó la tapa de la bandeja.

—………………

Barbatos abrió sus ojos de par en par.

Mientras sonreía, aplaudí.

— ¿Qué tal? ¿No es espléndido? Esta es Lapis Lazuli. Ella es mi primer amor, mi concubina, quien quizá pueda ser mi único amor. Barbatos. Observa. Encima de la brillante bandeja plateada estaba la cabeza de una persona.

El rostro de la vieja que había venido hacia medio mes atrás.

— Esta es la madre biológica de Lapis.

— ¿…………qué?

— ¿Aun no lo entiendes? Ella fue asesinada. ¡Por la mismísima Lapis! Estallé en carcajadas.

El sonido de la risa llenó toda la habitación. Aunque esto era lo más descortés que se pudiese hacer a mitad de la noche, era algo inevitable. ¿Cómo voy a detener mi risa, esa risa que viene por si sola desde lo más profundo de mi pecho?

— Lapis no estaba enojada porque yo traté de matar a su madre. ¡Ella se molestó porque descuidadamente traté de avanzar mientras olvidaba cuál era mi lugar! –la complexión de Barbatos seguía siendo de desconcierto.

— ¿Qué… estás diciendo?

— Estoy hablando de venganza, Barbatos. ¡Venganza! ¿No es obvio que, usando sus propias manos, uno deba obtener venganza de la persona que arruinó su vida? ¡A pesar de eso, ya que traté de hacerlo mientras estaba complacido y lograr vengarme en su lugar, era obvio que Lapis enloqueciera!
¿Por qué fue tan descuidado y trató de robarle el juego y la presa a ésta? Esa fue la línea que Lapis me dijo. Esas palabras que dijo mientras me reprochaba tenía ese significado.

Incapaz de contener mi propia risa, solté una risita. Fue una risa completamente inapropiada. Sin embargo, yo no me encontraba rebosante de concentración como para preocuparme por mi dignidad. Quería disfrutar este momento al máximo.

— Ahora lo entiendes, ¿no? En el tercer día del 9º mes, el día en el que la vieja esa vino a mi recibidor, Lapis la cazó de inmediato y la asesinó en secreto. Ahh, ¡qué chica tan atractiva es esta! ¡Esta chica ejecutó una ecuación de venganza con una firmeza notable! ¡Lapis, realmente te amo…!

—…Su Alteza Barbatos está viendo. Por favor, tenga algo de dignidad, Lord Dantalian.

— ¿Y qué? Todo es mejor cuanto más amor se comparte –Lapis Lazuli emitió un leve suspiro.

Incluso ese suspiro fue atractivo. En verdad, yo era un verdadero apóstol del amor. Incluso la Diosa Afrodita bajaría su mirada hacia mí y sonreiría con gran alegría. Existía un límite para la propaganda obstinadamente falsa, como para estar señalándome y criticarme de que ‘yo no sé de amor’.

— No solo a la vieja esa. Lapis incluso había asesinado a la criada que la había insultado. Para mi sorpresa, descubrí muy tarde que ese incidente fue maquillado como un accidente. Ellos dijeron que se atragantó y murió ahogada, pero en realidad fue veneno. Está bien sorprenderse, Barbatos. Ya que nuestra Lapis es realmente una mujer extraordinaria.

— Ciertamente, esto es un problema, al ver que sus tonterías se han salido de control, ésta lo único que ha de hacer es irse.

— Si, seguro. Ve y descansa un poco. Ya que no compartiremos cama esta noche, no tienes que ir y aplicarte aceite de rosas antes de dormir.

—……………

Tras mirarme fríamente, Lapis dejó el recibidor.

Sí, yo era completamente consciente del hecho que me estaba comportando considerablemente estúpido. Pero este era mi primer amor. Era obvio que fuese incapaz de recuperar los sentidos y obsesionarme con una chica. Esto era perfectamente normal. En eso, volví mi vista hacia Barbatos.

— Le dije que si yo era abofeteado en la plaza, ante mucha gente, entonces el culpable del envío de la carta vendría a buscarme. Y al hacerlo, sin dudarlo ni un minuto, ella me abofeteó. Luego, actuamos como si hubiésemos terminado –Lapis Lazuli era ese tipo de mujer. La compañera que yo amaba era así–. Es así, Barbatos.

—………………

— ¿Qué pasa? Oh, maestra de amor, tú, quien has tenido más de 1.000 amantes en el transcurso de 500 años. Oh, Barbatos, tú, que has dicho que si yo escuchaba tu consejo de amor entonces mujeres hermosas me harían el oral incluso si yo estaba acostado. ¿Cuál es tu impresión sobre la nueva categoría del amor que has presenciado por primera vez en 500 años?

Barbatos quedó en silencio. Con su mano inclinada hacia abajo, sus hombros temblaron. Y en eso…

—………ja –sus hombros se sacudieron con más violencia–. Ja… jaja, jajaja… jajajaja… jajajajajaja… jue, jejeje, jejeje, juejuejue… ja, jue, ja… ja, ¡JAJAJA! ¡JAJAJAJAJAJAJAJA! ¡JAJAJAJAJA! ¡JAJA, JAJAJAJAJAJAJA! Lo que comenzó como una risa incontrolable, se había convertido en una risa incontrolable de locura.

Barbatos sacudió todo su cuerpo mientras reía.

La risa siguió por un buen rato. Barbatos echó su cabeza hacia atrás. Una demencia clara se produjo en su rostro. Los rabillos de sus ojos y comisuras de su boca se torcieron a modo de burla placentera, y sus dientes blancos brillaron con una codicia voraz.

— ¡Una obra maestra! ¡Esta es, una obra maestra! Esta. Esta era la 8º Rango. La nigromante de mayor rango elogiada por su inmortalidad, este era el rostro desnudo de Lord Demonio Barbatos.

— ¿Ahhh? ¿Ehhn, ehhn? Dantalian, fuiste capaz de presentarme una diversión que estaba más allá de mis expectativas. He comenzado a tomarte cariño. Realmente, te he tomado un cariño tremendo. Quizá, si tu meta era negociar mi buena voluntad, entonces he de felicitarte. Si. Pues ciertamente me he encariñado contigo.

— Me agrada que te hayas deleitado –me encogí de hombros–. Como el actor que te ha provisto esta actuación durante toda la noche, esto es satisfactorio.

— ¿Actuación? Fu-fuajajaja. ¿Esa fue una actuación? ¿Ese fue un escenario que calculaste de principio a fin? Este jodido retraso. ¡¿Me estás diciendo que hiciste todo tipo de mierdas solo para hacerme reír?!

— Eres Barbatos. 8º Lord Demonio. Si solo hubiese tomado una única noche para conmoverte sinceramente, entonces consideraría esto como algo muy barato.

Si hubiese otro objeto que hubiese invertido esta noche, entonces sería el vino Balleleunium Año 1101.

Había adquirido el vino de la más fina calidad a propósito con el fin de incitar hasta el más mínimo descuido en Barbatos. Con el fin de disfrutar de este vino tan sublime, Barbatos, sin pensarlo, se permitió emborracharse. Ella deshabilitó el desintoxicante de alcohol dentro de su cuerpo, ella misma. El resultado fue toda esta comedia que sucedió ante mí.

— ¡Jajaja! Si, ciertamente es un precio muy barato. Realmente conoces tu lugar. Fuiste capaz de obtener mis pensamientos internos, esos que nunca han sido revelados a nadie en 300 años, en una sola noche. Pero eso es estúpido. Ahh, no hay duda de que lo es.

Barbatos sonrió. Su sonrisa fue tan amplia que se sentía como si las comisuras de su boca se romperían.

— No puedo pasar por alto a alguien que ha imaginado el tipo de puta que soy, ¿sabes? Eso me pone nerviosa. Si propagas un rumor como ‘investigué y descubrí que Barbatos es realmente una puta que conserva órganos internos y serpientes venenosas’. ¿Hm? El impacto negativo que yo recibiría no sería pequeño.

— Es probable.

— Ahora bien, Dantalian. Voltea rápidamente esa cabecita inteligente que tienes. ¿Cómo debería tratar con el bastardo que ha presenciado mi rostro desnudo? Mis compatriotas del mundo demoniaco solo piensas en mí como alguien pura y honorable, ¿sabes? Con el fin de no decepcionar a esos chicos, he de destrozarte esa boquita. Piensa bien antes de que te arranque la lengua, pequeño Lord Demonio…

Barbatos se me acercó lentamente. Una niebla negra se elevó a su alrededor. Una niebla formada por energía mágica. El ojo que discierne para saber qué tipo de efecto mágico tenía esa niebla, estaba ausente. Excepto, que yo podía decir que no era nada bueno para mi salud.

— No, no señor, cortarte la lengua sería un desperdicio. Tengo la certeza de que tu voz y tu elocuencia serán útiles en operaciones demagógicas. ¿Debería convertirte en mi marioneta? ¿Sería más eficiente? Para empezar, ¿debería matarte degollándote, y luego revivirte como un esclavo que escucha y obedece solo mis órdenes? –Barbatos se rió-. Eso sería divertido. Ah, mientras estoy en ello, ¿también debería convertir a tu amante súcubo en mi sirvienta? Puede que desprecie a los súcubos más que a nada en el mundo, pero de una forma u otra, les he agarrado cariño a ambos. Organizaré una arena donde ambos puedan matar y morir por el otro. Pero, claro… Barbatos agarró mi barbilla y la levantó ligeramente. Sus ojos dorados estaban excepcionalmente cerca.

— La historia sería diferente si me jurases lealtad.

—………………

— Soy una Lord Demonio muy generosa, Dantalian. Protejo a le gente que viene a mi facción sin importar qué, y hasta el final. Aunque pueda haber una ligera condición, la cual no es muy importante.

—…siento mucha curiosidad por saber cuál condición es.

— Hmm. No ser capaz de dejar la facción hasta el día de tu muerte. Barbatos sonrió calmadamente. La demencia que estuvo fluyendo en su rostro hasta hace poco, ya no era visible.

Pero no era algo de que sorprenderse. No determinaste cuán psicópata era una persona por la velocidad en la que revelaban su demencia, en lugar de eso, la determinabas por cuán rápido ocultaban su locura.

— Aunque, en realidad no serías capaz de dejarla incluso después de morir. Ya que soy la nigromante más grande del continente. Si me esfuerzo un poco, entonces podría revivir tu cadáver. Por eso es que, por toda la eternidad, estarás unido a mi facción y trabajaras en ella hasta que tus huesos se hagan polvo.

— ¿Puedo saber cuál es el objetivo de esta labor tuya?

— Que pregunta tan trivial. Obviamente, ya se decidió que sería el exterminio de la humanidad.

Una risa amarga se deslizó de mí debido a la respuesta muy típica de un Lord Demonio.

Aun sonriendo con tanta como una Mariana , Barbatos habló.

— El mundo demoniaco es demasiado infértil. A duras penas se mantiene la agricultura, y no solo eso, también existe un límite para darle de comer a nuestra gente si solo se confía en el comercio. Solo por el simple hecho de que esos humanos inferiores ocupan esa abundante franja agrícola me llena de ira.

— ¿Ese es tu objetivo, Barbatos? ¿Conquistar el continente?

— No. mi meta es proveerle a la raza demoniaca una vida plena. Dantalian, yo puedo ser una guerrera, pero antes de eso, solo soy una emperatriz. 

Barbatos me mordió la oreja derecha. Con un ‘crunch’, la sensación de la ruptura de los huesos de mi oreja fue transferida a mí.

Sentí el dolor pero lo soporté. El líquido fluyendo desde mi oreja, probablemente era sangre.

— La puta esa, Paimon, está declarando la coexistencia con los humanos, pero honestamente, eso es imposible. Mira, a diferencia de nosotros, los humanos se parecen. A pesar de eso, ellos están separados por naciones o como se diga, y son hostiles entre ellos mismos. Para nuestra raza demoniaca, la cual varía en apariencia, lenguaje y costumbres, ¿crees que se pueda llevar bien con los humanos? Eso es una completa estupidez.

—………………

— Pero nosotros los demonios somos distintos. Los demonios pueden ser como uno bajo los Lores Demonio. Incluso es posible para un número incontable de razas encontrarse en un solo grupo.

— Y por eso. Ese es el por qué somos los representantes sagrados e inviolables que simbolizan la dignidad absoluta, y miembros de una orden de 72 miembros que gobiernan a todos los demonios…

— Exacto. Bien hecho, nuestro pequeño Dantalian.

Mientras sonreía, Barbatos tiró de mi oreja.

Ella obstinadamente tiró de una parte donde la carne fue rasgada y los huesos rotos.

— Ya que los humanos no aceptan la divinidad de los Lores Demonio, no hay otra opción que exterminarlos completamente. Por eso es que esos tipos son como la sustancia extranjera de nuestro mundo. Tenemos que acabar la utopía de todos convirtiéndose en uno y vivir pacíficamente.

— Esa es una lógica extrema.

— La lógica siempre es extrema. Las masas ignorantes sienten miedo de la extremidad y vivir bajo un auto-confort vago pero cálido. Para ellos, la verdad es como el viento nevado frío, por eso, si ellos fuesen golpeados por ese viento estando desnudos, se helarían y morirían. Por eso, ellos se cubrirán con harapos llenos de capas de hipocresía y decepción. Creyendo que esos harapos son ropas. Pero no están conscientes de que, en realidad, esa era su misma piel.

— Esa es una filosofía impresionante.

— Estaría encantada si te refirieras a ella como una filosofía increíblemente exacta –Barbatos dejó de molestar mi oreja. Sus dedos estaban cubiertos de sangre carmesí. Ella se los llevó a los labios. Y así, su saliva y mi sangre se mezclaron en sus dedos.

— Hmm. Tu sangre es considerablemente dulce. Veo que tus hábitos de comer son limpios.

— Personalmente, creo que comer nada cuando es posible sea un hábito correcto de comer.

— Esa es una buena forma de pensar. Y correcta, por cierto. Es mucho mejor que esos cerdos que meten sus narices en lo que ellos quieran. Tú eres ligeramente un cerdo, Dantalian. Usaré esta oportunidad para decírtelo – Barbatos susurró–. No te involucres descuidadamente con los Lores Demonios por encima del rango 10.

—………………

— Pareces bastante confiado de que serás capaz de aplastar a la puta de Paimon, pero hazle unos agujeros de aire a tus pulmones. A pesar de su apariencia, ella no es una puta fácil. Como si ya no se pareciese bastante a una puta, ella va por todos lados abriendo las piernas, shhh. Si hace un mal movimiento hacia ella, entonces sus amantes todo… sería problemático. Es increíblemente irritante –
Barbatos chasqueó su lengua–. Solo tuviste suerte. Ellos solo la dejaron pasar ya que estaban claros de que Paimon estaba equivocada durante la Noche de Walpurgis. No sé lo que sucederá si un montón de tipos aterradores se te acercaran, ¿sabes?

—……………

— Te ofreceré esto por última vez. Únete a mi facción, Dantalian. Con tus recursos, podrás contribuir a la prosperidad de todos los demonios del continente. Incluso si tu personalidad es terrible hasta el núcleo, eso no significa que seas incapaz de trabajar por una causa justa. No te preocupes. Incluso inspeccionaré a esa amante súcubo tuya. Aunque tendrás que aplastar tu compromiso. Incluso soy capaz de ser compasiva si decides mantener tu concubinato en secreto…

— Te regalaré la guerra.

Barbatos cerró su boca. Frunció el ceño, y…

— ¿Qué?

— Probablemente esperas la guerra, Barbatos. Una guerra masiva es necesaria para destruir a la humanidad. En el presente, donde la Muerte Negra anda haciendo estragos, las fuerzas militares de los humanos siguen disminuyendo. Debiste haber juzgado que si deseabas completar la unificación del continente, entonces esta era tu oportunidad de oro.

—…hmm –como si hubiese despertado su interés, Barbatos sonrió audazmente, como si fuese un gato–. Y si lo que dices es cierto, ¿qué tiene que ver?

— No asumo. Simplemente veo a través de eso –esa era la diferencia entre un filósofo y un político–. La guerra esa que deseas, caerá sobre nosotros.

— Jajajaja. ¿Qué estás diciendo, novato Nº 71? –Barbatos rió burlonamente–. ¿Conoces la escala de la guerra que quiero? Una guerra de aniquilación. Una guerra para exterminar toda una raza. Una guerra enorme donde todos los Lores Demonio participen, junto con todas las naciones del mundo humano. No es una locha tan pequeña como lo que puedes ofrecer.

— Si –sonreí–. La guerra que te daré es exactamente así.

— ¿Ahh? ¿Cómo alguien como tú, puede iniciar una guerra masiva…?

— Propaga el rumor de que los Lores Demonio han esparcido la Muerte Negra. Silencio. Una quietud cayó sobre el recibidor. 

Barbatos emitió una voz llena de dudas.

— ¿De qué hablas?

— Si lo piensas, es bastante simple. La Muerte Negra actualmente está acabando con todo el continente. Las regiones que tuvieron éxito suprimiendo la propagación inicial ya son solo unas cuantas, ya que los humanos están menos informados que nosotros en lo que a plagas se refiere.

Una porción de las ciudades fueron afortunadas en prevenir la propagación de la plaga.

Fue gracias al hecho de que descubrí la hierba negro muchos años antes de lo que se suponía que sería descubierta. Algunos Lores han usado sus activos y fortunas de sus familias para comprar las hierbas negras en cantidades industriales, usarlas para proteger a su gente.

Sin embargo, la cantidad de lores que han hecho eso son pocos.

La mayoría ha usado la costosa hierba negra para protegerse a sí mismos y a los suyos. Incluso había gente que me compró la hierba negra y la distribuyó a precios exorbitantes. En conclusión, al igual que la Muerte Negra hecha en «Dungeon Attack», esta estaba haciendo que incontables vidas se perdieran. 

Los humanos.

Más que todo, los campesinos eran lo que experimentaban el infierno.

— La sociedad humana lentamente se ha destruido. Los lores y templos que son incapaces de tratar esto de forma acorde. La insatisfacción hacia las naciones y familias reales están en el punto más alto de la historia… en esta situación, si el rumor de que ‘los Lores Demonios causaron la plaga’ se propagase, ¿cómo crees que los monarcas en el mundo humano utilizarían esto?

— ¡………………!

Barbatos abrió sus ojos de par en par.

Ciertamente, ella era una mujer inteligente.

Rápidamente captó la intención que yo estaba tratando de transmitirle.

— Activamente harán uso de este rumor. Los culpables no serían los lores, naciones o familias reales. Ellos revelaran celosamente a la gente que, la verdadera alineación del mal son los Lores Demonio, quienes, en un principio, propagaron esta epidemia tan atroz.

— ¡…no me digas…!

— Inversamente haremos uso de esa norma.

Con la obtención de la comerciante llamada Lapis Lazuli, obtuve riqueza. 

Con la obtención de la general llamada Laura De Farnesio, obtuve fuerza militar.

La única cosa que requería ahora solo era una causa justa y grande.

Una justificación.

Un nombre.

Mi nombre.

— Los lores en el mundo humano esparcirán el rumor con el fin de extinguir la llama inmediata, pero lo harán mientras ignoran la terrorífica fuerza que puede exhibir realmente la Muerte Negra. A medida que pase el tiempo, los humanos nos maldecirán, a nosotros los Lores Demonio. Nos despreciarán. Obviamente, las voces demandando fuerzas militares nacerán y la supresión de los Lores Demonio se incrementará exponencialmente. Y sin fallo alguno, llegará el día en el que el punto donde los lores en el mundo humano sean incapaces de controlar la agitada opinión pública. Toda la raza humana pedirá guerra y venganza a gritos, y los lores solo serán capaces de seguirlos.
El nombre de los Lores Demonio.

— Soplen los cuernos de los Prusianos. Suenen los silbatos de Livonia. Toquen los tambores de Jötunheimr y hagan que todo el continente tiemble. Hagan que las canciones del Selonio, Semgaliano, y Latganiano reinen como la prominencia del miedo. Una guerra devastadora, Barbatos. Si no podemos invadirlos, entonces solo tenemos que hacer que ellos nos invadan. Propagaré el nombre de Dantalian por todo el continente.

Miré deleitosamente como la expresión de Barbatos se solidificaba lentamente.

Sonreír con más energía. ¿No es la parte entretenida? Me gustaba bastante cuando sonreía. Seguramente era mejor cuando la gente vivía sonriendo en los momentos que querían hacerlo.

La ocasión en la que yo me convierta en tu vasallo no llegará nunca. Pero alegremente me convertiría en algo como tu compañero de negocios. Nuestra meta inmediata se alineó. Me esforzaré por convertirme en un compañero de negocios sensato para ti.

Acaricié la mejilla de Barbatos y declaré.

— Muéstrale a los humanos lo que es el verdadero infierno. 

El otoño estaba terminado.

Las hojas que den caer, descenderán. Y la nieve que debe descender, caerá. Ahora bien, comencemos la temporada de Dantalian

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