Novelas ligeras en español

sábado, 17 de diciembre de 2016

Dungeon Defense capitulo 11

El dicho de que la vida es una apuesta era creíble.

Una persona era buena en la guerra si se encargaba de la gente como si hiciera apuestas. Si las vidas de las personas no eran tratadas como juegos, entonces una guerra donde cientos y miles de vidas eran sesgadas se convertiría en un infierno. Barbatos declaró que la gente no podía cruzar este infierno viviente mientras estaba sobria.

— Encima de un bastardo diligente se encuentra un bastardo insensible, y por encima de un bastardo insensible se encuentra un bastardo demente. Es por eso que, si quiere ganar en la guerra, entonces lo primero que necesitas es convertirte en un bastardo desquiciado.

Había una mezcla de risa en las palabras de Barbatos.

La risa y la crueldad en su rostro eran indistinguibles. Me era imposible decir si ella estaba comportándose de esa forma solo para mostrarme su diversión, o si era porque quería transmitirme su brutalidad. Aunque, de forma persona, se sentía que indistinguibilidad era la propia demencia de Barbatos.

Frecuentemente tenía sexo con Barbatos. A pesar de eso, no compartíamos nuestras emociones. La entendía profundamente, pero yo era incapaz de comprenderlo todo. Barbatos simplemente era una puta diligente, una puta insensible, y una puta demente. E incluso para Barbatos, yo era simplemente un bastardo ocioso, un bastardo entusiasta, y bastardo psicópata. Nuestras preferencias en la cama se emparejaban. Ya que una puta demente y un bastardo psicópata se habían encontrado, entonces ellos deberían, por el momento, ser capaces de llevarse bien.

Por favor, sálvenos.

Si no es a ésta humilde, entonces, al menos, a la hija de ésta. Trabajaré como un perro por el resto de mi vida, pero, perdóneme, por favor. Incluso al grupo de humanos tomados como prisioneros ante nosotros, Barbatos sonrió. Ella se había preparado para la guerra desde mucho antes del inicio del otoño. Ya que la gente era apuestas en guerra, Barbatos tenía muchas razones para ser cruel. Solamente los prisioneros ignoraban la guerra que se avecinaba. Para ellos, la sonrisa de Barbatos solamente brillaba como violencia no provocada.

— Hagan lo que quieran. ¿Por qué me están pidiendo por su vida y su muerte? Si van a vivir, entonces vivan; si van a morir, entonces mueran.

— Hm.

Asentí. El lenguaje hablado por los humanos y el lenguaje empleado por Barbatos eran diferentes, por lo que tuve que situarme como intermediario para interpretarlo. La única persona hábil en el lenguaje humano mientras era un Lord Demonio era yo.

— Ella dice que mueran obedientemente.

Todos los prisioneros bajaron sus cabezas al suelo. Como somos tontos, es difícil de comprender.
Por favor, decidan lo que debemos hacer.

— Oigan, ¿están viendo eso? –Barbatos guiñó. Los soldados demoniacos a su alrededor estaban riéndose también–. Dantalian, ¿qué están balbuceando?

— Dicen que tus palabras son jodidamente inciertas, y quieren que se las detalles para que así puedan comprenderlas con más facilidad.

— Iyaa, que mierda tan abundante. Si viven entonces esa es su vida, y si gritan entonces esa es su muerte. ¿Por qué me importaría? –asentí. Luego le traduje a los prisioneros todo tal cual ella lo había dicho.

— Esta dama que está aquí dice que ustedes son una completa mierda.

¡Oh, Lord, perdónenos!

¡Por favor, sálvenos de su ira!

Los prisioneros sollozaron y los demonios volvieron a reír. El llanto de los humanos se redujo y dudó, mientras el sonido de las risas de los demonios hizo eco en lo alto y se dispersó. El sonido del llanto y las risas era enérgico, haciendo que la pronunciación de las palabras fuese difícil y temblorosa. Las palabras fueron envueltas por la risa y desgarradas por la risa. Ya que era difícil encargarme de las palabras por mi cuenta, hice lo que pude mientras llegaba e improvisaba.

Si Barbatos preguntaba: “¿La situación provisional en el imperio es decente?”, yo lo traduciría como: “Ella pregunta acerca de lo que comen normalmente para que sus caras se vean tan sucias como culos”.

Y en cuanto a la pregunta: “Escuché que en su vecindario el príncipe de la corona y la tercera princesa imperial tienen una gran batalla sobre quién será el próximo emperador. ¿Esa confrontación enérgica tiene algún efecto en ustedes, ciudadanos?”, yo la traduzco como: “Ellos dicen que el príncipe de la corona, luego de haber tenido sexo con sus dos hermanitas y luego matarlas, ahora trata de ir por su tercera hermana. ¿Qué piensan ustedes de eso?”.

A pesar de eso, no hubo problemas con respecto a la comunicación.

No era una broma.

En primer lugar, Barbatos planeaba ejecutar a todos los prisioneros. Ella simplemente estaba llevando a los cautivos aquí y allí a base bromas. Sería más honesto decirles que se prepararan de una vez para su muerte en lugar de proveerles una falsa esperanza.

Si te deshaces completamente de la risa y el llanto que era como mugre pegado a las palabras.

Mueran.

Deseamos vivir.

Mueran de todas formas.

Deseamos vivir de todas formas.

Se mantendría limpiamente.

Es demasiado simple.

Ocasionalmente, mientras fingía se un intérprete, aprovechaba la oportunidad para lanzar preguntar al azar.

— ¿Cuál es tu nombre?

— ¿Tienes algunas últimas palabras que desees dejar antes de morir?

— Prepárense para morir.

Luego, los campesinos, habiendo comprendido el acercamiento de su muerte, lloraron.

Poco después, Barbatos se aburrió muchísimo y acabó con las vidas de los prisioneros. Las cabezas cortadas cayeron al suelo y rodaron en direcciones distintas. Todas las cabezas tenían sus bocas abiertas completamente y cierta palabra colgada en sus labios.

—……………

—……………

Miré las bocas abiertas. Era simplemente oscuro. Fui incapaz de ver el fondo tras la garganta.

Después de la lengua, un camino al infierno estaba a la espera… ese fue el pensamiento que cruzó mi mente. Barbatos había dicho que, con el fin de ir a la guerra mientras se evadía el camino al infierno, uno debía tratar las vidas de los demás como una apuesta. Sin embargo, sean los Lores Demonio, emperadores, demonios o humanos; todos vivían sus vidas mientras tenían que tragarse el infierno más allá de sus lenguas.

Lo más importante no era evitar el infierno o no… ese fue otro pensamiento que pasó por mi mente.

La única cosa que sí importaba era que, si había gente que vomitaba el infierno de sus bocas, entonces había gente que mantenía el infierno en sus estómagos y lo soportaba.

— Dantalian. ¿La cantidad de humanos que hemos matado ya ha alcanzado o superado los miles?

— Quien sabe. Ya que esta es la vigésima segunda aldea de cultivo ‘tala y quema’ que incendiamos, ya debería rondar esa cantidad. Barbatos miró el espacio vacío, y murmuró:

— Entonces todavía nos falta… quememos un poco más. Si detenemos nuestra masacre aquí, entonces muchos de nosotros moriremos.

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